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Sr. Malanga volvió a sus viejas andanzas entre el rock y lo latino

La banda compartió en el estudio con la trompetista Linda Briceño y el percusionista Diego Álvarez

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Para su quinto álbum, Malanga intentó combinar dos elementos: la frescura de aquellos primeros hallazgos, que quedaron en el álbum Ta’ trancao (1999), cuando la banda apenas descubría su sonido y definía su personalidad, con la experiencia de una agrupación que tiene 15 años de recorrido y que se da el lujo de contar entre sus integrantes a dos productores musicales conectados con las sonoridades de los nuevos tiempos.

Chapis Lasca, el bajista, fue uno de los encargados de la producción de Sr. Malanga: “Trabajamos en los temas nuevos de la misma manera que lo hicimos en nuestros inicios. Nos encerramos en un estudio a hacer un jamming. Rudy y yo trabajamos un poco más en lo musical, mientras Arístides (Barbella) y Juan (Luciow) se sentaban a escribir. El álbum tiene el sabor del Malanga de hace 15 años. Quisimos impregnarlo un poquito de ese espíritu. Nunca tenemos una forma exacta para escribir, pero a fin de cuentas la espontaneidad es la clave”.

El otro cerebro fue Rudy Pagliuca, el guitarrista, quien –por mencionar un ejemplo– trabajó en la obra más reciente de La Vida Bohème: “Para este disco queríamos que las canciones no fueran hechas por los arreglos, sino que ocurriera lo contrario. Lo que hicimos fue llamar a la gran familia, que son amigos y músicos a los que respetamos mucho. La onda fue tener el lienzo y dejar que esos panas que admiramos lo pintaran con nosotros. No teníamos presiones de disqueras. Fue totalmente independiente. Fue un colectivo haciendo un trabajo con mucho corazón”.

Pagliuca se refiere a músicos como la trompetista Linda Briceño y el percusionista Diego “el Negro” Álvarez. También trabajaron con el rapero Cotur (Cuarto Poder) y el saxofonista Benjamín Brea. Cada uno dejó su aporte en un disco que muestra su sonido clásico, pero envuelto en orquestaciones, arreglos vocales y de viento, como lo muestran los sencillos “Livin’ In America” y “Dejó las llaves”.

De Ezequiel Serrano Valencia (Tribop y Cabezón Key), amigo de Lasca, escogieron un par de temas reflexivos: “Gracias”, con guitarra acústica y cuerdas, y “Paz”, un llamado a la tolerancia. Sobre este último, Pagliuca expresó: “Hay una parte rara de Malanga, que va contraria a todo lo mainstream. Eso refleja las rarezas que a todos nos llaman la atención. Esta canción habla de un momento muy raro que estamos viviendo, en el que unos llaman fascistas a otros y al final todos somos fascistas entonces. Ahora nos odiamos y hay radicalización de ambas partes. Aquí decimos: ‘Vamos a bajarle dos”.

El baterista Juan Luciow dijo que lo más importante de Sr. Malanga es que los nueve temas que resultaron le fascinaban por igual a los cuatro. El material es posible descargarlo a través de un código de barra que está en botellas de pepsicola, así como en promociones de Cines Unidos, Cinex y cadenas como Burger King, pero próximamente será editado en formato físico. 

“Es honesto. Es verdadero. Es maravilloso. Representa lo que somos”, dice el vocalista Arístides Barbella, quien añadió que Malanga está en manos de una nueva empresa de management, lo que le ha permitido tomar un segundo aire. Actualmente están planificando una gira de bares. Todavía no hay ninguna fecha confirmada. Cuando se concrete, lo informarán a través de su cuenta en Twitter: @malangaoficial.

“Nunca hemos sido de esos artistas inalcanzables, ni estrellas. Siempre hemos sido bien panas", dice Barbella. "En shows recientes, el público ha quedado a varios metros de distancia. Y queremos esa audiencia del inicio, de los bares, de gente que se paraba cerquita de los pedales de la guitarra, que se ponía de primerito a esperar a que llegáramos. Queremos que se suban a la tarima a cantar una frase, que haya interacción. Y que te regalen los tragos (risas)”.