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Los Mentas cuentan una historia de éxito y fracaso

<i>Dios, el diablo y el dinero</i> es un disco conceptual sobre un personaje que clama ayuda divina para resolver sus problemas | CORTESÍA LOS MENTAS

Dios, el diablo y el dinero es un disco conceptual sobre un personaje que clama ayuda divina para resolver sus problemas | CORTESÍA LOS MENTAS

A la agrupación le gustaría realizar un musical basado en el personaje protagonista del disco que presentará el fin de semana 

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El gospel sirve para que un hombre se lamente por no tener fortuna, para pedir perdón por sus pecados y para rogar por una intervención divina que acabe esa mala racha en la primera canción de Dios, el diablo y el dinero, el más reciente disco de Los Mentas.

Así comienza la trama de un álbum que cuenta de principio a fin las penurias de un personaje que mendiga por las calles hasta que se convierte en millonario, pero no por mucho tiempo.

Los músicos se dieron cuenta de que muchas letras que habían escrito tenían como tema el éxito, el fracaso, el bien y el mal. Entonces decidieron hilar un cuento protagonizado por una figura que vive varias calamidades. “Son temas universales, pero en este país se hacen más universales que en otros Por eso cala aún mejor lo que se dice”, señala Juan Olmedillo, cantante de la agrupación que estrenará la producción mañana en Discovery Bar.

“Es el venezolano común que se levanta y le pide a Dios todo los días un cambio. Entonces Dios se le aparece y lo hace millonario, pero empieza a cometer excesos que lo dejan en la ruina”, agrega el bajista Héctor Paredes, mejor conocido como “Lucas”.  

Olmedillo es ambicioso con esta producción, pero es consciente de las limitaciones económicas en momentos de crisis. Le gustaría que fuera un musical, al estilo Broadway. “No tenemos la capacidad de producción para hacerlo, pero se lo he comentado a gente como Juan Carlos Souki y Willy McKey, quienes se han interesado”, asegura el vocalista sobre lo que le gustaría hacer con el concepto del álbum, del que habrá por los momentos 500 copias. Tampoco tienen pensado hacer videoclip por los altos costos. 

Entre canciones aparece un narrador para enfatizar algún aspecto de la historia, bien sea como sermón de un sacerdote o como lamento de un hombre en una barra de bar. También, a medida que pasan los temas, se recrudece la distorsión para dejar a un lado la fusión con otros ritmos como el swing y los juegos corales característicos de la agrupación venezolana. “Esa caída libre que vive el personaje había que representarla con el sonido. Por eso es que comienza a sonar como una matraca”, indica Olmedillo sobre un trabajo que tiene como desenlace musical “Tío Conejo”.

Con ese tema cierran. “Nos pareció que entraba perfectamente en el disco. Es un poco ese espíritu del venezolano. La picardía del venezolano o el triunfo de Tío Conejo, de Axel Capriles, habla de eso. Al final, la historia se resume en que Dios y el diablo le vieron la cara de pendejo por querer ser más vivo que los demás”.

A distancia. El disco se gestó con uno de los integrantes de la agrupación afuera del país. Carlos Aray se mudó hace año y medio a Colombia, donde es gerente de una empresa cervecera. Dropbox fue la herramienta para intercambiar las maquetas de Dios, el diablo y el dinero hasta que se pudieron reunir para grabar en Semana Santa. “Terminamos el Domingo de Resurrección. Por eso también tiene cierto espíritu religioso”, bromea el cantante sobre los días que estuvieron en Remoto Estudios de Ricardo Martínez.

La mezcla estuvo a cargo de Rafael Cadavieco y la masterización de Germán Landaeta, quien ha trabajado con Guaco, C4 Trío y Frank Quintero.

Dios, el diablo y el dinero
Discovery Bar
Mañana, a partir de las 10:00 pm
Entrada: 250 bolívares