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Marco Montiel-Soto invita a viajar por sus recuerdos

“Para mí es como si Berlín y Maracaibo fuesen lo mismo, son dos ciudades que se encuentran”, expresa el creador | Foto RAÚL ROMERO

“Para mí es como si Berlín y Maracaibo fuesen lo mismo, son dos ciudades que se encuentran”, expresa el creador | Foto RAÚL ROMERO

El artista comparte objetos que conectan con la vida que ha llevado entre Maracaibo y Berlín 

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Para realizar el viaje por la memoria y recuerdos de Marco Montiel-Soto no hay que abrocharse el cinturón ni preparar una maleta. El pasajero solo necesita dirigirse a la galería Carmen Araujo Arte y sentir que vuela entre los objetos, postales e imágenes —dispuestos en una mesa ovalada que funciona como una especie de corcho— que han sido archivados por el artista durante su constante ir y venir entre Maracaibo y Berlín.

Las dos ciudades forman parte de su vida. Montiel-Soto reside entre la capital del estado Zulia y la urbe europea, adonde se trasladó hace doce años a estudiar. Pasa la mitad del año en un lugar y el resto en otro, porque cuando comienza el invierno en Alemania, le gusta regresar al calor de Venezuela.

Montarse en un avión se ha convertido en una rutina para él. Precisamente allí, en las más de ocho horas que pasa en el aire, surgen ideas y proyectos como los que presenta en la galería. La instalación Strudel between contradiction y confusión es una suerte de diario abierto. Su voz se escucha a través de seis altavoces en los idiomas que domina: castellano, inglés y alemán. El artista marabino es como un guía que describe las fotografías que se exhiben. En la mesa se encuentra una cinta que hace referencia al exilio: “Yo no voy, siempre regreso”.

El creador conecta ambas culturas. Por ejemplo, sitúa una postal de la Puerta de Brandenburgo al lado de una imagen de los yanomanis. También hay una palabra, “Escaparme”, que armó a partir de las letras de un aviso que encontró durante un viaje por carretera en Estados Unidos. De esa misma manera nació el nombre de la muestra, Salí a comer coco, que es resultado de la reconfiguración de un antiguo letrero de Comercial Belloso C. A., empresa en la que trabajó durante su adolescencia. “Es un remolino. Para mí es como si Berlín y Maracaibo fuesen lo mismo, son dos ciudades que se encuentran, cuyas cartografías se unen. Allí están todos mis recuerdos”, añade.

La exposición, la primera individual de Montiel-Soto, sumerge también al espectador en los pensamientos del artista: El tiempo pasa es el video de media hora de duración en el que se muestra al creador mientras mecanografía textos e ideas sueltas, y Estoy escribiendo en el medio de la noche, la serie fotográfica de tiras de papel enrolladas en las que se lee un grupo de frases espontáneas e improvisadas como “Ellos pueden dibujar una huella en la galaxia”, “Es difícil mantener el control bajo observación” y “Todo buen comienzo empieza por el final”.


Salí a comer coco
Carmen Araujo Arte, Hacienda La Trinidad Parque Cultural, Sorocaima
Inauguración: mañana, 11:00 am
Entrada libre