• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Los 12 de 2013: Literatura

La quinta edición del Festival de la Lectura Chacao, en la Plaza Altamira | Foto: Manuel Sardá

La quinta edición del Festival de la Lectura Chacao, en la Plaza Altamira | Foto: Manuel Sardá

Aquejada por la reducción de las novedades editoriales debido a la falta de papel, la literatura tuvo importantes momentos este año

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

1 El momento del año

La Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, que este año se le dedicó a España, reunió a más de 80 editoriales y distribuidoras. La actividad duró 10 días y contó con la participación de 15 invitados internacionales –entre ellos Sergio del Molino, que acaba de ganarse en España el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2013, y Andrés Neuman, ganador del Premio Alfaguara en el año 2009– y una centena de escritores venezolanos. El crítico Carlos Sandoval señala que el hecho de que en 2013 continuaran las actividades literarias en el país, a pesar de las dificultades para adquirir novedades extranjeras y papel para imprimir los libros nacionales, es un buen indicio: “Revela interés por el libro, aunque nada sabemos de los niveles de ventas ni, menos aún, de los índices de lectura”. También Mariana Libertad Suárez, profesora de Literatura en la Universidad Simón Bolívar, destacó a la Filuc como un acontecimiento literario y mencionó principalmente el trabajo del comité organizador, integrado por profesores y alumnos de la Universidad de Carabobo, cuya presteza para el servicio y buen humor fueron comentados por los escritores nacionales e internacionales invitados al evento.
 
2 A duras penas se tuvo representación en la FIL

Por primera vez en más de un lustro, la Cámara Venezolana del Libro no envió representación a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y la única imagen que tuvo la literatura nacional en la feria editorial más importante del habla castellana fue la oficial, con los ojos de Hugo Chávez que usa el PSUV en sus campañas políticas. En el stand patrocinado por el Ministerio de la Cultura se regalaban libros como Los cuentos del arañero, además de otras obras editadas por Monte Ávila y El Perro y la Rana. Por suerte, la editorial Lugar Común tuvo el buen tino de organizar el evento V.E.N.E.Z.U.E.L.A: Un país de letras con el propósito de analizar el período de transición cargado de incertidumbres que vive el país desde la muerte de Chávez a partir de las miradas de la poeta Yolanda Pantin, el narrador Norberto José Olivar y el crítico Carlos Sandoval. “Así como enceguece el resplandor en el trópico y no deja mirar, enceguece también la ideología”, dijo Pantin, que hizo un completo recuento de la poesía nacional de las dos últimas décadas, mientras Sandoval se tomó el trabajo de analizar la narrativa de los dos lados de la confrontación política y Olivar habló de la censura y el miedo.

3 Cadenas nominado al Cervantes

Aunque al final se lo llevó la mexicana Elena Poniatowska, Rafael Cadenas figuraba entre los favoritos para llevarse el Premio Cervantes 2013, el galardón más importante de las letras hispanas, premio que consta de 125.000 euros y reconoce la figura de un escritor que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario en castellano.

La candidatura de Cadenas venía discutiéndose sottovoce en los círculos intelectuales nacionales y españoles desde que en junio la editorial catalana Candaya organizó un recital en homenaje al poeta barquisimetano. La actividad se llevó a cabo en la Biblioteca Guinardó-Merce de Barcelona, durante una serie de encuentros literarios y editoriales que se realizan con la colaboración de los sellos en las bibliotecas de la región. Los participantes de ese evento fueron el poeta ecuatoriano Mario Campaña, el cubano Rodolfo Häsler, el colombiano Juan Pablo Roa, el argentino Carlos Vitale y los españoles Antoni Clapés y Esther Zarraluki, acompañados por la venezolana Cristina Falcón Maldonado.

Tan pronto supo que otorgaron el galardón a la autora de La piel del cielo, Cadenas lo celebró. El autor manifestó que ella es “una gran escritora”.
 
4 Filven de luto

La Feria Internacional del Libro de Venezuela se celebró este año con una marca política mucho más intensa que en las ediciones anteriores. Incluso, la inauguración fue un acto de proselitismo a favor de la campaña electoral de Nicolás Maduro, que apenas comenzaba. “¡Declaro formalmente inaugurada la Feria del Libro de Venezuela!”, dijo el entonces presidente encargado. Y esa fue una de las dos veces en todo su discurso en que se refirió a los libros. “La feria ha sufrido cambios, pero estamos aquí celebrando al libro, a la lectura, porque si todos somos Chávez, todos tenemos que ser lectores”, afirmó Christian Valles, directora del Centro Nacional del Libro, antes de anunciar que el mandatario fallecido apenas unas semanas antes sería una de las figuras homenajeadas del encuentro, además de la del poeta Gustavo Pereira, y que al lema “¡Viva la lectura!” se le añadiría la frase “¡Viva Chávez!”. A partir de este evento se consolidó la tendencia a rendir homenaje al líder de la revolución bolivariana en los festivales culturales organizados por instituciones del Estado, como se hizo en el X Festival Mundial de la Poesía unos meses después y la IV Feria del Libro de Caracas, organizada en julio.
 
