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Keira Knightley admite que lanzó frases de grueso calibre al director de su nueva película

Keira Knightley junto al director, Joe Wright  / REUTERS

Keira Knightley junto al director, Joe Wright / REUTERS

La actriz confiesa que al enterarse del estilo que tendría Anna Karenina, expresó su preocupación al realizador Joe Wright, con quien trabajó en Orgullo y Prejuicio y Expiación, deseo y pecado

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Una mala reacción tuvo Keira Knightley al enterarse del enfoque con que el director Joe Wright tenía previsto realizar su adaptación cinematográfica de "Anna Karenina".

La dupla, que recibió numerosos elogios con sus versiones de "Orgullo y Prejuicio" y "Expiación, deseo y pecado", tuvo sus diferencias al inicio del proyecto, y las maldiciones que lanzó la actriz fueron de grueso calibre , según ella misma dijo.

"Lo primero que le dije fue, '¡Ay mierda!' A la gente le va a parecer buenísima o una mierda. Además, has tomado la historia y la has vuelto patas arriba, la has transformado en algo posiblemente anticomercial, una especie de película experimental...", dijo la actriz al cineasta.

"Pero enseguida dije, 'bueno, veamos qué resulta...maldición'.

La actriz explica que vender un drama de época es difícil, y que creyó que lo sería más con el enfoque que Wright había dado a la clásica novela de Tolstoi sobre un amor predestinado al fracaso. Y es que la acción del filme transcurre principalmente en un teatro desvencijado donde los actores realizan un ballet estilizado sin los grandes escenarios y las escenas espectaculares que espera el público.

Lo que resulta es un relato que se desarrolla como danza filmada, de buen ritmo comparado con la mayoría de los dramas de época y más próximo a la sensibilidad contemporánea que otras adaptaciones cinematográficas de Anna Karenina, protagonizadas por leyendas de la pantalla como Greta Garbo y Vivien Leigh.

La realidad se vuelve fantasía desde la primera escena, cuando un barbero se acerca a Oblonsky, el hermano de Anna (el coprotagonista de ("Orgullo y prejuicio" Matthew Macfadyen), como un matador que se apresta a lidiar un toro y lo rasura con tres pinceladas veloces de la navaja. Se apartan las paredes, se alzan muebles, los empleados de una oficina se convierten en camareros en un restaurante: Wright prescinde de las transiciones realistas al elaborar un filme en movimiento perpetuo.

La acción en Moscú y San Petersburgo, donde Anna deja a su acartonado esposo (Jude Law) para vivir un apasionado romance con un joven oficial de caballería (Aaron Taylor-Johnson) giraa en torno de un antiguo teatro.

Wright tomó la idea de sus lecturas del historiador Orlando Figes, según el cual los miembros de al alta sociedad rusa del siglo XIX imitaban las costumbres de los parisinos y sus vidas transcurrían como arriba de un escenario.

Wright ha concentrado su carrera en el drama de época, antes un género preferido de los espectadores cinematográficos, ahora más interesados en historias de acción futuristas o contemporáneas. El cineasta busca nuevos enfoques para llevar esas historias viejas a los espectadores modernos.

"Para mí, las historias mismas son profundas y relevantes", explica Wright. "El problema es que la forma de relatarlas se ha vuelto acartonada, anticuada". Pero agrega que "si bien está ambientada en el siglo XIX, eso no significa que deba parecer filmada en el siglo XIX".

Uno de los primeros a quienes Wright tuvo que convencer fue al dramaturgo Tom Stoppard, ganador del Oscar por el guión de "Shakespeare enamorado", quien había adaptado la novela de Tolstoi pensando en una filmación de exteriores convencionales.