• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Juan José Martín: No sé si tenemos una relación de altura con el público

Juan José Martín | Foto: Twitter

Juan José Martín | Foto: Twitter

El director afirma que el desarrollo de la escena es insuficiente debido a la falta de apoyo, la escasez y una especie de aislamiento cultural

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Para Juan José Martín el teatro es contar historias, buenas historias. Cita a Bertolt Brecht: debe ser fundamentalmente entretenimiento. ³No puede ser una tribuna discursiva que aburra. La reflexión debe ir de contrabando, descubrirle al público eso que no viene a buscar², dice el director.

Suele llevar a escena autores extranjeros, una dramaturgia comprometida que sacuda al espectador. Luego de dirigir una historia de Marius von Mayenburg, vuelve sobre Esteve Soler con Contra la democracia, que se presenta en el Trasnocho Cultural. ³Es una provocación. Nadie en su sano juicio va a atentar contra algo tan prestigioso. La obra habla de los malentendidos y las manipulaciones que se hacen de la palabra democracia, a través del absurdo y el humor negro².

‹En su experiencia como director, ¿cómo ha ajustado su metodología? ¿Qué caminos decidió abandonar?

‹Cada vez me gusta menos llegar con ideas muy concretas a la mesa de trabajo. Por un lado, porque quizás hay una cierta desconfianza hacia mí mismo como creador; por el otro, porque pienso que eso genera relaciones de confianza que avivan la creatividad de las personas con las que trabajo.

Conmigo ha permanecido la idea del respeto. Creo en el teatro asociado a una potente experiencia democrática, no puede imponerse un pensamiento o una voluntad.

‹¿Cuáles son los temas que más le interesa explorar actualmente?

‹Para mí es fundamental el tema del poder: cómo aparece, cómo se ejerce, cómo se juega, qué comportamientos genera. Cada vez me interesa más que la gente se sienta un poco desconcertada con respecto a lo que ve, eso que se le muestra en escena tan contradictorio, tan aparentemente imposible de concebir que termina siendo obvio. El teatro habla de cómo no hay buenos o malos, luces y sombras; todo viene siempre muy mezclado. La escena te sirve para descubrirnos la convivencia de esas dos fuerzas.

‹Más allá de las salas reinauguradas, los centros educativos y la amplia cartelera, ¿cree que hay un desarrollo del teatro nacional?

‹Se suele hablar de un boom del teatro venezolano, aunque creo que si lo miras de cerca en realidad no existe. Hay una actividad, incluso podríamos hablar de hiperactividad, pero eso no significa que haya instituciones sólidas, ni un apoyo consolidado ni coherente. Hay salas, pero siguen siendo pocas; en las privadas reina un criterio de rentabilidad al que tienes que ajustarte y en las instituciones públicas las propuestas de programación son muy cortas. Te doy una palabra: insuficiente. Hay mucha gente que quiere hacer cosas, formarse mejor; pero eso no solo se logra en los talleres sino como espectador, con la posibilidad de ver festivales internacionales o de viajar. Yo pertenezco a una generación que presenció producciones de Alemania, Argentina, Estados Unidos, China, Japón, la India.  Todo es muy limitado y muy escaso.

‹La reducción de festivales y las dificultades de viajar han generado un aislamiento cultural. ¿Cómo quedan el teatro, el artista y el espectador?

‹Supone un atraso que da pie a malentendidos, como creer que estamos haciendo algo original cuando no es más que una copia degradada. Esa inconexión es lamentable porque hace que uno no crezca o que crea que no hay necesidad de replantearse cosas.

‹¿Cómo hace un director para adecuarse a las condiciones sin traicionarse?

‹Por un lado, uno tiene una serie de preguntas que se hace a partir de unas necesidades expresivas. En la medida que uno está atento, se mantiene fiel a sí mismo. Por otra parte, el teatro es también una forma de vida, un ejercicio práctico y un hacer permanente: debes arreglártelas para que el proyecto que surja, que tal vez no esté muy ligado a lo que buscas, se relacione de alguna manera con esos cuestionamientos primarios.

‹¿El teatro que se hace actualmente le habla a la sociedad?

‹Le habla desde el momento en que hay personas reunidas para ver una historia. El problema es cómo le habla: si reforzamos unos mitos o los cuestionamos. Si le hablamos a los espectadores asumiendo que están disminuidos intelectualmente o creyendo que la historia puede cambiar de alguna manera sus vidas. No sé si tenemos una relación de altura con el público nacional. Por fuerza tiene que haber mucha basura y también espectáculos que generan un abrir de ojos.

Cada vez me interesa más

que la gente se sienta un poco desconcertada con respecto a lo que ve, eso que se le muestra en escena tan contradictorio²

Contra la democracia

Espacio Plural, Trasnocho Cultural, Las Mercedes

Funciones: jueves y viernes, 8:00 pm; sábado y domingo, 7:00 pm

Entrada: 500 bolívares