• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Lozada: El desencanto para describir el mundo

la autora nacida en Valera presentará mañana La culpa es del porno

la autora nacida en Valera presentará La culpa es del porno

Heredera de una tradición literaria femenina made in Venezuela, la autora nacida en Valera presentará mañana La culpa es del porno

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La culpa es del porno es un título engañoso, pues hace pensar en un libro de autoayuda para mujeres descontentas con su cuerpo o en una colección de reflexiones de strippers, pero ninguno de los anteriores es el caso de la colección de cuentos más reciente de Carolina Lozada.

Por el contrario, la quinta publicación de la escritora nacida en Valera, estado Trujillo, es una compilación de relatos cortos en la que lo sórdido y lo irónico construyen un mundo en el que se desnudan, con el desparpajo de la sátira, ciertos tabúes nacionales como las relaciones de pareja, la homosexualidad y el fetichismo.

El título del libro viene de un cuento homónimo en el que un hombre adicto al porno se “empecina” con las lesbianas. De allí en adelante se construye una arquitectura que termina desafiando las seguridades del narrador e, incluso, las del mismo lector. “Hay dos o tres relatos que son primos hermanos, hasta comparten algunos personajes. Son los que determinaron el título La culpa es del porno y en ellos está presente la atmósfera de patetismo y desencanto que domina buena parte del conjunto”, explica la ganadora del Premio Estefanía Mosca 2011 por las crónicas literarias La vida de los mismos. Lozada, que cuenta entre sus autores favoritos a Juan Carlos Onetti, Felisberto Hernández, Philip Roth, Mijaíl Bulgákov, Marina Tsvietáieva y Saul Bellows, también tiene algunos cuentos traducidos al inglés y al polaco.

–La soledad, la sexualidad y la sordidez son temas presentes en casi todos los relatos. ¿De qué manera son imágenes de su propia visión de la humanidad?

–El sexo es el sol negro sobre el cual gira buena parte de nuestras vidas, bien sea a partir de su satisfacción o los frustrados intentos por ser feliz dentro de él. Me gusta problematizar a partir de la intensa relación hombre-sexo, y para hacerlo me valgo de escenarios sórdidos en los que ubico a personajes decadentes, desesperados, solitarios e irrisorios, que harían cualquier cosa por navegar en la fecundidad de ese óvulo aun cuando éste les cierre las puertas.

–¿Existe una literatura de mujeres o femenina?

–Como mujer, aplaudo los logros de mi género, pero no me gusta ese encasillamiento en algo llamado literatura de mujeres, o por lo menos no su rigidez. Entiendo que podamos hacer ficción, reflexionar y teorizar sobre y desde nuestra propia posición e interpretación del mundo (lo mismo es aplicable al sexo masculino), pero creo que la literatura es lo suficientemente amplia como para delimitarla en escarpines rosados y azules. A veces escribo con voz masculina y eso no me hace menos mujer, podemos ser tan sórdidas o sublimes como ellos.

–¿Se identifica con otras escritoras de la tradición nacional?

–Victoria de Stefano es una apasionada del conocimiento, la lectura y la escritura. Es una autora fácilmente admirable, sólo basta leerla. Por Teresa de la Parra siento la natural admiración que ella provoca, celebro su inteligencia y atrevimiento, sin dejar de lado su glamoroso estilo. En el terreno poético, la crudeza y la aguda mirada en los versos de Miyó Vestrini y los primeros poemarios de María Auxiliadora Álvarez no me han dejado inmune. Volviendo a la narrativa, cada vez que puedo rescato el nombre Nuni Sarmiento, una insólita y maravillosa isla dentro de la ficción venezolana.