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Luis Yslas: “Hay que rescatar el valor de callar cuando no hay qué decir”

El escritor publicó A La Brevedad Posible | FOTO MANUEL SARDÁ

El escritor publicó A La Brevedad Posible | FOTO MANUEL SARDÁ

El año pasado lo animaron a publicar un libro que reuniera las reflexiones que acostumbra compartir en su perfil de Twitter 

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Luis Yslas no busca dar respuestas con los aforismos que integran A la brevedad posible. Prefiere que el lector complete lo que le inquieta. “Es una tentativa verbal más cercana al asombro y la duda que a la verdad. Escribo desde la búsqueda de una certeza que sé que no voy a alcanzar”, afirma sobre su ópera prima.

Son dos aforismos por página, en la parte superior e inferior de la hoja, como si fueran anotaciones al margen. “Esa idea me pareció genial porque quería que pareciera escrito por un lector”, dice sobre la idea de Juan Fernando Mercerón, responsable del arte de la publicación, editada por Libros del Fuego.

Fueron los responsables del sello, Rodnei Casares y Alberto Sáez, quienes instaron a Yslas a publicar varias de sus reflexiones escritas en Twitter, red social en la que el también profesor de la Escuela de Letras de la UCV tiene poco más de 10.300 seguidores.

En la búsqueda tuvo que remontarse a 2009, cuando abrió su cuenta. Lo primero que escribió fue “A la brevedad posible”. Hizo algunas modificaciones y los agrupó en tres temas: “La lectura”, “La escritura” y otro en el que trata la cotidianidad de la vida. “Eliminé casi en su totalidad aquellas frases estrechamente relacionadas con alguna noticia del momento”, indica el editor de Lugar Común.

Pareciera ser más lo que falta que lo que se dice, pero Yslas recuerda que esa es la idea del aforismo. “Es el inicio de un pensamiento que se interrumpe para que el lector lo complete con su propia experiencia de lectura. Escribir y leer son dos operaciones complementarias. El silencio es no solo una manera de callar, sino de entender y comprender la vida, sobre todo en esta época”.

Cuando habla de los tiempos actuales, se refiere a lo que considera la verborrea en extremo, en las que el exceso de palabras y reiteraciones dictaminan modos de vida. 

“El silencio es también mi reacción a una realidad sobrecargada de palabras, de largos encadenamientos verbales por televisión y radio. Eso genera en mí un rechazo que se canaliza a través de la frase breve. Es quizá mi manera de resistencia y protesta. Ante los largos discursos, hay que rescatar el valor de callar cuando no hay qué decir”, expresa.

En los actuales momentos no tiene idea sobre lo próximo que publicará. Guarda algunas crónicas y otros escritos orientados al ensayo, pero no tiene planes aún. “Me gustaría decir que hay muchas cosas metidas en una gaveta para crear expectativa, pero en realidad hay pocas. Esto es una interrupción de mis lecturas. Es un accidente gratificante porque uno genera una reacción en los demás que hasta ahora ha sido positiva”.

Aunque repite con insistencia que es una persona que disfruta su soledad, no se incomoda cuando le piden una dedicatoria. Así ocurrió el sábado durante el Festival de la Lectura Chacao, donde presentó A la brevedad posible.

“Dar clases me permitió vencer la timidez y el aislamiento. La experiencia de la lectura tiene esta cosa mágica de querer compartir, dar al otro lo que se lee. Tengo cuatro años trabajando como editor y sé lo importante de contar con un autor que participe en la difusión del libro”, señala.