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Luis Brito trasmuta la fugacidad de la vida

Luis Brito | Manuel Sardá

Luis Brito | Manuel Sardá

El fotógrafo presenta una antología de 56 de sus obras, que abarca desde sus series dedicadas a las manos, los pies y los rostros hasta su primera aventura con el color. La muestra incluye trabajos realizados entre la década de los setenta y la actualidad

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Luis Brito suma más de 40 años dedicado al arte de la fotografía. La disciplina le ha servido para reflexionar sobre la fugacidad de la vida, la muerte y la locura. Estos temas son los hilos conductores que Antolín Sánchez, uno de sus colaboradores y curadores, escogió para organizar la muestra Espíritu expuesto, una antología de la obra del creador que presentará la Sala TAC del Trasnocho Cultural a partir de mañana.   

La exhibición está integrada por 56 fotografías tomadas entre los años setenta y la actualidad. El recorrido comienza con las series que el artista dedica a distintas partes del cuerpo humano, como las manos, los pies y el rostro. “Me planteé estos proyectos como una trilogía. Lo que hago es construir, hacerte adivinar al ser humano a partir del detalle”, indica Brito.  

Asegura que llegó al tema del detalle anatómico por casualidad. Comenzó con un trabajo centrado exclusivamente en los pies, que lo llevó hasta la India. Después decidió concentrarse en el rostro. “También lo hice por azar, a raíz de una visita a una institución en la que tenían ancianos, de la cual salí conmocionado. Después de eso lo único que hacía era verle la cara a la gente en las paradas de autobuses. Esa es la esencia de mi fotografía. Lo que hago es ver, escudriñar qué pueden tener las personas. Es geografía humana”.

Brito se declara enemigo de explicar su trabajo. No se trata de que no le guste conversar ni de que crea a pies juntillas que una imagen de verdad vale más que mil palabras. Simplemente considera que si la fotografía está bien lograda debe poder sostenerse por sí misma, sin necesidad de aclaratorias. “La fotografía, como cualquier arte, debe tener la capacidad de conmoverte y emocionarte, para bien o para mal. Si no, no pasará la prueba del tiempo”.

Una gráfica de los años ochenta muestra a un actor de teatro en su camerino, que delata su participación en la revista Escena, que dirigió Pablo Antillano. En la selección también figura su primer trabajo a color, un homenaje a John Lennon. Se trata de un conjunto de gráficas tomadas en El Cairo, el 8 de diciembre de 1980, ciudad a la que había viajado para presentar una exposición sobre su serie dedicada a los pies. El fotógrafo narra que caminaba cerca del cementerio cuando escuchó la noticia. “Me dije que era el primer familiar que se me moría. Yo andaba con el walkman oyendo a Los Beatles por todos lados. Cuando escuchas a una persona todo el tiempo se convierte en tu familia, tú la adoptas. Y fue un golpe que me llevó a visitar el cementerio que tenía más cerca”.

Fue así como desarrolló un estudio sobre las esculturas en forma de ángeles y el cielo visto desde el camposanto, en lo que el mismo define como un ejercicio de descomposición del género del retrato, una regla que también rompe cuando aborda la figura humana. No tiene pruritos en cortar a los objetos o a las personas, porque sólo le interesa el detalle, la expresión.

Hasta ese día su trabajo se limitaba a la escala de grises. “Pretendí buscar un lenguaje, una manera de explicar las cosas a través del blanco y negro. No sé si lo logré. Trato de plantearme una fotografía sin cánones ni reglas estrictas", dice mientras pasa a la siguiente sección de la muestra. Allí está la serie Evanescencias, que surgió también en el marco de un duelo, a partir de la imagen de una rosa colocada sobre la urna del crítico de arte Juan Carlos Palenzuela.

Los penitentes en Sevilla y las muñecas de Armando Reverón figuran en la selección de gráficas en la que también participaron Ricardo Limongi, Alberto Asprino y Laura Terré.


Espíritu expuesto

Sala TAC, Trasnocho Cultural, centro comercial Paseo Las Mercedes

Horario: martes a sábados, de 10:00 am a 9:00 pm; y domingos y feriados, de 1:00 pm a 9:00 pm

Entrada libre