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Marc Anthony creó una burbuja a fuerza de talento y carisma

Marc Anthony inició su show con “Valió la pena” y lo culminó con “Vivir mi vida”, su éxito más reciente | Foto: Williams Marrero

Marc Anthony inició su show con “Valió la pena” y lo culminó con “Vivir mi vida”, su éxito más reciente | Foto: Williams Marrero

El estadounidense de raíz boricua abordó algunos de sus éxitos más aclamados durante 90 minutos

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La ciudad era caótica cuando caía la noche del jueves. Magallanes y La Guaira jugaban beisbol en la UCV, el mismo sitio en el que el Caracas Fútbol Club se coronó campeón de la Copa Venezuela. También se celebró el cierre de la campaña para las elecciones regionales. Pero todo el cocktail de tráfico, apuro, estrés, deportes y política se evaporó de manera instantánea ante de la presencia del ídolo.

Tras la presentación del merenguero Enghel, autor e intérprete de hits como “Se busca novia”, Marc Anthony se apoderó del Poliedro de Caracas. Nadie era indiferente ante su despliegue de talento. A todos los tuvo en el bolsillo durante hora y media. No hubo calentamiento ni curva de intensidad: fue una de esas situaciones en las que un artista sale al escenario a triunfar del primero al último minuto.

La orquesta era como un Rolls-Royce, con 15 elementos acoplados y apoyados en un sonido impecable. “Valió la pena”, “Y hubo alguien” y “Hasta ayer”, en la que un violinista caraqueño hizo un guiño a su país a través de un solo inspirado en el “Pajarillo”, fueron las primeras en sonar. Quien le da una ojeada a la lista de canciones cree que fue un concierto muy corto. Pero cada episodio se prolongaba gracias a las improvisaciones, los soneos y los juegos del cantante. Cuando llevada dos canciones, parecía que había pasado una hora de show.

“¡Qué rico se siente estar aquí!”, decía, y se detenía en silencio para recibir una ovación ensordecedora hecha de gritos, aplausos y golpes al suelo metálico del lugar. Sonrió, se arrodilló, sopló besos hacia la audiencia, posó para las fotos, bromeó, corrió de un lado a otro, bailó, se movió sin descanso por toda la escena y hasta tomó el celular de una fan ubicada en las primeras filas para cantarle a quien fuera que estuviera del otro lado de la línea.

“Me enteré hace poco de que van 20 años de gira. ¿Y saben qué? Empezó acá en Venezuela”, expresó antes de cantar temas como “Volando entre tus brazos” y “Contra la corriente”. “¿Dónde están las mujeres? ¡Las más bellas del mundo! Yo eso lo sé –dijo, acompañándose con una pícara sonrisa– Quería pedirles ayuda. Esta canción no la puedo cantar solo”.

Se trataba de “Vivir lo nuestro”, hit indiscutible que fue editado hace 20 años a dúo con la India. A ese capítulo le siguieron su versión de la balada “¿Y cómo es él?”, de José Luis Perales –único bajón anímico en el recorrido– y luego “¿Qué precio tiene el cielo?”, “Nadie como ella” y “Te conozco bien”.

La bandera venezolana y la puertorriqueña brillaron desde las pantallas de leds justo cuando Marc Anthony le rindió un tributo al personaje que interpretó en la película El cantante. Mientras aparecía el rostro sonriente e imborrable de Héctor Lavoe, intervenido como en una suerte de pop art, sonaba el clásico “Mi gente”.

El protagonista de la velada hizo saber que se trataba de su último concierto antes de Navidad: “¡Así que estoy feliz!”. Cerca del final del show, todavía mantenía ese ritmo arrollador por el que es famoso. Tras la salida en falso, volvió para abordar “Tu amor me hace bien” y “Vivir mi vida”, el éxito que le permitió ganar otro Grammy Latino en Las Vegas hace dos semanas. Fue una noche memorable, un espectáculo sin baches de un hombre que nació hace 45 años para dedicarse exactamente a hacer eso que logró en el Poliedro.