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Ludwing Pineda ausculta las capas de los personajes

Ludwing Pineda | Foto: Adriana García

Ludwing Pineda | Foto: Adriana García

El director expresa que la escasez de salas de ensayo dificulta el proceso creativo de los grupos

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Ojos ambarinos, piel oscura, cabello alborotado y la voz gruesa con la que habla de la enajenación que sufre el artista cuando presta su cuerpo a una ficción. Todas estas características se concentran en Ludwing Pineda, actor y director que protagoniza Tierra Santa, pieza con la que el TET decidió inaugurar el año de celebración de sus cuatro décadas de trayectoria.

Llegó al teatro accidentalmente –dice– cuando un grupo de amigos lo invitó a opinar sobre una versión de Godspell, que años atrás había estrenado en el país Levy Rossell. Allí experimentó la dirección teatral y la actuación. Muchas de esas aventuras tuvo que vivirlas a escondidas de su padre que, a pesar de ser amante de la música, no estaba de acuerdo con que se dedicara a las artes escénicas. En esos andares conoció al actor Enrique Benshimol, que lo introdujo aún más en ese mundo, y recibió clases con Felicia Canetti y Eduardo Gil.

Finalmente conoció a los fundadores del TET –Guillermo Díaz Yuma, María Fernanda Ferro y Francisco Salazar– y comenzó su historia con la agrupación. “Me di cuenta de que había estudiado Computación, Administración e Ingeniería, pero nada de eso era mi vocación. Tomé la decisión de dejarlo todo”, cuenta.

Dirige desde hace 12 años el grupo de teatro del Banco Central de Venezuela y también ha trabajado con Teatro del Contrajuego, Teatrela y La Bacante, entre otros. A pesar de que considera que se le ha dado apoyo al sector, siente que aún no es suficiente. Menciona la escasez de salas para ensayos como lo más urgente.

“Se debería pensar en la creación de sitios para la preparación de las obras. Los actores siempre andan buscando un lugar para ensayar y muchas veces van al parque Los Caobos o a los espacios abiertos de los museos. En el Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, Carmen Jiménez hace un esfuerzo titánico; pero los grupos deben trabajar dos horas, rápido, porque luego viene otro. El proceso de investigación se ve muy accidentado. Por suerte hay un gran amor por lo que se hace y con todas esas dificultades salen obras muy dignas”.

 

Aniversario. Pineda encarna a Segundo, el hermano menor, alcohólico e irresponsable en el drama familiar Tierra Santa. Cuenta que para asumir un papel realiza un ejercicio de disección, en el que ausculta cada capa del cuerpo de la historia. “Hay una conexión imaginaria y visualizas las posibilidades del personaje. Compartes con el director y los demás intérpretes para comenzar la composición en la que la palabra se hace cuerpo y tiene resonancia en el actor, que trabaja todos sus recursos para dar vida a aquello que luego se confronta con el espectador”.

El artista tiene 27 años con el TET y celebra que una agrupación se haya mantenido en su trabajo de exploración e investigación. “Hemos tenido muchas dificultades, pero también satisfacciones. Si bien hemos recibido apoyo, el aporte financiero ha sido el mismo desde hace 8 años. Es insuficiente lo que se ha creado en cuanto al sistema de cultura popular, no tiene continuidad en el tiempo. El Estado y la empresa privada tienen un deber fundamental con el arte en nuestro país”.