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Metáforas e imágenes recuperan una sombra

La Luna y el niño juegan un juego que nadie ve | Cortesía Teatro La Bacante

La Luna y el niño juegan un juego que nadie ve | Cortesía Teatro La Bacante

El grupo La Bacante escenifica la pieza La Luna y el niño juegan un juego que nadie ve, en la que el satélite pide palabras para hacer una devolución

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Las palabras pueden ser el juguete más divertido que existe, y lo mejor de todo es que no cuestan nada. Bajo esa premisa, el grupo teatral La Bacante presenta la obra infantil La Luna y el niño juegan un juego que nadie ve, en la que los vocablos se convierten en una inagotable fuente de recreación.

La Luna le quita la sombra a un pequeño y le pide palabras a cambio para poder recuperarla. Al principio, él no sabe cómo reaccionar ante el chantaje, pero poco a poco empieza a comprender que las palabras se pueden inventar, aunque parezca que alguien las concibió todas hace mucho tiempo. Si ya existen, se pueden recrear sus significados, hacer metáforas e imágenes con ellas.

El encuentro entre el satélite y el niño, construido con base en los versos de Mariano Brull, Federico García Lorca, Jairo Aníbal Niño y Eduardo Polo, se transforma en un viaje por los cuentos “Edmundo, el primer vagabundo del mundo”, “El zarcillo colgante de la elegante mujer gigante” y “El triste cortejo del cangrejo Alejo”.

La Luna, interpretada por Sain-ma Rada, es una joven alocada que siente curiosidad por las palabras. El pequeño, encarnado por Oswaldo Maccio, aunque se muestra reacio al comenzar a jugar, luego descubre que es muy bueno para inventar historias con los vocablos.

Mientras se cuentan los relatos, el dúo da vida a otros personajes: cuatro gatos negros, una gigante que ofrece bailes, un enano mayordomo que se preocupa mucho por su trabajo, un cangrejo violinista enamorado de una piedra y muchos más.

“La obra sólo pretende que toda la familia valore algo tan sencillo como el lenguaje, eso que usamos a diario pero que entraña una riqueza incalculable”, dice Maccio, que también dirige el montaje: “El juego que nadie ve es el que nuestra sociedad ha olvidado: el juego de las palabras. En éste, ofrecemos nuestro aliento, casi nada, y recibimos un mundo entero a cambio. Con sólo pronunciar unas pocas sílabas podemos iniciar un viaje infinito”.


La Luna y el niño juegan un juego que nadie ve

Ateneo de Caracas, quinta La Colina, prolongación avenida La Salle, Colinas de Los Caobos

Funciones: domingos, 3:00 pm

Entrada: 100 bolívares