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Lentes de madera son el último grito de la moda colombiana

La cofundadora de la empresa Sierra, María Isabel Llano, piensa sustituir el tradicional plástico por madera grabada a mano con diseños propios

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Lentes de sol hechas en madera tallada, ideadas por dos jóvenes emprendedoras de Cali, son la última propuesta del pujante mercado colombiano de la moda y un producto que ya busca competir en las ligas mundiales del diseño.

"Nuestra materia prima es la madera colombiana Nazareno, Granadillo, Flor Morado, Teca y Abarco, la cual trabajamos al natural, sin teñirla", explicó a Colombia.inn, agencia operada por Efe, la cofundadora de la empresa Sierra, María Isabel Llano.

Su modelo de negocio, pensado para sustituir el tradicional plástico con el que se elaboran las lentes por madera grabada a mano con diseños propios, fue apoyado en 2011 por la Universidad Icesi de Cali (suroeste de Colombia), un centro de altos estudios empresariales con énfasis en la innovación y el emprendimiento.

Tras ocho meses de pruebas, en las que invirtieron cuatro millones de pesos (2.124 dólares) prestados por sus padres, las empresarias, ambas de 27 años, lograron producir las primeras 30 gafas con filtro UV 400.

Desde entonces, "hemos vendido casi todo en Facebook y tenemos distribuidores en Cali, Bogotá, Cartagena, Manizales y Bucaramanga", algunas de las principales ciudades colombianas, sostuvo Llano.

"Queremos primero cubrir a toda Colombia" y luego, aclaró, "empezaremos a vender en Brasil, Argentina y Panamá para ampliar nuestras posibilidades en el exterior, que ya comenzaron con ventas de entre 20 y 25 gafas en México y Venezuela".

Para asegurar la consolidación financiera de la compañía, las empresarias participaron en una convocatoria del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y lograron 40 millones de pesos (21.240 dólares), dijo a Colombia.inn la también cofundadora de Sierra, Lina Quirós.

Si bien el camino recorrido ha sido duro, pero lleno de enseñanzas y retos, "vamos a intentar cumplir las metas que nos trazamos para que nos condonen la deuda", aseveró Quirós, y para ello deben demostrar que el negocio prospera.

Su primer paso ha sido conseguir un taller: "tendremos un espacio para exponer el producto, vamos a comprar máquinas para darle a las láminas de madera el espesor que se necesita y contrataremos empleados", dijo la joven emprendedora.

"Cuando tuvimos la aceptación del público entendimos que debíamos seguir adelante e innovar para ganarle a la competencia", precisó Quirós.

De ahí que la intención de estas caleñas creativas, quienes elaboran las gafas solas y por ahora en el jardín de la casa de una de ellas, es seguir atrayendo compradores con edades comprendidas entre 18 y 40, su mercado potencial.

"Esta es la historia de una tabla de madera que no quería ser tabla de madera... y que, con la ayuda de un pájaro carpintero, se convirtió en unas gafas de sol", aseguraron ambas sobre la visión que las llevó a su aventura empresarial y a la construcción de la marca Sierra.

El siguiente paso de las ingenieras industriales es diseñar zapatos, maletines, canastas de picnic y vestidos de baño, entre otros artículos para los "espíritus libres", como definen a sus clientes.