5 Lalo ganó el Rómulo Gallegos

El Premio Internacional Rómulo Gallegos de este año fue para el puertorriqueño Eduardo Lalo por la novela Simone, cuyo argumento comienza con las cartas anónimas que recibe un escritor mediocre y que terminan enamorándolo de la joven china Li Chao, quien luego de la Revolución Cultural se ve obligada a mudarse al Caribe a trabajar en los restaurantes de unos familiares. La venida de Lalo y el hecho de que en su premiación participara el presidente Maduro causaron escozor entre los círculos literarios nacionales que se oponen al chavismo. El asunto empeoró cuando El Correo del Orinoco publicó una entrevista con Ricardo Piglia, miembro del jurado. El argentino señaló que los escritores venezolanos que se abstenían de participar en el premio actuaban como "los estalinistas: primero le preguntan a una persona lo que piensa y después se deciden a leerla”.
 
6 Santaella fue finalista del Herralde

Para Fedosy Santaella, 2013 fue un buen año. En agosto, su relato “Taxidermia” ganó el Concurso de Cuentos de El Nacional y en noviembre otra obra suya, El dedo de David Linch, quedó entre las finalistas del Premio Herralde de Novela, organizado por Anagrama. También este año publicó En sueños matarás, el texto que cierra la trilogía de policiales que comenzó con El extraño caso de Rocanegras y continuó con Las peripecias inéditas de Teófilus Jones.
 
7 Se afianzaron proyectos editoriales

A pesar de las dificultades que existen para encontrar los insumos que requiere la producción de libros, como papel, tinta y cartón, este año surgieron dos editoriales nuevas: Los Libros del Fuego y Editorial Ígneo. Además, se fortalecieron dos nacidas en el último lustro: Artesano Ediciones y Editorial Lugar Común. Las celebraciones de esta última se vieron apuntaladas por la conmemoración del primer año de vida de la librería homónima.
 
8 Obra de venezolanos se fortaleció en el exterior

La obra de varios autores venezolanos continuó fortaleciéndose en el extranjero. Este es, según Carlos Pacheco, uno de los logros de la literatura nacional del año que está a punto de finalizar. Se refiere a la colección de cuentos Ceremonias del autor trujillano Ednodio Quintero, a la novela Gemelas del también trujillano Juan Carlos Chirinos –quien comenzará publicar en 2014 con el sello internacional Siruela– y a la edición española de Arena negra del barquisimetano Juan Carlos Méndez Guédez. En Argentina, Norberto José Olivar publicó algunos cuentos y Gustavo Valle el libro de crónicas El país del escritor. Eduardo Sánchez Rugeles vio su novela Liubliana editada en México y traducida al esloveno. El sello estadounidense Sudaquia, dirigido por dos venezolanos, publicó en castellano obras de Slavko Zupcic, Héctor Torres y Karl Krispin, entre otros.
 
9 La V edición del Festival de la Lectura de Chacao

El Festival de la Lectura de Chacao llegó a su quinta edición. Con el lema “Leer cuerpos” se celebró la feria que más libros vende en Caracas, una iniciativa que reúne a escritores y lectores en la plaza Francia de Altamira para analizar las tendencias culturales del país. El evento contó con importantes invitados extranjeros, como el editor Mario Jursich y los escritores Laura Restrepo, Piedad Bonnet, Horacio Convertini y Patricio Pron. Este año se le rindió homenaje a Álvaro Sotillo, quien dijo que solo lo había aceptado porque era una manera de recordar el trabajo de los diseñadores gráficos en las publicaciones, que generalmente pasa inadvertido. Durante el festival se otorgó también por primera vez el Premio al Libro del Año de los Libreros, que ganaron Arena negra de Juan Carlos Méndez Guédez y La phrase de Luis Moreno Villamediana.
 
10 Libros El Nacional apostó por la tradición

Libros El Nacional inauguró otra etapa con un refrescamiento de su sello Otero Ediciones, con el propósito de presentar más obras de autores clásicos venezolanos. La primera colección fue bautizada como Platinum y como parte de ella se publicarán amplias antologías de autores centrales de la identidad nacional. Los primeros títulos fueron los cuentos completos de Adriano González León y Rómulo Gallegos, así como una selección de cuentos de José Balza.

11 La enciclopedia de la sabiduría

La Fundación Polar presentó los primeros tres tomos de Suma del pensar venezolano, un proyecto que reúne extractos de las obras centrales de la cultura del país para descubrir cómo se estructuró la manera de entender a Venezuela y a sus habitantes. Editada por Asdrúbal Baptista, José Balza y Ramón Piñango, la obra convoca a especialistas a recolectar textos fundacionales en sus competencias y a establecer un diálogo entre la investigación del presente y el pasado.
 
12 Las transnacionales afianzaron su catálogo nacional

Por todas las vicisitudes que tuvieron que afrontar y porque se sobrepusieron a estas, las principales protagonistas del año 2013 fueron las editoriales. A pesar de la crisis del papel no dejaron de producir buenas noticias, como Planeta –con la serie clásica de narrativa Seix Barral que editó El hijo de Gengis Khan de Ednodio Quintero y La sombra inmóvil de Antonio López Ortega– y Alfaguara, que reactivaron sus líneas de autores venezolanos. “En un medio tan complicado social, económica y culturalmente como el nuestro, la literatura en 2013 (y las actividades relacionadas con ella) no cesó en su decidida presencia como símbolo de resistencia en su búsqueda de explicación de los entuertos y, cómo no, de las bondades del país. El arte literario es uno de los reductos de civilidad que, por fortuna, aún nos queda”, dice el crítico Carlos Pacheco.