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Luis Chataing: Por primera vez en muchos años dormí como un bebé

El animador está preocupado por los estudiantes de Comunicación Social | Foto Williams Marrero / Archivo

El animador está preocupado por los estudiantes de Comunicación Social | Foto Williams Marrero / Archivo

El programa fue cancelado por Televen, luego de recibir presiones por parte del gobierno. El locutor se plantea abandonar el país

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Para Luis Chataing la salida del aire de su programa Chataing TV, que era transmitido por Televen de lunes a viernes a las 11:00 pm, no fue una sorpresa. Esperaba esa decisión desde septiembre, cuando el Estado renovó la concesión de la planta. En ese momento se corrió el rumor de que el proceso estaba sujeto a la cancelación de este espacio y de Misión Emilio.

Con serenidad, el locutor contesta por teléfono cada una de las preguntas. No se preocupa solo por él sino por quienes hoy estudian en las escuelas de Comunicación Social, aunque afirma que es un deber de los futuros periodistas recuperar espacios. Se plantea, hoy más que nunca, irse del país.

Nunca se sintió presionado y prefiere pensar que su salida no tiene que ver con la venta del canal, algo que se ha rumorado en los últimos días.

“No se trata de lo que me hayan hecho a mí, sino de lo que le hacen a todos. Se trata de elegir con libertad qué es lo que queremos ver, escuchar. Es horrendamente cobarde limitar a la gente a un solo pensamiento, creyendo que de esa manera se va a convencer. Eso es lo más triste, es un ‘quiéreme a juro’. Y un ‘quiéreme a juro’ es balurdo y lamentable”, asegura.

— ¿Cómo terminó su noche del martes?
— Incómoda, cuando sintonicé Televen a las 11:00 pm para vivir la experiencia que todo venezolano vivió cuando apareció una serie estadounidense en el horario en el que estaba mi programa. Fue muy parecido a lo que sentí cuando estuve en las instalaciones de RCTV y desapareció su señal para imponer la de TVES.

— ¿Qué sintió al salir de Televen por segunda vez?
— Sentí satisfacción de no haber cedido a condicionamiento alguno, de haber sido fiel a mis principios y a lo que yo creo. Eso le brinda tranquilidad espectacular a uno. Anoche (el martes) por primera vez en muchos años, dormí como un bebé.

— ¿Se estaba preparando para ese momento o lo tomó por sorpresa?
— No me sorprendió para nada. Me esperaba esto desde hace unos meses, cuando fue condicionada la renovación de la concesión a Televen en función de que yo estuviera o no al aire. Ya había vislumbrado que esto sucedería en cualquier momento. Aproveché cada noche como si fuera la última, traté de ser una sombrilla, un padre, para los muchachos que trabajan conmigo. Disfruté cada minuto de la oportunidad que tuve de traducir la actualidad nacional en clave de humor.

— De todas las veces que ha salido de la televisión nacional, ¿cuál es la que más lo ha afectado?
— La de Ni tan tarde, sin duda. Esa fue una salida abrupta por motivos aún desconocidos para Érika de la Vega y para mí. Además, éramos unos muchachos y eso nos tomó por sorpresa. Lo que sucede hoy en día escapa a lo personal, es algo que preocupa a escala nacional. Es algo que me hace pensar en función de las nuevas generaciones de comunicadores, que puedan sentir miedo de trabajar en su propio país.

— Cada vez se cierran más espacios.
— Sí, pero ellos tienen el deber de luchar para que esos espacios se abran de nuevo, para que sean fundados nuevos medios de comunicación, para que la diversidad de pensamiento prevalezca por encima de los intereses de un pequeño grupo.

— ¿Siempre fue absolutamente libre o en algún momento sintió la presión?
— Siempre. Gracias a Dios ya quemé la etapa de aparecer en televisión o sonar en radio para que la gente me reconozca. Hoy hago lo que hago porque siento la necesidad de acompañar a la gente a través de mi trabajo, pero de manera genuina. Si esa compañía es una mala o una triste versión de lo que soy, le daría un pésimo ejemplo a mi hijo.

— ¿Cuáles cree que fueron los momentos de su programa que más incomodaron al gobierno o a algunos importantes funcionarios en meses recientes?
— A mí no me pasa ninguno por la mente, pues si comparo los contenidos de mi programa de televisión con los que aparecen en los espacios del canal del Estado yo soy un bebé de pecho. Yo jamás he insultado, descalificado ni he acusado a nadie sin fundamento. Si mi programa ofendió al gobierno, imagínate cuando sean de oposición y tengan que calarse la programación del canal del Estado.

Chataing TV se había convertido en el único espacio independiente y de opinión en la televisión. ¿Tenía idea del rating del programa? ¿Cómo fue el comportamiento de los anunciantes los últimos meses? ¿Qué le decían en el canal?
— Yo nunca he estado pendiente de esas cosas. Cuando le prestas atención a los números te haces esclavo de qué dirán y te vas apartando de lo genuino que puedas ser. Estoy enterado de que en los últimos meses, desde que cambió el horario, la sintonía era descomunal. En el tema de la inversión hay dos factores. El primero es la economía del país, que no ayuda a que la empresa nacional produzca, por lo tanto no hay nada que promocionar. El otro es el chantaje que se ejerce desde el poder para que una empresa no se identifique con ciertos programas. Me voy con la frente en alto, complacido profesionalmente con lo que hice y con la expectativa de qué es lo que haré.

— Con su salida de Televen no queda ningún espacio independiente en la televisión. El gobierno es el dueño de la pantalla. ¿Es una certeza de que en este país no cabe el que piensa distinto?
— Con toda seguridad puedo decir que en este momento, en el país, no existe la menor posibilidad de hacer un programa honestamente libre en sus contenidos. No es posible.

— ¿Se acabó su momento en la televisión nacional?
— ¡Por ahora! Efectivamente, no tengo más nada que buscar en la televisión nacional.

— ¿Piensa marcharse del país?
— Sí, tengo ofertas en otras latitudes. No tanto por mí, sino por mi hijo. Quiero que tenga la oportunidad de crecer en un ambiente más relajado, donde su potencial creativo se imponga sobre la paranoia.

— ¿Cree que van por usted en la radio? ¿Ha sentido presiones allí también?
— No me han presionado. Y si van por mí, me van a encontrar. Ahí voy a estar. Si me tengo que ir de la radio, me voy también. No tengo problemas porque siempre voy a encontrar mi espacio.

— ¿Cree que su salida tuvo que ver con los rumores de venta de Televen?
— No me lo quiero ni imaginar. Prefiero creer en la versión oficial a imaginar que eso pudiera ser, porque sería una tremenda decepción. Espero que no sea el caso. De todas maneras, el paso del tiempo aclarará qué fue lo que sucedió.

— ¿Y cuál fue la versión oficial?
— Presiones. Presiones insoportables que obligaron a tomar la decisión de sacarme del aire.