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Manuel Pifano denuncia que el CNAC le ha puesto trabas

La cinta de Manuel Pifano fue rodada en Argentina con personal técnico venezolano | Foto Archivo El Nacional

La cinta de Manuel Pifano fue rodada en Argentina con personal técnico venezolano | Foto Archivo El Nacional

Señala que no quieren otorgarle la certificación nacional a Cómo casarse antes de los 30, que debió proyectarse desde el 19 de febrero. El cineasta también asegura que el organismo quiere acabar con la producción independiente

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El cineasta Manuel Pifano tiene previsto estrenar dos películas este año. La primera de ellas, Cómo casarse antes de los 30, debió estar en la cartelera desde el 19 de febrero, pero no ocurrió.

Hay dos razones, de acuerdo con el director. Una se debe a las trabas que le han puesto para otorgarle la certificación nacional del filme, que se rodó en Argentina. Asegura que hace dos años el presidente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, Juan Carlos Lossada, firmó una carta en la que la refrenda como una producción nacional. Está fechada el 3 de julio de 2014.

“Hace meses negaron la carta. Nos están sometiendo nuevamente a evaluaciones. Es una decisión arbitraria, pues tengo la certificación original. Le atribuyo eso al cambio político que hubo en Argentina, que ya no es amigo de este régimen”, dice el realizador.

Pifano afirma que el capital fue netamente venezolano. “Hay inversión mía como de mi distribuidor, Blancica. Todo el equipo técnico fue venezolano, desde la guionista Verónica Colmenares, los editores Gabriel Alcalde y Christian González, hasta los presentes en el set de grabación, vestuaristas, operadores de sonido, maquilladora. También cuenta con dos venezolanos entre los actores (Alexander Leterni y Jorge Roig), los demás son argentinos”, indica sobre el elenco.

“Hay muchas otras películas que ni siquiera tienen protagonistas venezolanos y con poco porcentaje nacional y el CNAC las ha apoyado como cine venezolano”, señala.

La otra razón por la que decidió posponer el estreno es el cambio de horario de los centros comerciales, anunciado el pasado mes de febrero, debido al plan de ahorro energético. “Decidí estrenarla aunque el CNAC se retractara. Iba a costear todo y sin la protección de la Ley de Cine que ampara al menos dos semanas a las películas venezolanas, pero por esa circunstancia nos echamos para atrás. Íbamos a tener una sola función en vez de las tres correspondientes”, indica el director, que prevé estrenar también este año Qué pea.

El Nacional solicitó por escrito la opinión de Juan Carlos Lossada, pero no obtuvo respuesta.

—¿Por qué rodó la película en Argentina?

—Fui en 2010 por la boda de una prima argentina y me enamoré de Buenos Aires. Parte de familia es de allá y me pareció ideal para ambientar ahí mi próxima película, que resultó ser esta comedia romántica. Me considero ciudadano del mundo, actualmente resido en Barcelona aunque siempre estoy yendo a Venezuela. Rapto de la Odalisca –otro de sus proyectos– se filmó entre Caracas, Miami, España, Francia y Argentina con actores de todas esas nacionalidades. También puede peligrar entonces de no ser "venezolano".

—¿Cuándo terminó de filmar?

—En 2013. No había querido estrenar por la situación del país. Estaba esperando que las cosas mejoraran, pero cuando vi que todo más bien empeoraba, decidí sacarla de una vez. Lo que muchos no entienden es que el cine independiente (el que no depende de la Villa del Cine o el CNAC) tiene dolientes. Uno tiene que estrenar para generar ingresos y recursos. Cuando la Villa estrena y logra 10.000 espectadores, con suerte, eso es dinero del Estado. A los directivos no les importa porque no es plata de ellos, por eso las lanzan como cualquier cosa con Amazonia Films. Yo tengo que cuidar mis estrenos porque vivo de esto.

—¿Por qué considera que hay razones políticas?

—Porque no tengo otra explicación al por qué me están revocando la nacionalidad de la película si ya me la habían dado. Todo coincidió con el cambio de gobierno en Argentina, fue algo inmediato. Antes, como era un país amigo, el CNAC estaba muy de acuerdo con la película, nunca tuvo un inconveniente, dieron la certificación rápidamente y nunca se habló más del tema. Ahora afirman que no es válida y deben emitir una nueva; no me dan explicación, solo me dicen que así se hará, con ese autoritarismo. No hay razones legales para que hagan eso, ni buena comunicación de su gerencia para explicarme lo que está pasando. En su discurso, las cosas son como ellos dicen y todos tenemos que aceptarlo. Si hablamos o reclamamos algo, hay represalias. Su primera táctica es que envían unos gerentes de fiscalización a tu casa para revisar documentos, te amenazan con prohibirte un estreno, con no cancelarte la renta fílmica o pagártela tarde cuando esté devaluada, así no generas ninguna ganancia. De esta forma van destruyendo a las productoras independientes que necesitan esos ingresos para su sostenimiento porque no los financia el Estado. Es lógico, porque si el cine deja de ser negocio los realizadores  independientes se van y ellos se quedan controlando todo el contenido que se hace en el país. Es horrible, pero no me callo nada, todo lo que me hagan pasar se lo diré a la prensa. En Venezuela seguimos siendo muy sanguijuelas, tenemos miedo de hablar y reclamar derechos porque pensamos que en algún momento nos pueden quitar beneficios. Pienso que ya nos han quitado lo más importante: la libertad y los sueños de futuro, pero yo no dependo del CNAC para hacer mis películas, así que no tengo que temer como los demás que no quieren hablar. Ya produje siete películas libres sin ningún apoyo del CNAC y lo que quiero es estrenarlas sin que me quieran destruir porque soy parte de la empresa privada. Este gobierno lo que ha hecho es acabar con el aparato productivo del país y el CNAC lo está haciendo también en su propia área.