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Juan Toro capta la belleza terrible de las balas

“Busqué esa reacción entre la admiración por las piezas y lo que está detrás de esa estética. Es una belleza que intimida”. Juan Toro, fotógrafo | Foto Manuel Sardá

“Busqué esa reacción entre la admiración por las piezas y lo que está detrás de esa estética. Es una belleza que intimida”. Juan Toro, fotógrafo | Foto Manuel Sardá

El fotógrafo inaugura en El Anexo la muestra Plomo, en la que continúa su exploración de la violencia y sus consecuencias a través de 16 imágenes de proyectiles presentados en primer plano

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En la obra de Juan Toro los estragos de la violencia se refugian de manera silenciosa en los rastros de sangre que cubren las aceras, en el rictus de dolor de los rostros de amigos y familiares de las víctimas o en un inventario de etiquetas numeradas que identifican a los cuerpos destinados a la morgue. En esta ocasión, el fotógrafo continúa su exploración a partir de la bala, presentada en una serie de 16 imágenes que integran la muestra Plomo.

La exhibición puede leerse como una suerte de complemento de Las risas del silencio, exposición presentada a principios de año en la Organización Nelson Garrido. La diferencia, a juicio del curador de El Anexo, Gerardo Zavarce, no sólo radica en los objetos y sujetos fotografiados, sino también en el hecho de que la primera individual partió de un trabajo documental, mientras que en Plomo predomina la aproximación estética y formal al tema. “Las balas hablan por sí mismas”, señala Toro.

Los proyectiles fueron fotografiados contra un fondo blanco, ampliados y presentados como volúmenes dorados de una cierta belleza, ricos en texturas y contornos. La aproximación de Toro a las esquirlas, perdigones y casquillos percutidos es la misma de quien registra una escultura o un artículo de lujo o de consumo masivo. “Me planteé fotografiar las balas como cualquier objeto que se vaya a publicar en una revista. Busqué esa reacción entre la admiración por las piezas y lo que está detrás de esa estética. Es una belleza que intimida. Detrás de toda esa perfección hay una denuncia de lo que está pasando en las calles de Caracas. Hoy en día se habla mucho del desarme, pero haciendo esta serie me encontré con balas distintas. Eso te habla de la diversidad de armamento que está circulando”, dice el fotógrafo.

Su trabajo procura llamar la atención acerca del problema social más grave que sufre el país, a la vez que plantea una relación entre arte y violencia al mostrar lo que Félix Suazo, director de El Anexo, define como “una especie de taxonomía de aparente sobriedad”.

Zavarce resalta la relación formal que existe entre la obra de Toro y las esculturas tradicionales vaciadas en bronce: "Estas fotografías son de ‘plomo vaciado’. Creo que intentamos jugar en una frontera crítica, irónica. Lo que nos interesa en este trabajo es esa contradicción aparente entre el objeto de formas bellas, cuyo registro fotográfico expresa los detalles y la diversidad, y el hecho de que mata”.

El curador asegura que las imágenes vinculan al espectador con algunas del fotógrafo estadounidense Edward Weston y con las esculturas del también estadounidense Richard Serra. “Esa composición absolutamente formal te remite a la distorsión de la violencia. Se trata de metal vaciado, plomo forjado por la violencia, por cuerpos que no están presentes. Creo que estas imágenes dicen más en ese silencio, esa ausencia, esa evocación. El Anexo sigue trabajando en ubicar la imagen en esa frontera, de decir más con lo que no se muestra. Además, estas imágenes son como partes de esa guerra sin nombre que estamos viviendo”.


Plomo

Obras de Juan Toro

Inauguración: domingo: 11:00 am

El Anexo, apartamento 2 del edificio Caura, avenida Eraso, San Bernardino

Horario: domingos, de 11:00 am a 3:00 pm

Entrada libre