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Mayela Vielma pinta su devoción por el Venerable

Las piezas son de corte popular | FOTO CORTESÍA GALERÍA AZULARTE

Las piezas son de corte popular | FOTO CORTESÍA GALERÍA AZULARTE

La artista merideña plasma la figura de José Gregorio Hernández en cajas, botellas y otros materiales de desecho

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Mayela Vielma llegó a la pintura por un asunto de fe. A raíz de la recuperación de su hija, quien nació con dificultades motrices, se hizo devota de José Gregorio Hernández. Fue así como en los años noventa comenzó a reflejar sus creencias en obras que realizaba con pintura industrial sobre distintos soportes, como madera, vidrio y cartón. Luego, su trabajo evolucionó a otro tipo de escenas. Una selección de sus piezas iniciales y de trabajos más recientes podrá ser apreciada a partir de mañana en la muestra El siervo de Dios, en la galería Azularte.

Fue su propia hija, quien ahora tiene 25 años de edad, quien le pidió que pintara un cuadro con José Gregorio Hernández como protagonista. Lo hizo después de una visita a Isnotú, Trujillo, el lugar de nacimiento del médico. “Mi hija tuvo una aparición siendo muy niña, y la narra tan bonito. Ella cuenta que lo veía, pero no sabía quién era, pues nunca le habíamos hablado de él ni teníamos imágenes suyas en la casa. Lo vio por casualidad en una estampita y me dijo que ese era el señor que se le aparecía por las noches. Ella me pidió que la llevara a donde él había nacido. Allí le ofreció una de sus medias, y me pidió que la pintara a ella junto a él. Poco después le realizaron la primera operación”.

Para la ahora artista popular, pintar por primera vez al Venerable no fue ningún shock. En realidad, ella había creado algunos lienzos costumbristas, pero no se le había ocurrido tocar el tema religioso. “He pintado cientos de imágenes de José Gregorio Hernández en lienzos, madera y botellas. Hay muchas maneras de recrearlo. Mis figuras están por toda Venezuela, porque se venden bastante”.

El galerista Luciano Gimón señala que su deseo en esta exposición es contrastar la propuesta original de Vielma con su obra actual. “Su trabajo plástico parte de un inmenso agradecimiento y devoción, pues considera que José Gregorio Hernández le cambió la vida a ella y a su hija. Es una obra fresca, sin grandes pretensiones. Son trabajos llamativos tanto por el dominio de la técnica y los aspectos plásticos como por el tema religioso, que mueve la fibra interna de las personas. Los espectadores, al identificarse con la pieza, comulgan con ella, se compenetran y la quieren poseer”.

La merideña elabora sus obras con pintura industrial sobre madera, vidrio y cartón. También  utiliza materiales de desecho como botellas y cajas. Gimón asegura que el conocimiento del soporte que tiene Vielma es absoluto, al igual que su dominio cromático. “No le tiene miedo al color, que aplica sobre cartones o contenedores de bebidas. Pinta con un toque de humor muy fino, a partir de lacas industriales como las empleadas en aviones y carros. Considero que el de Vielma es un caso inusual dentro de la plástica, y aún más siendo popular. El tipo de pintura que emplea le da ciertas volumetrías tanto al vidrio como a la madera”.

Los trabajos de Vielma se caracterizan por incluir a muchos personajes en escenas cuya composición resulta original. “Integra multitudes a sus cuadros. La manera en que lo logra atrapa la mirada del espectador, que se conecta con su obra a partir del sentimiento de fe y devoción que transmite en cada pincelada”, indica el galerista.

 

El siervo de Dios

Inauguración: mañana, 7:00 pm

Galería Azularte, local 12-D de la calle Comercio, El Hatillo

Horario: martes a sábado, de 2:00 pm a 7:00 pm; y domingos, de 11:00 am a 3:00 pm

Entrada libre