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Juliette Binoche: ¿Miedo? De eso no tengo

Juliette Binoche

Juliette Binoche

Tiene 49 años de edad y es,sin duda, la mejor actriz francesa de los últimos tiempos. A ella está dedicado el Festival de Cine galo y se le puede ver, entre otras películas, en Ellas , una curiosa observación del mundo de la prostitución

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Juliette Binoche (París, 1964) tiene frío, y cuando la actriz tiene frío no basta con ponerle una chaqueta en los hombros: cuando Binoche tiene frío, las chicas de relaciones públicas tienen que encontrarle dos estufas (no una, sino dos) y buscarle el sitio más caliente del restaurante berlinés donde se desarrolla la entrevista. Cuando todo el improvisado mecanismo de calentamiento exprés entra en pleno rendimiento y el lugar se parece a una versión junior del infierno, la diva hace su entrada: llega luciendo peinado, con maquillaje mínimo (lo llevo, pero no) y con la actitud del que acaba de vivir una epifanía en la que se le comunica que ella y sólo ella sostiene la antorcha de la actuación femenina en el mundo. No hay por qué negarlo: impone. La actriz, que ­divismo aparte­ es uno de los talentos más reconocidos que ha dado el cine francés (y el europeo) en las últimas décadas, presenta Ellas , una curiosa observación del mundo de la prostitución que ­como siempre que se pone la X del sexo en la ecuación­ levantó polvareda en la pasada edición de la Berlinale. El filme cuenta la historia de una periodista de la revista Elle que decide seguirle la pista a dos estudiantes que trabajan como acompañantes de lujo para ganarse la vida. "El sexo sigue siendo tabú, nos da miedo. Además, la película plantea un escenario incómodo en el que se debate dónde acaba la propia voluntad sobre cómo disponer de tu cuerpo y dónde empieza la prostitución", cuenta Binoche.

A la parisiense no se le discuten méritos: Oscar por El paciente inglés ; inconmensurable en Azul , Rojo y Blanco (la deliciosa trilogía de Kieslowski); brutal en Herida , de su compatriota Louis Malle; y frágil y profunda en Código desconocido.

Binoche ya no tiene nada qué demostrar, a lo mejor por eso le exalta que se la inquiera por ese momento en que los papeles la enfrentan con las nuevas generaciones de actrices: "¿Me estás llamando vieja? [sonrisa de cuarto y mitad] ¡Me encanta trabajar con jóvenes porque tienen una energía increíble! Y no, no me siento nada vieja, aún estoy aprendiendo cosas", dice con un punto de enfado, no se sabe si fingido o real.

Más enérgica reacciona a la primera pregunta indiscreta de la entrevista: "Sí, es verdad, el director me dio videos de mujeres masturbándose para que preparara mis secuencias [carcajada]. ¿Porno? No, no era porno, eran cerca de 40 videos en los que se veía el rostro de varias mujeres en plano fijo hasta que llegaban al orgasmo. Soy una actriz, me gusta tener material sobre el qué trabajar y, dado que yo tenía mi propia secuencia de masturbación en la película, aquello me pareció una buena manera de hacerlo".

"No creo que esta cinta le ponga glamour a la prostitución, es una mirada libre a un sujeto complicado, del que no se habla. Es un reflejo de cómo la sociedad vive el sexo en estos tiempos... Una de las razones por las que di el sí a este proyecto es que me enseñaron un documental en el que se seguía a dos escorts muy jóvenes a lo largo de varios meses: la libertad con la que vivían esa situación seguro que sería difícil de comprender para algunos pero explicaba muy bien lo que sucede en muchos países. Los estudiantes cada vez tienen más complicado acceder al sistema, no pueden estudiar y ganar dinero al mismo tiempo, así que algunos toman la decisión de usar su cuerpo. No creo que se pueda juzgar a la ligera... Me molesta un poco que se empeñen en juzgarlo todo y esa obsesión que tienen por las respuestas: las películas no están ahí para contestar nada sino para hacer preguntas", dispara.

Binoche, un trueno de 49 años de edad, es una muestra de la versatilidad y carácter de una figura fascinante a la que no asusta nada: "¿Miedo? ¿Y por qué debería tener miedo de un papel o de una película? Me daría miedo tener miedo. Esta profesión te cambia por dentro, a veces es doloroso, a veces es agradable, pero ¿miedo? De eso no tengo".