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Mariana Jiménez: “Catia me enseñó a ver”

Jiménez afirma que su experiencia como conductora en Portada’s fue clave en su preparación | FOTO RAÚL ROMERO

Jiménez afirma que su experiencia como conductora en Portada’s fue clave en su preparación | FOTO RAÚL ROMERO

La joven caraqueña, que el martes cumplirá 22 años de edad, asegura que no se ha practicado ninguna cirugía plástica luego del Miss Venezuela 2014. Este año se ha enfocado en pulir la oratoria y en mejorar sus poses para las fotografías 

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A pesar de que el Miss Universo se realizará el 20 de diciembre, Mariana Jiménez todavía no revela cuándo viajará a Las Vegas. Este año se han mantenido en secreto no solo el ajuar que llevará, sino los profesores que han hecho que Jiménez haya mejorado considerablemente en la que era una de sus debilidades: la oratoria.

Lo único que se sabe es que el traje de gala que usará en la noche final es diseñado por Raenrra, quien además es uno de sus mentores. La propia Jiménez ha trabajado en el vestido, una experiencia que la ha llevado a la posibilidad de incursionar en el diseño de modas.

Asume sin problemas los nervios que le causa participar en el Miss Universo –en el que se enfrentara con 80 candidatas– y dice que ha aprendido a transformarlos a su favor. Añade que uno de los consejos más valiosos lo recibió de María Gabriela Isler, Miss Universo 2013, quien le aseguró que la espontaneidad es la clave para traer al país la octava corona universal. A eso, Jiménez le suma lo que considera son dos de sus atributos más importantes: la constancia y la disciplina. “Soy feliz, ya quiero irme. El martes cumplo años y abriré mis 22 años de edad con el mejor regalo”, agrega.

—¿Cómo ha sido este año de preparación?
—He crecido muchísimo. Cuando me coroné Miss Venezuela era una niña y ahora soy una mujer. Todavía conservo los sueños de mi niñez: quiero ser comentarista de deportes y ahora se le suma iniciar mi propio negocio. Y también sueño con ser Miss Universo. He madurado bastante, he conocido a muchas personas, he tenido aventuras que no puedo revelar (risas).

—¿Qué se esforzó por mejorar durante este tiempo?
—¡La oratoria! Aquí está (risas).

—En eso jugó un papel muy importante su experiencia en Portada’s.
—Sí, ahí estaban todos pendientes de mí. Me apoyaron mucho. Me daba nervios, tenía miedo a las cámaras. Al principio me veía por los monitores, hasta que un productor me regañó. Eso sirvió para que me soltara.

—En las redes sociales se ha comentado que se ha hecho muchas cirugías plásticas.
—En las redes siempre la gente habla: que si te vas de viaje, que si te operas, que si tienes novio, y también eso es ser Miss Venezuela. He aprendido a ser tolerante y a quedarme con los comentarios positivos. Y lo más importante es seguir adelante. Si quieren hablar, que lo hagan.

—¿Pero se ha hecho retoques después del Miss Venezuela?
—No, soy totalmente natural. Mi mamá es muy bella.

—Además de la oratoria, ¿qué otras cosas considera que ha mejorado?
—He aprendido a posar. Ahí tiene que ver Guillermo Felizola, quien es mejor amigo de Raenrra, con quien vivo.

—¿Qué ha sido lo más difícil de este año?
—Creo que aceptar los cambios tan rápido. Repetirme que no soy una niña, que tengo responsabilidades y una agenda que cumplir. Yo no siento que haya sido complicado, sino un reto.

—¿Qué ha sido lo más valioso que ha aprendido de Osmel Sousa?
—La constancia. Y de todo el equipo, que es excelente, que me ha enseñado no a ser Miss, sino a ser una mujer.

—¿Ha regresado a Los Magallanes?
—¡Claro que sí! Cuando fui la primera vez después que gané el Miss Venezuela, me recibió un muchacho a quien yo vi crecer. Y me dijo: “Ya salió la reina, ahora se va el pelotero”. Cuando fui hace poco me dijeron que ya había sido reclutado por las Grandes Ligas. Regresar a mi zona, donde viví, puede ser muy difícil, donde se pueden ver cosas terribles, y que los niños sepan que sí se puede ser lo que uno quiere, es el ejemplo que busco dar.

—¿Qué le dio Catia?
—Mi hermano mayor siempre me dijo que tenía que estar pilas y ver todo a mi alrededor. Igual es un concurso de belleza. Catia me enseñó a ver. Todas las mañanas corría en el Parque del Oeste y una vez un señor me dijo: “Tú corres, pero no miras lo que hay alrededor”. De Catia aprendí a observar.