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Manuel Acedo Sucre hace ficción con los estereotipos del chavismo

Manuel Acedo Sucre | Francesca Commissari

Manuel Acedo Sucre | Francesca Commissari

Yo el Banquero, Tú la Pendeja y Él el Operador son los personajes principales de esta sátira actual

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La aparición de una supuesta carta de Simón Bolívar dirigida a Antonio José de Sucre es la trama que une a la colección de personajes que aparecen en la primera novela de Manuel Acedo Sucre, Nosotros todos, que publicó el sello Oscar Todtmann en noviembre de 2012 y ya va por su tercera reimpresión.

El abogado corporativo que acaba de estrenarse en los predios de la narrativa comenzó a escribir su obra en la Semana Santa de hace dos años, durante la convalecencia de una operación, con sólo los personajes en la cabeza. Y es justamente en el trío de protagonistas que está la clave del mensaje que quiere transmitir con su novela.

De carne y tinta. El primero de los personajes es Yo el Banquero, que “estaba acostumbrado a ver el entorno desde su inflada visión de sí mismo, lo que lo hacía torpe y miope al momento de evaluar su propia situación”, se lee sobre la caracterización de un venezolano que emigró a Estados Unidos en la década de los noventa y le tocó devolverse 10 años después, durante la época difícil de la revolución bolivariana.

El hombre intenta ser un retrato simbólico de una parte de la sociedad durante el chavismo. Lo mismo pasa con el segundo personaje, Tú la Pendeja, que “conoció la insatisfacción de ser ella misma, probablemente desde el primer día en que asistió al exclusivo colegio de monjas en el que la inscribieron sus padres al nacer”. A estos se les suma un tercero, identificado como Él el Operador, un vástago de una de “las viejas familias arruinadas de Caracas” que hace cualquier cosa por dinero. Y es así como estos tres estereotipos del fracaso o del éxito individual en la clase media que sobrevive en Venezuela se enfrentan al tratar de determinar el valor de la carta.

“Traté de que los personajes fueran creíbles porque este país es muy rico en gente y situaciones y eso da para muchísima literatura”, señala el novelista. “Es gente que uno conoce, de carne y hueso, aunque en el libro quise hacer una mezcla de algunos a quienes he visto tanto en el trabajo como en la vida”.

Más que como parte de lo que Miguel Gomes llama la “estética del deterioro” que se impone en la narrativa contemporánea nacional, como una metáfora de la crisis política, Nosotros todos debería ser visto como un intento de retratar los años duros del chavismo en sus imágenes más obvias. “El mensaje detrás de esta novela es la necesidad de mostrar que están pasando una cantidad de cosas en Venezuela a las cuales nos estamos acostumbrando y a las cuales ciertos grupos sociales se van adaptando, dejando por detrás los principios”.

El autor añade que en Nosotros todos pretende mostrar la parte más influyente de la sociedad venezolana en los tiempos que corren: “Son los boliburgueses, los arribistas, los funcionarios complacientes que se están aprovechando de las circunstancias políticas, así que quise escribir de eso, así como también sobre cómo funciona el proceso de adaptación de esta gente a la realidad que vivimos todos”.

La principal dificultad de hacer ficción sobre lo cotidiano con la que se encontró Acedo Sucre fue la tentación de querer decirlo todo: “Me di cuenta de que lo mejor era concentrarme en los personajes que me había trazado y en la medida que la historia me permitiera decir algo más sobre nuestra realidad. Era más fácil contar un pedazo y luego trabajar en la sátira”.

Así, el admirador de la prosa de Laura Restrepo y de Eduardo Sánchez Rugeles echa mano de lo que halla cómico para contar a sus compatriotas los dramas que, desgraciadamente, les son cotidianos.

El Bolívar de verdad

Manuel Acedo Sucre considera que la visión del Libertador que se impone desde el oficialismo es una distorsión histórica. “Pretender que Bolívar tenga lecciones que darnos sobre cómo debe manejarse un país en el siglo XXI me parece grave, pues a él no le pasaron por la cabeza las ideas que pretenden atribuirle”, señala quien se declara fascinado por la figura del héroe de la Independencia. “Sus ideas cambiaron mucho desde sus primeros años hasta los últimos, por eso entre sus documentos se puede encontrar de todo; es como la Biblia, algunas lecturas pueden servir para justificar que Cristo era de izquierda y otras pueden usarse en sentido contrario”.