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Luis Arroyo aborda la cara externa del mundo en su obra de papel

Luis Arroyo | Manuel Sardá

Luis Arroyo | Manuel Sardá

Ocho instalaciones integran una individual en la que se cruzan el dibujo, los objetos intervenidos, la pintura, la gráfica y la escultura

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La exterioridad del mundo y los objetos que lo integran es el tema que Luis Arroyo desarrolla en su segunda individual. La muestra abarca una serie de ocho piezas creadas a partir de libros antiguos, documentos, periódicos y registros médicos, en las que el uso del papel y la idea de la reconstitución de la forma son parte del juego.

Arroyo establece relaciones entre el objeto, la escultura, el dibujo y las nociones de archivo en el conjunto de obras que integran Manifiesto del afuera, bajo la curaduría de Sandra Pinardi. El artista presentará, entre otras creaciones, la serie Libros exhumados, que consiste en la utilización de carátulas ampliadas de textos históricos a los cuales les han sido sustraídas las páginas para reducirlos sólo a un contenedor vacío.

En una de las paredes de la galería Carmen Araujo estará dispuesta una pieza titulada Polillas, que consiste en unas láminas integradas por fotografías de  esculturas a las cuales se les ha recortado la parte interna, dejando tan sólo los contornos. Otra de las obras que serán exhibidas a partir del domingo es Evolución de la pintura extranjera, en la que el artista se apropia de un libro, lo desarma y lo interviene a partir de la serigrafía. “En esta pieza hablo de lo pictórico como signo de la exterioridad”, indica.

Al igual que los creadores de las vanguardias, Arroyo ha trabajado en su manifiesto, en un discurso escrito que refuerza su propuesta visual. “Hay un interés por pensar los desplazamientos de lo externo, concienciar aquello que se insinúa desde el afuera, es una estrategia de captación de las fuerzas de inversión de movimiento y composición del mundo, en consecuencia también del reverso de la historia y así del arte”.

En el texto, el artista describe su propósito de plantear su exterior como el laboratorio de una insubordinada exterioridad. “Las obras físicas son sólo accidentes foráneos de una producción de fuerzas que nada tienen que hacer con lo físico, estos objetos se adhieren y se organizan formando un sistema de nivelación de la percepción con lo externo y en desnivelación con el mundo”.

El material que emplea Arroyo es fundamentalmente papel. Le interesa mucho más allá de su cualidad de soporte. En su obra hay una aproximación a lo escultórico y a las cualidades dibujísticas que poseen ciertos códigos, como los impulsos eléctricos registrados en los electroencefalogramas. Una de sus obras consiste en 500 páginas de estos exámenes, que ya figuraban en su primera individual, titulada Traducciones. En esa ocasión, el artista abordaba el lenguaje musical con las representaciones cartográficas. Sus creaciones partían de la idea de que la sonoridad es susceptible de ser traducida a otros códigos.

Esta cualidad está presente en su obra reciente. “Los trazos, o los rastros, las formas particulares con los que esa obra concreta su pesquisa, esas ‘cosas’ en las que intenta traducir su incertidumbre son, por su parte, testimonios, registros desplazados, escrituras fantasmáticas en la que se asienta, siempre fallidamente, la alteridad en su pulso, en su sonido inaudible”, escribe Pinardi.

 

Manifiesto del afuera

Inauguración: domingo, 11:00 am

Carmen Araujo Arte, Hacienda La Trinidad Parque Cultural, calle Rafael Rangel Sur, Sorocaima

Horario: martes a domingo, de 10:00 am a 6:00 pm

Entrada libre