• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

María Antonieta Flores: “La poesía es un testimonio de la vida del que escribe”

Flores prepara un poemario y dos libros de ensayo, uno sobre erotismo y otro del “narcisismo cibernético” impuesto por las redes sociales | Foto MANUEL SARDÁ

Flores prepara un poemario y dos libros de ensayo, uno sobre erotismo y otro del “narcisismo cibernético” impuesto por las redes sociales | Foto MANUEL SARDÁ

En su libro más reciente, la violencia, la política y la justicia pasan por el tamiz de la intimidad

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Parece difícil creer que el punto de partida para este libro sea una historia de amor, pero la obra entera de María Antonieta Flores se sustenta sobre lo amoroso y lo erótico. Y su poemario más reciente no es la excepción, aunque al lector le cueste creerlo porque deja la sensación de algo ominoso. En el último poema de Madera de orilla, “Trazo tembloroso”, la autora nacida en Caracas en 1960 escribe: “saben mis pies de las torturas / escuchan los gemidos que salen de la tierra / la horma del dolor es una galería de fuego / arena negra...”. La elaboración de lo romántico, explica, está signada por la situación política del país, en el que también pretende elaborarse un diálogo entre la crisis política venezolana y la del resto de América Latina.

“En la obra está presente la sensación de que nuestra circunstancia pone en un plano secundario lo romántico, pero a pesar de eso el amor está allí”, indica Flores. “Parto de que la poesía es un testimonio de la vida del que escribe, que puede estar transformado por las metáforas o las imágenes; pero la poesía es esencialmente testimonial y parte de lo íntimo. Sin la violencia íntima no tiene sentido hablar de otros temas”.

A pesar de que Flores se declara admiradora de poetas de otras épocas –como José Antonio Ramos Sucre y Jorge Luis Borges–, su obra va con la de su generación porque está marcada por el discurso subjetivo e individual. Por eso es que el poemario editado por Eclepsidra se construye sobre un triángulo cuyos vértices son la violencia, la política y la justicia, vistos todos desde la mirada más íntima y parte de la sensación de que el amor es una vivencia que se debe “poner en las orillas”. A esta idea el crítico Miguel Gomes la identifica con “la irónica madurez del desencanto”. Y es justamente por su visión desilusionada de las relaciones humanas que la también autora de El señor de la muralla (1991) y Los trabajos interminables (1998) prefiere el género poético a cualquier otra flor del vergel de la literatura porque le permite referirse al sufrimiento interior, “visto de una manera libre porque se puede recurrir a imágenes que son las que golpean”.

Así, para Flores, la simple descripción de una situación cualquiera de las que se vive a diario, en nuestro país o cualquiera de América Latina, no es la clave del lenguaje poético, sino que éste prefiere lo íntimo, pues “cuando domina la violencia, las relaciones y los vínculos se ven afectados por la fuerza con que la política irrumpe en el ámbito de lo doméstico y lo íntimo. Sin que uno se dé cuenta puede adoptar esas maneras de forma inconsciente, como un mecanismo de defensa”.


Madera de orilla

Presentación: jueves, 6:30 pm

Librería El Buscón, Trasnocho Cultural, centro comercial Paseo Las Mercedes