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Las obras de Menena Cottin le ponen colores a la ceguera

Cottin trabaja en una novela narrada desde las perspectivas de cuatro generaciones | FOTO ALEXANDRA BLANCO

Cottin trabaja en una novela narrada desde las perspectivas de cuatro generaciones | FOTO ALEXANDRA BLANCO

Cierra los ojos que vamos a ver reconstruye la amistad entre la autora y una mexicana invidente con la que intercambia correos

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La primera vez que Menena Cottin habló con una persona ciega fue el día que presentó en Ciudad de México El libro negro de los colores (Tecolote, 2009), en el que narra, en español y en braille, cómo perciben los colores los niños que no pueden ver. Entonces conoció a Lucero Márquez, que estaba sentada entre el público. Lo primero que sorprendió a la escritora fueron sus ojos verdes –“Luceros ciertamente”, pensó– y se lamentó de que su luz alumbrara sólo hacia afuera.

En Cierra los ojos que vamos a ver se reproduce la relación, construida a través de innumerables correos electrónicos que durante seis años intercambiaron ambas mujeres, desde que Cottin comenzó a escribirle, tres meses después de conocerla, con la idea de narrarle su viaje a los Himalayas. “El punto de partida, tanto de este libro como del anterior, fue mi curiosidad por el mundo oscuro, porque yo vengo de uno visual”, explica la también diseñadora gráfica e ilustradora: “Siento una gran admiración por la gente que tiene que adaptarse a un mundo que prácticamente no los toma en cuenta y que es absolutamente visual”.

Las palabras de Cottin impulsaron a Márquez a participar en una expedición de 170 kilómetros, junto con otras 10 personas con diferentes discapacidades, organizada por Teletón México y que iba desde el Pico de Orizaba, en Puebla, a la playa de Chachalacas, en Veracruz. Es por eso que muchos verán en Cierra los ojos que vamos a ver, más que el desarrollo de una amistad, la narración de un proceso por medio del cual Márquez supera algunas de las barreras más profundas que le impone la invidencia y aprende a creer en sí misma.

 

Para niños y adultos. El testimonial de Cottin sobre su relación con la invidente mexicana es el tercer libro para adultos de la autora, que cuenta con más de 20 títulos infantiles publicados. Sin embargo, aclara que la mayoría de sus libros para niños no estaban pensados para ese mercado, pero que así fueron interpretados por las editoriales debido a su contenido pedagógico: “Al principio eran textos conceptuales, pero tratados de una manera tan sencilla que a los sellos les parecían bien para niños”.

El libro de los colores, ilustrado por Rosana Faría, es la obra más premiada de Cottin: ganó el Premio New Horizons en la Feria del Libro Infantil de Bolonia (Italia) y el Prix Littéraire de la Citoyenneté (Francia) y figuró en el Top Ten de las recomendaciones infantiles del diario estadounidense The New York Times.

La autora de Al revés (Camelia, 2008), sin  embargo, no se casa con los géneros y también escribe libros para adultos. En 2009 publicó la colección de cuentos Historias ajenas y en 2011 salió a la venta La nube, el testimonial de una excursión por los Andes en la que conoce al actor cubano Juan Ernesto Alonso Ruiz, emigrado a Venezuela dos años antes que Hugo Chávez llegara al poder. Mientras trabaja en una novela que reconstruye las perspectivas de cuatro generaciones, comenzó a desarrollar el proyecto de una editorial digital llamada And Then, con la que quiere llevar historias a distintos medios que van desde el audiovisual a las ediciones de autor.