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“Justicia y moral deben ser para todos”

La animadora Caterina Valentino/Cortesía Caterina Valentino

La animadora Caterina Valentino/Cortesía Caterina Valentino

La conductora de ¿Hay Corazón?, fuera del aire por segunda vez, se pregunta por qué es sancionado un programa líder en audiencia en un país donde presuntamente se escucha a las mayorías

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Un día después de que una ministra usó una cadena de televisión para decirle al líder de la oposición que le tiene lista una celda, Conatel instó a la salida del aire, por segunda vez, de ¿Hay Corazón?, de Televen. “Múltiples denuncias por participación de niños en el programa”, alegó, a través de Twitter, el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas.

“Los niños sólo bailaron, cantaron, imitaron. Fue un espacio para que demostraran su talento”, le respondió por la vía de los 140 caracteres la conductora Caterina Valentino, que afirma: “A diferencia de la primera vez que salimos del aire, siento mucha frustración. Estoy muy triste y golpeada. Cumplimos con todos los requerimientos que nos pidió el ente regulador y pensábamos que estábamos a salvo. Si aquí valoramos tanto lo que opina la mayoría, ¿por qué sacamos del aire un programa que lidera en audiencia? Siento pesar, en especial, por mis casi cien compañeros de trabajo. No entiendo la decisión. La consultoría jurídica de Televen tiene cinco días hábiles, corriendo desde el jueves, para demostrar que hemos estado apegados a la legalidad”.

—¿Tendrá que ver esto con la toma de postura de Caterina Valentino durante las elecciones, que incluso generó rumores de prensa rosa? ¿O con el llamado del Presidente de la República a las autoridades de Televen para que decidieran entre “la patria o el golpe”?

—Quiero pensar que no es así. Quiero pensar que a mí me respetan como yo respeto a compañeros que piensan distinto, como Roque Valero, que es mi ahijado en la radio, o Hany Kauam. Somos artistas, pero primero ciudadanos. Y quiero un país donde pueda estar tranquila. Cuando decidí montarme en aquella tarima (de un candidato presidencial), me costó mucho tomar esa decisión porque estoy en el momento más importante de mi carrera. Tenía uno de los programas más vistos de la televisión venezolana, también trabajo en E! Entertainment y en la radio. Todavía siento que debo tener fe en las instituciones. Sí a mí me hacen una llamada, como ocurrió la primera vez, y me dicen que tenemos que eliminar los besos o el baile en el tubo, nos acomodamos y acatamos. Respetamos que hay un ente regulador. Pero también hay que respetarle a la gente el derecho al trabajo.

—Usted habla de besos y de bailes en tubo. ¿No hay cosas peores en la televisión, incluso en cadena nacional?

—Jamás atacaría la integridad de unos niños, porque mi carrera nunca ha sido así. Por eso le respondí al ministro Villegas, con toda la educación que me ha caracterizado, y le pedí que vea el programa. Esto se podía resolver con una llamada telefónica. No es necesario un procedimiento administrativo, una sanción o sacar del aire un programa. ¿Hay Corazón? se había convertido en un espacio de chistes, de bromas, porque ya había muchísima limitación. E incluso así duplicó el rating. Comenzó a ganar todos los días. Porque lo que explotamos es la chispa venezolana, la habilidad del venezolano. No hacíamos nada que incumpliera la ley. No sé por qué tanta molestia y escozor con ¿Hay Corazón? No estoy de acuerdo con radicalismos ni extremos. Es hora de irnos al centro. Lastimosamente no se está viendo en todas las direcciones. La justicia y la moral deberían ser iguales para todos. No puede haber una cosa buena y una cosa mala dependiendo del lugar donde nos pongamos.

—Un artista también hace mercado. ¿Esto cómo le afecta?

—Vengo de una familia muy humilde. Uno de los valores más importantes que me inculcaron fue el trabajo. Costeé mis estudios en la universidad y tengo más de 16 años en esta carrera. Y esto es de lo único que sé realmente, y el único amor que tengo en este momento. El artista es una persona normal con un trabajo especial. Tenemos las mismas necesidades, nos corre sangre por las venas, sufrimos y padecemos. Lastimosamente, esto me quita la posibilidad de seguir creciendo. Pero quiero seguir trabajando en Venezuela y haciendo lo que me gusta. Espero poder hacerlo.