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“Siempre hay obstáculos, pero nosotros los convertimos en retos”

Kiddio España, fundador del Festival Internacional de Teatros de Oriente | Cortesía Diario El Tiempo

Kiddio España, fundador del Festival Internacional de Teatros de Oriente | Cortesía Diario El Tiempo

El fundador del Festival Internacional de Teatros de Oriente evalúa como positiva la edición de 2012. Considera que la fórmula de su permanencia en el tiempo ha sido incorporar las comunidades a su arte

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La suya se convierte en una historia de supervivencia. Con la voz grave y pausada, entre expresiones de agradecimiento para un público que se mantiene fiel a su iniciativa. Kiddio España no se extiende en hablar de lo que carece, sino de las herramientas que ha utilizado para solucionar los conflictos a lo largo del tiempo y de varios gobiernos. Este año se celebró la edición número 37 del Festival Internacional de Teatro de Oriente, actividad que creó junto a su esposa, Guiditta Gasparini. A pesar de las lluvias y los puentes que cedieron ante la desidia, el director evalúa como positiva la jornada, de la que destaca la programación infantil. Para él la calidad de los espectáculos, exigencia indiscutible, y el estímulo de los habitantes de la zona han sido clave en su trayectoria.

-¿Cómo puede mantenerse durante 37 años un festival de teatro?

Con el interés que tiene un grupo de gente de organizarlo todos los años, con paciencia, con el apoyo de instituciones y empresas como los hoteles, que nos hacen descuentos…Cuando vemos que existe un público que responde de manera efusiva y los grupos vienen con tanta alegría a presentar sus espectáculos, nosotros lo asumimos con mucho placer. La clave es el compromiso y la tenacidad.

-El número de agrupaciones que se presentan en el FITO tiende a disminuir con los años. Lo mismo sucede con la duración del festival…

Hemos tenidos como práctica desde los inicios que el espectáculo se desarrolla de acuerdo con el apoyo que recibimos. A veces las empresas privadas nos han ayudado, pero en esta oportunidad no ha sido así, lamentablemente. Sin embargo, el Ministerio de Cultura duplicó el aporte con relación al año pasado y eso es lo que nos ha ayudado a solventar la cantidad de compromisos.

-¿Cuáles son los principales retos que afrontan como organizadores?

Siempre hay obstáculos, pero nosotros los convertimos en retos. Diría que eso ha sido un gran aprendizaje. A veces surgen muchas cosas imprevistas que tienes que resolver de la noche a la mañana, pero lo importante es seguir adelante. Cuando escuchamos que Venezuela es considerada una de las naciones latinoamericanas más importantes desde el punto de vista teatral, vale la pena mantenerse en esta lucha.

-¿Cuál ha sido la estrategia: llevar la comunidad al teatro o el teatro a la comunidad?

Al principio, con el Teatro Estable, montábamos un espectáculo y sólo asistían 10 u 8 personas. Esa era una realidad y cambiarla fue un proceso bastante largo. Uno se empecina en conseguir lo que quiere y dice: “¡Para allá vamos!”. Poco a poco el público se fue acercando. Si algo nos ha ayudado muchísimo en los últimos años ha sido el teatro de calle. Eso tiene una connotación especial. Cuando hacemos una programación e incorporamos funciones al aire libre, lo hacemos con la finalidad de que ese público se dirija después a las salas de teatro. Eso nos ha funcionado muy bien y ahora son las comunidades las que toman la iniciativa, son ellas las que nos llaman para que las sumemos a la programación del FITO. Pero eso no surgió de la noche a la mañana, realmente hemos tenido que trabajar, trabajar y trabajar. Esta ha sido nuestra fórmula. En la actualidad existen cinco festivales que se organizan todos los años. En la ciudad de Cantautra, por ejemplo, se celebran dos. Ha sido producto de un trabajo continuo.

-¿Cómo ha evolucionado la escena teatral en oriente?

Cuando comenzamos el festival, no se conocía lo que era la agrupación teatral como tal, no había técnicos. El muchacho que quería hacer teatro era porque le gustaba, pero no tenía conocimientos. Ahora el movimiento es más sólido. Ya manejan lo que es la producción, las propuestas escénicas, el montaje. Uno se da cuenta de que sí se ha avanzado y el público está muy pendiente. Otra cosa bien interesante es que la mayoría de los grupos que vienen tienen su propia sala, lo que es importantísimo. Allí ensayan, presentan sus espectáculos y se la facilitan a compañeros. Ha sido bien interesante.

-Agrupaciones en Caracas han perdido sus sedes por la no renovación del comodato, casos como el grupo Theja o el Teatro Tilingo. ¿En oriente se ha presentado esta situación?

No, en absoluto. Con respecto a esos compañeros, no me compete a mi tener una opinión, pues son asuntos que dependen de la persona que toma las decisiones. Pero es vital que una agrupación tenga su propia sede. Siempre ha habido una deuda con respecto a este asunto, no es una cosa de ahora. Van surgiendo agrupaciones que quieren mostrar sus espectáculos y hay más demanda. Soy de los que piensa que en el interior del país debería existir en cada estado un lugar para el desarrollo de la escena, es algo que depende de los municipios, eso le daría mayor fortaleza.

-¿Cómo ve el trabajo teatral que realizan los jóvenes?

Uno ve grupos con unas propuestas serias. Cada quien busca su estilo y trata de canalizar la fórmula que le permita realizar su trabajo creador, Lo más importante es tener clara la disciplina y las ganas de adquirir más conocimiento. El movimiento teatral jamás va a llegar a un tope creativo. Pero tiene que ponerse a la par de la evolución del ser humano, porque de lo contrario se quedaría estancado.

-¿Al teatro nacional le falta algo por aprender?

Con respecto al trabajo de las agrupaciones que vienen del exterior, siento que el teatro venezolano está muy bien ubicado. El movimiento teatral es la cosa más movediza del mundo, porque cada día van surgiendo grandes teorías, movimientos y todos están pendientes de eso para no quedarse rezagados, que es lo más importante. Si uno hace un análisis en Latinoamérica, Venezuela cuenta con muchos grupos que son representativos y pueden dejarnos bien parados en cualquier festival.