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"La Ley de Cultura afectará los derechos de autor"

El abogado Rafael Ortín considera que la ley de cultura afectará los derechos de autor / Alexandra Blanco

El abogado Rafael Ortín considera que la ley de cultura afectará los derechos de autor / Alexandra Blanco

El abogado Rafael Ortín, especialista en asuntos de bienes inmateriales, considera que la legislación recientemente aprobada acabará con figuras como los intermediarios, que son necesarios para impulsar el trabajo de los creadores

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Los derechos de autor y la legislación al respecto en el país son asuntos que se han mantenido en el debate público desde hace varios años, especialmente entre los creadores y los consumidores, porque es un tema que incumbe a todos pues se trata de la protección del ingenio. Más aún con la reciente aprobación de leyes como la de Cultura, que ha generado consternación a las personas vinculadas con el mundo de las artes por considerarla de centralista.

Rafael Ortin, profesor de Derecho de la Competencia en el posgrado de Propiedad Intelectual en la Universidad Metropolitana y de Contratación en Materia de Bienes Inmateriales en la Universidad de los Andes, considera que en materia legislativa el derecho de autor no ha sufrido tanto como lo ha hecho la propiedad intelectual gracias a que no se ha modificado la ley que rige el tema, decretada en 1993.

"Tenemos una ley muy moderna con vocación futurista que ha permitido proteger a los creadores. Antes era más fuerte porque formábamos parte del Pacto Andino y allí había dos normas supranacionales, pero en algún momento se desaplicaron porque el gobierno se retiró del organismo", expresa el abogado, que también asesora a la Fundación Cisneros.

- A pesar de que dice que esa ley es muy moderna, hay muchos creadores que piden que sea reformada para que se actualice a las dinámicas de la sociedad actual. ¿Está de acuerdo con eso?

- Sí, pero por ahora no es algo urgente. El derecho de autor se basa en los creadores, los usuarios y los intermediarios, estos últimos son los que hacen posible que las creaciones intelectuales lleguen a las personas. El problema principal está en esa figura, con la que quieren acabar. Son los casos de RCTV o de los ateneos que han desaparecido en el país. Recordemos que el derecho de autor no escapa del concepto de cultura y el gobierno ha golpeado ese sector. Por ejemplo, las disqueras se han ido del país. Si bien el gobierno no ha podido reformar la Ley sobre el Derecho de Autor para su conveniencia, sí han atrapado a las empresas a través de otras legislaciones como la de Ciencia y Tecnología que les quita 1% de las ganancias netas, así como también lo hace la del Deporte y la de Cultura, recientemente aprobada.

- ¿Cómo se maneja el derecho de autor en esa ley?

- Es una ley centralista, socialista, que afectará los derechos de autor porque trata de eliminar a los intermediarios y a aquellas personas privadas que antes invertían en la cultura y, por ende, en el derecho de autor. También utilizan un concepto que es un bodrio jurídico: "la identidad cultural nacional". Eso es algo discriminatorio. ¿Por qué? Porque el derecho de autor se soporta en un convenio internacional que es el de Berna, que tiene una vocación de protección universal de las obras a través de un principio que es fundamental: el del trato nacional. Es decir, cuando creas una obra se protege en Venezuela de la misma manera que en China. Aquí, en cambio, te hablan de la identidad cultural nacional por encima de cualquier cosa. Son esquemas estatistas. No hay país hoy en día que esté tan retrógrado en el tema de los bienes inmateriales como Venezuela.

- ¿Hacia dónde se orientan los derechos de autor en el mundo?

- En materia de marcas se orientan a conceptos como el mercadeo de guerrilla y el digital, marcas sonoras y audiovisuales, pero eso es imposible aquí. El tema de la propiedad intelectual es consustancial al de la economía libre de mercado. En materia de derecho autor nosotros estamos en tratados internacionales, pero no se respetan. Entonces, ¿hacia dónde deberíamos ir? Deberíamos estar reflexionando no solo legislativamente, sino en los tribunales, en las universidades, en el Estado, acerca de cómo vamos a abordar los diferentes temas de la propiedad intelectual en la red.

- ¿De qué manera cambian los derechos de la propiedad intelectual en Internet?

- Son iguales. Lo que pasa es que ahora hay más gratuidad, pero que es permitida por los mismos autores. No porque el usuario quiere, porque el modelo nuevo de negocio es que seas gratuito hasta donde el creador quiera. Un cambio es que ahora el intermediario es la red. Hasta hace 15 años quienes manejaban toda la industria del entretenimiento eran las disqueras, las distribuidoras de cine, las editoriales, pero con este nuevo modelo de negocio los creadores tienen vehículos como Youtube, Google, Facebook, Instagram.

- ¿Qué debe incorporarse entonces en ese renglón?

- Abogo porque en la red social -y para casos determinados y excepcionales-, en vez de un derecho de exclusiva, se pague un derecho de remuneración. Así, el que esté interesado en hacer uso de esa obra para transformarla, no tiene que pedir autorización. ¿Quiénes se encargarían de cobrarlos? Las sociedades de gestión colectiva, como por ejemplo Sacven. Se establece una tarifa, se trabaja bajo economía de escala y luego la ganancia se traspasa a los respectivos autores.

- ¿Esto se hace en otros países?

- No tengo conocimiento, pero creo que debería ser el modelo de negocio.

- Usted dijo en una oportunidad que, aunque está de acuerdo con la legislación, considera que el derecho de autor está en crisis. ¿A qué se refiere?

- A que está en crisis desde el mismo momento en el que me dicen que proteja una brocha, un yesquero o un reloj de la misma manera que la canción "Caballo viejo" de Simón Díaz. De acuerdo con la ley, un dibujo hecho por mi hija se protege de la misma manera que un poema de Rafael Cadenas; así como un software de un restaurante se resguarda como obra literaria. ¿No van a existir entonces críticas contra este sistema y movimientos como el Open Source? La sociedad obviamente tiene que reaccionar, se amplió tanto el derecho de protección de determinados objetos que la gente dice: "Ya basta". Si nosotros salvaguardamos todas las creaciones humanas, no tiene sentido que exista el derecho de autor. Lo que creo es que el tema del mérito se debe respetar y diferenciar.

- En el seminario de la Fundación Cisneros, en el que usted participó, se debatió un asunto interesante como es el acto de la copia, la apropiación y la transformación como modos de producción cultural, ¿de qué manera está amparado eso en la ley?

- No existe, los artistas pueden seguir trabajando sobre eso, pero no hay una reforma sobre el derecho de autor. Entonces, si usted copia o toma elementos sustanciales de una obra y los incorpora en la suya tiene un problema, porque si esa creación tiene vocación de generar regalías, le van a reclamar porque no pidió la autorización requerida. Los límites de los derechos de autor no los imponen los usuarios, sino los creadores y la ley.

- ¿Cómo entonces reformar el derecho de autor con respecto al digital?

- En otros países como Estados Unidos van a un sistema muy férreo de copyright, es difícil desmontar un derecho de autor que viene de la Revolución francesa, una ley de 1793. Eso no lo puedes hacer en dos días. Por eso propongo los derechos de remuneración en la red.

- ¿Y fuera de Internet propondría algo parecido?

- No, que todo siga su camino porque ha funcionado. El derecho de autor ha tenido gravísimos problemas cada vez que sale una nueva tecnología. Debemos ir a otros modelos de negocio, pero no pueden ir en detrimento de los creadores porque afectaría la cultura y sin ella no hay nada de esto.