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Llega al cine la historia de uno de los personajes favoritos de Hugo Chávez

Maisanta es dirigida por Miguel Delgado

Maisanta es dirigida por Miguel Delgado

La producción de la Villa del Cine cuenta la historia de un hombre que intenta rescatar los principios de quienes lucharon junto con Ezequiel Zamora  

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En los discursos del fallecido presidente Hugo Chávez había una serie de personajes recurrentes, a los que admiraba y ponía como ejemplos. Uno de ellos era Pedro Pérez Delgado, conocido popularmente como Maisanta, el caudillo llanero que luchó en contra de la dictadura de Juan Vicente Gómez y con el que además tenía un parentesco que solía recordar. “Mi bisabuelo”, decía. El gobernante lo mencionó en al menos 400 alocuciones.

Hoy, finalmente, se estrena en el país la película Maisanta, nace la leyenda, un proyecto del que se ha hablado durante varios años y que fue realizado por Miguel Delgado, quien fue asistente de dirección de Román Chalbaud y Luis Alberto Lamata, entre otros. 

De hecho, Chalbaud quiso comprar los derechos del libro que escribió sobre el personaje José León Tapia, pero no se concretó. El director figura como asesor de posproducción de la cinta, que en principio iba a ser dirigida por César Bolívar pero se enfermó, según contó el realizador de El pez que fuma. El guion lo escribieron los hermanos José Antonio y José Luis Varela. 

El director de Maisanta cuenta la historia del personaje desde su niñez, pocos años después de la Guerra Federal, cuando la lealtad a Ezequiel Zamora trata de mantenerse entre quienes lucharon con él por la repartición justa de las tierras.

El joven Pérez Delgado (Gabriel Mantilla) es hijo de Pedro Pérez Pérez (Alberto Alifa), uno de los más respetados combatientes en la lucha contra los satanizados godos. El mentor muere por una enfermedad, pero antes le hace prometer a su hijo que protegerá a su madre, Josefa Delgado (Beatriz Vásquez), y a su hermana mayor, Petra (Daniela Bueno), en un llano hostil, donde la ley es impuesta por aquel que tenga más revólveres. 

La rutina empieza a resquebrajarse cuando el coronel Macías (Jesús Cervó), el mandamás del pueblo Ospino, empieza a vejar a quienes se anteponen a sus intereses expansionistas. 

Si se apartan los prejuicios, la primera media hora es interesante y prometedora por la expectativa que genera la historia de un joven que empieza a entender el mundo que lo rodea. El contexto lo obliga a madurar. La actuación de Alifa fortalece esa parte por el vínculo que genera con el joven, los ideales transmitidos y lo que puede pasar con la familia una vez que muera.

Sin embargo, Maisanta entra en declive cuando se tornan inverosímiles algunas secuencias. Por ejemplo, una persona lamenta primero la pérdida de los animales confiscados que el asesinato de uno de sus familiares. 

Cuando el coronel Macías amplía sus siniestros tentáculos, comienza la componenda para detener su ambición. En ese contexto surge, aunque solapado, el personaje del Mocho Hernández, al que no le dan mucha importancia en la historia. 

Al final, el mensaje es simple. Siempre hay revolucionarios que traicionan la causa, pero a la vez surgen líderes que buscan reivindicar los derechos del desprotegido –en este caso– el campesino al que le quitan las tierras. Por eso Venezuela siempre será un país en guerra, entre justos y godos ambiciosos.