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Metallica apaga la luz

La historia de un fanático errante en medio de una insurrección urbana generalizada se sincroniza con imágenes de conciertos ofrecidos en Canadá por la banda metalera en agosto de 2012 y el resultado es una película en 3D que desde ya se une a los grandes clásicos de cine y rock de todos los tiempos

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En una sala con la nueva tecnología 4D de asientos vibratorios, como la de Cinex Tolón, la sensación es como si los glúteos estuvieran siendo sometidos a un inclemente masaje reductor. No todos los oídos están entrenados para 93 minutos de Metallica, pero difícilmente existen los que no se estremezcan ante los acordes de “One”, o los ojos que permanezcan insensibles ante la denuncia antibelicista de las siluetas de soldados que desfilan, como zombis, en las pantallas dispuestas para un concierto antológico.

A Hard Day’s Night (1964), The Doors (1991), This Is a Spinal Tap (1984) y The Wall (1982) son algunas de las películas que aparecen en una encuesta de la revista Rolling Stone sobre los clásicos de rock y cine de todos los tiempos. Es probable que pronto se integre a ellas Metallica: Through the Never (“a través de la nada”, 2013), el híbrido de ficción apocalíptica y documental con 24 cámaras de 3D de conciertos ofrecidos en agosto de 2012 en la localidad canadiense de Vancouver por la banda metalera, y que dirigió el realizador de origen húngaro Nimród Antal.

Un fanático que se pierde un concierto de Metallica (Dane DeHaan, la contrafigura Harry Osborn en la película de 2014 de la segunda saga de El Hombre Araña) deambula con un paquete misterioso por el desierto centro de oficinas de una ciudad. Luego de estrellar su camioneta, poco a poco se percata de lo que ocurre: una insurrección general contra las autoridades, un apocalipsis de la civilización, un Caracazo, si hubiera que hacer un símil reconocible para los venezolanos. Una patrulla se desplaza en llamas.

Los efectos de metralla y bengala en el espectáculo de Metallica se superponen en la batalla en la ciudad. Las cachiporras de la policía hacen batería sobre sus escudos como preámbulo para “Cyanide”. Las explosiones eléctricas que pronostican que algo no anda del todo bien en el concierto (que incluye la demolición de una estatua gigante de la justicia o ataúdes con enterrados vivos: artificios que nunca disfrazan una impecable ejecución musical) se enlazan con una silla para condenados a muerte. Trip, el joven mensajero errante, toma partido e intenta evitar el ahorcamiento de un rebelde, cual David contra Goliat, pero es perseguido por el más temible de los represores: un jinete enmascarado y diabólico.

Se apagan las luces, se cae el mundo alrededor, pero el show debe continuar aunque sea bajo plan de contingencia: el cantante James Hetfield, el baterista Lars Ulrich, el baterista Kirk Hammett y el bajista Robert Trujillo (el benjamín de la formación actual) se reagrupan y tocan como en los tiempos en que lo hacían en el garaje.

Publicaciones especializadas como The Village Voice han calificado a Metallica: Through the Never como “la filmación más inmersa que se haya hecho dentro de un concierto” y, ciertamente, la película retrata en su solitario profesionalismo a prueba de disturbios a cuatro jinetes excepcionales del apocalipsis. Hay detalles en primerísimo plano, incluso, de los pies de Ulrich en los pedales o de un escupitajo de Hetfield. Metallica, que nadie lo dude, es gente seria.

Metallica: Through the Never

Documental y musical. Estados Unidos, 2013

Director: Nimród Antal

Circuitos Cinex y Cines Unidos (también en 3D)

Información y reservación: www.cinesunidos.com y www.cinex.com.ve