• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Lady Gaga: la gran mamá monstruo

La cantante Lady Gaga | Reuters

La cantante Lady Gaga | Reuters

La artista que levanta la bandera de los diferentes presentó en Londres su show Born this Way, que el 16 de noviembre llega a River

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Shorts y tops mínimos. Botas de caña alta y zapatos con plataformas de una altura imposible. Brillos. Pelos batidos, algunos con cuernitos luminosos como accesorios. Un poco de todo eso se vio el domingo último, a la noche, en el estadio londinense de Twickenham, en donde se presentó Lady Gaga, como parte de la gira que la llevará a Buenos Aires, el 16 de noviembre. Y eso fue sólo abajo del escenario.

Los pequeños monstruos, como llama la cantante norteamericana a sus fanáticos, tienen a quien salir. Ella, "mamá monstruo", desplegó sobre el escenario británico un vestuario, compuesto por 15 excéntricos modelos, que cumple un rol central en la estética de provocación de la cantante y subraya el mensaje eje de la filosofía Gaga, que se resume en ser uno mismo, sin importar qué tan extraño pueda parecerle a los otros.

"Esta noche Londres es un lugar de amor y de equidad", dice antes de cantar "Born This Way", tema que da nombre a su último disco y el más explícito en llevar este mensaje de respeto la individualidad. Gaga la canta, después de una impactante entrada con "Highway Unicorn" y "Goverment Hooker", enfundada en un ajustado vestido amarillo de mangas abultadas y cubierta por una capelina del mismo color.

Vestuario y escenografía se complementan en una impresionante puesta en escena pensada para llevar la música de Gaga, puro pop bailable, a otro nivel. El marco escenográfico es un castillo gris, de aire medieval, que se alza en tres niveles sobre el escenario y se abre y se cierra, como si fuera de juguete. Ahí, en compartimentos separados y bajo los arcos del castillo, se ubican los miembros de la banda: guitarrista, bajista, batería y tecladista.

El escenario, que está flanqueado por dos pantallas gigantes, se extiende hacia el campo del estadio a través de una pasarela circular, formando una especie de foso (el "Monster Pit", al que se accede con la entrada más cara) desde el que algunos espectadores privilegiados pueden vivir todo de cerca. Sobre esa pasarela desfilan, corren y bailan Gaga y sus bailarines. Con su talento, este grupo de bailarines jóvenes, de ambos sexos, apuntalan a la cantante en el aspecto más débil de su actuación y, por supuesto, lucen múltiples looks, con mucha piel al descubierto.

Tras cantar "Black Jesus Amen Fashion" y "Bloody Mary", cambio de vestuario mediante, se apagan todas las luces y del techo del escenario baja una estructura con forma de diamante y bordes de neón, dentro de la cual hay una máscara verde, especie de Lady Gaga en versión malvada, como una bruja de Disney. Esto da pie a otro de los puntos altos de la noche, cuando la cantante cubierta de una máscara blanca con cuernos, canta "Bad Romance", otro de sus grandes éxitos.

"No soy una mujer. No soy un hombre. No soy humana". Con estas palabras empieza Gaga una nueva escena del show, en la que juega a ser una alienígena de visita en la Tierra. "Cuando la noche termine, algunos de ustedes decidirán quedarse a mi lado, pero otros me traicionarán", dice la cantante, antes de que un par de bailarines se la lleven a una parte alta del castillo y la aten con sogas. La frase es parte de la introducción a otro hit, "Judas", pero también puede interpretarse como un guiño hacia lo que una presentación en vivo significa para un artista: la posibilidad de ganar o perder a su público en el escenario.

"¿Se imaginan si no hubiera escrito esta canción? Nada de esto hubiera pasado", reflexiona Gaga, cuando tras cantar "Fashion of His Love" se escuchan los primeros acordes de "Just Dance", su primer gran éxito del disco The Fame . Tras un rapidísimo cambio de vestuario, la cantante aparece en el centro de la pasarela, con una corona tipo Estatua de la Libertad en su cabeza y un cigarrillo en su mano para hacer "Love Game", otro hit de aquel primer disco.

