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Sus Majestades Satánicas abren el velo de la censura en Cuba

Los Rolling Stones buscan cerrar su gira con broche de oro en el “palacio de la revolución” / Archivo

Los Rolling Stones buscan cerrar su gira con broche de oro en el “palacio de la revolución” / Archivo

Con la llegada de los Rolling Stones comienza una nueva etapa en la isla. Pero no habrá un cambio en la actividad artística si persisten la falta de libertades y el férreo control de la dictadura

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“Hey!, piensa que es el tiempo correcto/ para la revolución en el palacio./ Porque donde yo vivo/ el juego que se juega es el del compromiso”. 

La profana letra de “Street Fighting Man” podría sonar como parte del set list de los Rolling Stones en la Ciudad Deportiva de La Habana el Viernes Santo. El tema, con sus 48 años de existencia –tan solo 9 menos que la Revolución cubana–, lleva la insignia de la libertad a un pueblo que continúa bajo la sombra de la censura y la dictadura.

El concierto de Sus Majestades Satánicas en la capital cubana no es una coincidencia. La presentación que incluyeron como parte de su gira América Latina Olé no solo será histórica porque sucede en plenas negociaciones diplomáticas de Cuba con Estados Unidos: cuatro días antes Barack Obama se convertirá en el primer presidente de la Casa Blanca que visita la isla desde el viaje de Calvin Coolidge en 1928. Los Rolling Stones también será la primera banda legendaria de rock que se presente allí desde la victoria de los Castro.

El show que ofrecerán Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts no es un simple concierto benéfico, como lo han hecho ver las autoridades cubanas y la propia banda, que gestionó la organización desde hace más de seis meses. El espectáculo gratuito, denominado Concert for Amity, está respaldado por la Fundashon Bon Intenshon y la Latin Grammy Cultural Foundation, que donará instrumentos a artistas cubanos. 

La pregunta es si el concierto revela la apertura cultural de Cuba, siendo este el décimo país donde la libertad artística sufrió más ataques en 2015, de acuerdo con un informe de la ONG danesa Freemuse. Los músicos del país aún son bloqueados y no se les permite hablar de esta apertura. Ejemplo de esto son los arrestos del rapero Maikel Oksobo (El Dkano) y Gorki Águila (Porno para Ricardo) por sus letras contrarrevolucionarias; la prohibición de salida del país a la artista plástico Tania Bruguera por intentar hacer un performance en la Plaza de la Revolución en el que le pedía a sus compatriotas que hablaran de la apertura y la censura del director teatral Juan Carlos Cremata por la puesta en escena de la pieza El rey se muere

El concierto abre la posibilidad de un nuevo proceso de "alfabetización cultural" en la isla, pero no implica una apertura, afirma Carlos Guzmán, director del Instituto de Investigaciones de la Comunicación de la UCV. “Al mejor estilo de ‘Sympathy for the Devil’, los Stones se cuelan en el proceso de negociaciones, rompen el esquema de la cultura de la Revolución cubana, y con ello los patrones de identidad de la soberanía y de enfrentamiento a un imperialismo cultural”, agrega.  

El diario oficial Granma reseñó que el concierto es una ventana para que los cubanos “conozcan” a los integrantes de la legendaria banda británica, cuya música se filtraba de manera ilegal para llegar a un público acostumbrado a oír las revolucionarias tonadas de Silvio Rodríguez. El cantautor cubano señaló que algunos deberían "dejar de lado esa ideología resentida”, en referencia a la música de los Rolling Stones, aunque admitió que a estos músicos les quedará pequeño el espacio y corto el tiempo.

Sin embargo, Guzmán señala que mientras no exista libertad de expresión y de opinión, no habrá plena apertura: "Hay lineamientos del sistema cubano que el gobierno no va a negociar. Las instituciones que gestionan la cultura no van a cambiar”. 

El escritor John Manuel Silva reconoce que ha habido una apertura paulatina, en la que se mantiene el férreo control de la dictadura: “La isla se va a abrir solo a expresiones culturales que no impliquen una confrontación a su sistema. La apertura es solo para los apolíticos. Es una vitrina de promoción para el régimen”, añade. 

Las puertas sí se han abierto para la gente de afuera con la flexibilización de la economía, el uso del dólar y el permiso de viajes individuales. En esta oportunidad, 1.600 dólares cuesta el paquete que ofrecen compañías de Florida, que incluye vuelo Miami-La Habana-Miami, alojamiento y tour para ver a los Stones, pues el concierto es gratuito. 

Quizás Sus Majestades Satánicas superen los 1,15 millones de asistentes que tuvo el concierto Paz sin Fronteras que organizaron Juanes, Miguel Bosé y Olga Tañón en 2009. En ese momento los artistas denunciaron las restricciones impuestas para su presentación en la Plaza de la Revolución. 

No hay certezas sobre si esta llamada apertura en Cuba romperá la barrera de la represión y acabará con la censura. Solo se podrá hablar de un triunfo de la libertad cuando artistas como Gloria Estefan puedan alzar su voz en la tierra donde nacieron. 

Un nuevo set para los artistas

Desde el anuncio de las nuevas relaciones con Estados Unidos, la isla ha sido visitada por numerosos artistas que buscan locaciones o que intentan acercar su trabajo a los cubanos. 

En 2015 figuras como Rihanna, Usher, Beyoncé y Sting llegaron como turistas. Mick Jagger hizo un reconocimiento del lugar luego de que el bajista de los Rolling Stones, Darryl Jones, se presentó con The Dead Daisies. Se escuchó también la música de Jorge Drexler y Major Lazer.

La Habana se convirtió en el set soñado –y accesible– de las cadenas estadounidenses. Así llegaron Sheila Nevins y George Matras, productora de HBO y coguionista de Breaking Bad, respectivamente. Benicio del Toro y Pablo Trapero estuvieron en el 37° Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. También se presentó el show neoyorquino Broadway Rox y el Teatro de las Sombras de Japón. 

Chanel presentará en La Habana su colección Crucero 2016, el primer desfile de la marca en América Latina.

La Cifra

1.150.000 personas asistieron al concierto Paz sin Fronteras en 2009. Los Stones pretenden superar esa cifra