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María Elena Ramos: “En los museos aún quedan cosas hermosas”

El libro fue publicado por la Fundación Artesano Group y la Editorial Turner | FOTO MANUEL SARDÁ

El libro fue publicado por la Fundación Artesano Group y la Editorial Turner | FOTO MANUEL SARDÁ

La periodista y curadora presentó el jueves, en la 8° Feria del Libro Chacao, El libro de la belleza. Reflexiones sobre un valor esquivo

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Atrás quedó la lluvia y la casa aún huele a montaña mojada. Todos los rincones son verdes, apacibles, llenos de imágenes que remiten al arte. Unas galletas delicadamente acomodadas sobre un plato, una taza de café y música clásica que suena desde una de las habitaciones son los elementos que acompañan la conversación. Una de las tantas que María Elena Ramos tendría ese día.

La periodista, curadora e investigadora escribió El libro de la belleza. Reflexiones sobre un valor esquivo, con prólogo del español Antonio Muñoz Molina. La publicación –a cargo de la Fundación Artesano Group y la Editorial Turner– es una suerte de ágora en el que un gran número de voces, de autores recientes y antiguos, se refieren a este tema definible y no. Las aproximaciones son también diversas: la belleza en la literatura, las artes, la música, la política, la sociedad, en el concepto.

El texto, que fue presentado el jueves en el 8º Festival de la Lectura Chacao, está dividido en tres grandes capítulos que construyen, niegan y hablan de un valor elevado (salvador y vigente) de la belleza. Cada uno incluye subcapítulos redactados por Ramos y citas de filósofos, escritores, críticos, artistas y poetas, como Elisa Lerner, Rafael Cadenas, José Balza, Rodolfo Izaguirre, Rafael Castillo Zapata y Armando Rojas Guardia. A esto se suma una muy cuidada selección de imágenes de obras y fotografías. Todo armado en una soberbia presentación; como dice Plotinus en un fragmento: se debe adiestrar el alma para la belleza, entrenarla para mirar las formas bellas de vivir.

—¿A qué responde ese formato de citas?
—Al principio el libro se iba a llamar ¿Qué es para ti la belleza? porque me interesaba consultar a la gente qué representaba para ellos. Una de las cosas importantes que tiene el libro es ese preguntar, ese incorporar al otro. La idea es llevar el tema de la belleza, que en general es clásico de la filosofía y sobre el que se han escrito textos densos, a cualquier persona. Que toque las sensibilidades de muchos. Además, el estar escrito en fragmentos es algo interesante para el ser contemporáneo. Lo que sugiero es que hagamos el ejercicio de ver la belleza cotidiana que te hace la vida más llevadera, la carga de sentido.

—En el libro se relaciona también la belleza con la política, con la guerra…
—Es muy bueno para el momento que vivimos, no solo en Venezuela sino en el mundo. Porque cuántos no se han ido a luchar, o luchan, por un ideal romántico. Están involucrados muchos elementos: lucho por la patria o por Dios o por algo que trasciende; daré mi vida y mi cuerpo. También algunos regímenes utilizan el tema, si no de la belleza, uno muy afín: el de la felicidad. Incluso, algunos han creado un ministerio de ella. Y no es algo que se decrete. Ahí entran los totalitarismos con sus horrores.

—¿Cuál es la vigencia de la belleza en este mundo actual?
—Este es un mundo de horror, de fealdad. Y a pesar de eso encontramos razones de armonía. Y tendríamos que dar gracias a Dios, la naturaleza o algo más allá de nosotros mismos por la vida. Reflexionar: ¿somos agradecidos? ¿Estamos a la altura de esta belleza que recibimos? ¿O somos colaboradores en destruirla, ignorarla o agregar corrupciones de todo tipo?

—¿Y cuál es su aproximación personal?
—En mí confluye un poco de cada capítulo; soy una persona moderna y clásica al mismo tiempo. Creo en ciertos valores antiguos que están muy golpeados, que cada vez se encuentran con más dificultad. Por eso es tan importante el trabajo que pueden hacer quienes hacen cultura para el resto de la gente.

—¿Qué de belleza queda en las instituciones culturales, los museos?
—Quedan cosas muy terribles, que vienen normalmente desde el poder. Sin embargo, en los museos aún quedan cosas hermosas, como muchas de las personas que trabajan allí y que son las que salvan la patria. También están las obras de arte que se siguen custodiando, que son las mismas desde hace mucho tiempo.