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María Gabriela de Faría: “Siempre voy a ser extranjera donde vaya”

Foto Cortesía Nickelodeon

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Luego de estudiar en Los Ángeles, la actriz volvió a Colombia para estelarizar la serie de Nickelodeon que se estrena mañana

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María Gabriela de Faría ha interpretado papeles muy variados: una adolescente, una bruja y hasta una virgen embarazada. Ahora se embarca en la aventura de darle vida a Franky, una robot que amplía su gama de personajes.

Aunque siga trabajando para los niños, De Faría ya creció. Su energía es la de una mujer independiente y arrolladora. No para de hablar ni de hacer chistes. Ha crecido, pero se conserva risueña y sencilla. Luego de asumir el papel principal del dramático La virgen de la calle, la actriz regresa al género que la ha hecho famosa: las series juveniles. Yo soy Franky es la producción de Nickelodeon que ahora protagoniza y que se estrena mañana.

“Después de la telenovela estuve año y medio estudiando en Los Ángeles. Vine a Colombia a rodar la película Pacífico, que se estrena pronto, y me llegó esta propuesta que me encantó. Sabía que no tendría otra oportunidad de interpretar a un robot. Tenía otro papel, pero Franky es especial, hermoso y el proyecto es muy bonito. Luego de ver el primer capítulo, confirmé que fue la decisión correcta”, asegura.

De Faría escogió el personaje, pero luego de la ovación que recibió en los Kids Choice Awards Colombia 2015 es evidente que para Nickelodeon ella es una apuesta segura. “En este país siempre me han querido mucho y me han recibido con los brazos abiertos. La verdad es que acá me siento como en casa”, dice.

Con 23 años de edad y más de una docena de producciones realizadas, Franky ha representado un reto importante para De Faría. El primero fue controlar la expresividad y el histrionismo, que forman parte de su naturaleza.

“La misión de mi personaje es ver qué tanto puede humanizarse, mientras la compañía que la creó estudia ese proceso. Pero no cuentan con que eso sucederá muy rápido. Ella comienza a experimentar emociones como fallas del sistema. Si siente celos, se recalienta; mientras que la tristeza descarga sus baterías”.

Desde la meca del cine. Hace casi dos años que De Faría vive en Los Ángeles junto con su novio, el también actor Christian McGaffney. Es la segunda vez que deben separarse por causa del trabajo. “Pero todo ha sido más fácil en esta oportunidad. En tres meses él ha venido cuatro veces. Pensé que iba a ser una tragedia, pero nos comunicamos permanentemente”, señala.

De Faría no teme confesar que tiene una relación de amor y odio con Los Ángeles. “Esa ciudad saca lo mejor y lo peor de mí”, expresa.

Sin embargo, se apresura en agregar que este último año ha sido de crecimiento absoluto. “Es una ciudad muy dura, la gente es hostil y constantemente te das cuenta de que no eres la tapa del frasco”, dice la actriz, pero inmediatamente añade entre risas que es allá donde quiere vivir para siempre porque ha aprendido a valorar las oportunidades y que no puede dar las cosas por sentado.

Volvería a Venezuela solo para trabajar en cine. No está muy interesada en hacer televisión en el país porque considera que, debido a la censura y la autocensura, le faltan ideas y valentía para tomar riesgos. “Me gustaría regresar a hacer películas. Ahora se están haciendo cosas muy interesantes. Y lo más importante es que la gente está yendo al cine a ver producciones venezolanas”.

Ha recibido propuestas que todavía no han terminado de concretarse. Una de ellas es el personaje de Eugenia Blanc, protagonista de Etiqueta Azul / Blue Label, que llevará a la gran pantalla el libro homónimo escrito por Eduardo Sánchez Rugeles.

No se atreve a hablar del futuro ni a revelar mucho más de las ofertas que ha recibido. Tiene toda su energía puesta en Franky.

“En este momento solo pienso en ella. Cuando termine de grabar, en noviembre, regreso a Los Ángeles a esperar que nos confirmen la segunda temporada, que estamos seguros de que se dará porque esto es un tiro al piso. Es el proyecto más lindo en el que he trabajado en toda mi vida”.

Mientras el tiempo pasa, extraña a su familia y a Venezuela. “No deja de ser mi país, así como Caracas tampoco deja de ser mi ciudad. Me preocupa, me indigna, me abruma la situación porque lo quiero, porque mi familia está allá. No hay un día en el que no extrañe todo: el Ávila, la calle, la gente, el clima, la comida. Siempre va a ser mi tierra y siempre voy a ser extranjera a donde vaya”.

Yo soy Franky
Nickelodeon
Lunes a viernes, 7:30 pm