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Mario Crespo aspira a derribar muros con el cine

Rendir 7 millones de bolívares, rodar prácticamente sobre el agua y plasmar la tradición oral de los warao en fotogramas fueron los principales retos para Crespo | Foto: Cortesía Cinemapress

Rendir 7 millones de bolívares, rodar prácticamente sobre el agua y plasmar la tradición oral de los warao en fotogramas fueron los principales retos para Crespo | Foto: Cortesía Cinemapress

El director estrenó en la Berlinale Dauna, lo que lleva el río, primera película venezolana hablada casi enteramente en warao

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Mario Crespo tiene dos temas predilectos: el reconocimiento de los derechos de las minorías y la interculturalidad. Este último es parte de su cotidianidad: cubano, con pasaporte español y domicilio en Venezuela, ha pasado los últimos 14 años yendo y viniendo del Delta del Orinoco, la locación que eligió para llevar a cabo Dauna, lo que lleva el río, el largometraje que presentó en la Berlinale fuera de competencia y por el cual los espectadores aguardaron casi 50 minutos en fila el sábado pasado.

“Me alegra poder estrenar mi obra en Berlín porque es una ciudad que ha sabido derrumbar muros, que ha enterrado la idea de razas y sociedades puras, un poco lo que propongo en este filme”, dice.

La cinta presentada en el programa Natives tiene el mérito de ser la primera producción venezolana hablada casi enteramente en warao. Este fue uno de los retos: dirigir a un elenco integrado mayormente por indígenas mientras actuaban en su lengua materna.

El personaje principal es Dauna, una joven warao que se las ve negras tratando de compaginar su vida académica y profesional con el papel que la tradición indígena le tiene reservado: conseguir marido, tener hijos y cuidar del conuco familiar. El rol lo interpreta la comunicadora social Yordana Medrano. Su contraparte masculina es Tarcisio, encarnado por Eddie Gómez.

El realizador asegura que la película fue concebida para ser actuada por personas comunes y no por actores profesionales, a la manera del neorrealismo italiano. Ya había tenido una experiencia similar cuando formó parte del proyecto Caballo de Troya, realizado por el Museo Jacobo Borges en el retén de Catia. “Esta historia no podía ser contada sin la participación activa de los actores, que por pertenecer a una cultura de gran tradición oral no podían limitarse a recitar unas líneas frente a la cámara. La única manera de presentar una historia creíble y viable es que ellos mismos actuaran sus vidas".

La misma premisa valió para el uso de la cámara, que muestra el entorno a la manera de un documental, y para el set construido enteramente por la comunidad de Jokabanoko, a cinco horas de navegación de Tucupita. “Sus integrantes se encargaron de crear caminerías y janokos, una suerte de palafitos, para ser usados en las siete semanas que duró el rodaje. Si me preguntas cuál fue el mayor reto, te diría que fue vencer las dificultades que tiene un hombre de ciudad, acostumbrado a andar a pie, cuando se plantea hacer una película prácticamente sobre el agua. Pero eso era justamente lo que nos interesaba mostrar: las dificultades en la vida de esta mujer que habita en un caño casi llegando al mar, con el Orinoco ya no como paisaje, sino como metáfora y continente de una sociedad”.

El dinero disponible fue otro de sus retos. La película costó 7 millones de bolívares. “El presupuesto fue aprobado en 2012 y luego de eso hubo 2 devaluaciones, pero cuando faltan los recursos aflora la creatividad. El apoyo del Centro Nacional de Cine es encomiable. Los gremios se organizaron para que existiera una Ley de Cine y debo decir que la manera como el CNAC la ha instrumentalizado me parece impecable. Adicionalmente, contamos con apoyo del Programa Ibermedia y de la Gobernación de Delta Amacuro, así como con la participación privada de la Asociación Civil Yakari y Alfarería Cinematográfica”.

Lo más caro era movilizarse río abajo con regularidad para hacer mercado y traer insumos desde Tucupita. “Usábamos lanchas alimentadas con una gasolina cuyo precio era 300 bolívares por pimpina. Eso aumentó los costos”.

La película será estrenada en marzo en los cines nacionales.