"Esto no es un funeral, es una fiesta. Sé que es domingo y es el Día del Señor, pero el Señor también quiere que lo pasen bien", arenga Gaga a las 55.000 personas que festejan el show pero, ante quien está acostumbrado a la efusividad del público argentino, no parecen tan apasionados. Sin embargo, cuando suena "Telephone", tema que Gaga grabó con Beyoncé, se desata la euforia entre ese público compuesto tanto por señoras inglesas de prolijo corte carré como por adolescentes con ruleros hechos de latas de gaseosas y hasta un señor que lleva cuernos de diablo sobre su pelada y un abrigo de animal print.

Otro gran momento del show llega cuando Lady Gaga aparece en el escenario montada en una moto, en la que sus brazos sirven de unión entre el cuerpo de la moto y la rueda delantera, como en la portada del disco Born This Way . La magnífica entrada da lugar al tema "Heavy Metal Lover".

"¿La están pasando bien? Porque si no me importa un carajo", dice Gaga, ya fuera de la moto. La provocación se corona con una levantada de pollera con la cola hacia el público, un gesto de la Gaga transgresora. Pero no se trata realmente de una provocación sino de otra vuelta de su omnipresente mensaje: "Cuando la gente los critica por ser únicos y diferentes digan «me importa un carajo»".

Secundada por los bailarines, la cantante hace "Bad Kids" y luego llega la parte más íntima del show. Abre regalos del público y hace algunos comentarios: "Cuando me visto pienso en una princesa de Disney fumada", dice a modo de chiste, aunque resulta una buena explicación para sus elecciones de vestuario. Luego la cantante le dedica el Feliz cumpleaños a una fan que, desde la primera fila, la mira embelesada y llorando.

En este clima, Gaga se sienta en su moto, ahora con un teclado ubicado en el frente. "Esta canción es sobre lo fácil que es cambiar al mundo. Tan fácil como cambiar tu pelo", dice y hace "Hair". El momento íntimo continúa con otro apunte: "Hoy veo muchos chicos vestidos como ellos mismos, no como yo", dice la orgullosa mamá monstruo.

Gaga hace subir al escenario a una adolescente con un look que tiene algo del Axl Rose de los 90 combinado con anteojos enormes de marco negro. La cantante le pone una tiara a la emocionada fan y la nombra princesa por esa noche para luego contar que con su mamá siempre estuvieron obsesionadas con Lady Di. Gaga canta el tema que escribió en su honor, titulado sin demasiada sutileza "Princess Die", y que estrenó la noche anterior. El homenaje británico continúa con "Imagine", de Lennon, a quien considera "el artista más grande de todos los tiempos".

Esta parte minimalista en lo visual, con sólo ella frente al teclado, le da la oportunidad de demostrar su faceta de intérprete y compositora, alejada del gran espectáculo. Para concluirla, la banda se ubica a su lado en el escenario para hacer "You and I". El show vuelve a su impacto visual con la aparición de una capilla de neón, dentro de la que canta "Electric Chapel". Gaga se va en la moto pero, tras un solo flamenco del guitarrista y una escena de los bailarines, vuelve con un minivestido símil carne, subida a un carro en el que hay reses colgadas, para hacer "Americano".

A partir de ahí el show va creciendo en intensidad, con un recorrido por los hits más relevantes, cada uno con vestuario y puesta en escena especial. Subida a una picadora de carne gigante canta "Alejandro". Sentada en un sofá que parece de carne y vestida con un corpiño de pistolas automáticas y pantalón de estilo militar hace "Poker Face". La última de las varias apariciones del diamante de neón con la máscara es para "Paparazzi". El final llega con "Sheisse", acompañado por una gran coreografía y coronado por un gesto de fuck you de la mano de Gaga.

"Ya estoy lista para irme e invadir la Tierra", dice la ídola de los que se sienten distintos e incomprendidos. Se va del escenario pero vuelve, cubierta por un manto con un estampado muy colorido para hacer el primer bis, "The Edge of Glory". El cierre tiene como protagonistas a los fans, pero es mejor no contarlo para no arruinar la sorpresa que seguramente se repetirá en noviembre, en el estadio de River. Antes de un último hit, Gaga les cuenta a sus pequeños monstruos la historia de su camino a la fama, con la moraleja de que si alguien como ella, una chica algo excéntrica y lejana de la perfección física tipo Barbie de las estrellas pop, pudo llegar a cumplir su sueño, ellos también pueden hacerlo. Aunque sea por esta noche.