• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Juan José Becerra: “Escribir es una manera de leer”

Juan José Becerra | Foto: Francesc Fernández / Cortesía Candaya

Juan José Becerra | Foto: Francesc Fernández / Cortesía Candaya

En La interpretación de un libro, un autor sin suerte y una lectora voraz protagonizan un amorío intelectual

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Mariano Mastandrea busca obsesivamente a alguien que esté leyendo su novela Una eternidad, que languidece en las mesas de saldo de las librerías, y lo encuentra en Camila Pereyra, conocida como “la loca de los libros”. Como era de esperarse, entre el autor atormentado y la lectora bovarista se entabla una relación amorosa que recorre también temas actuales como la teleadicción, la soledad y el desarraigo.

“Escribir es una manera de leer. Una manera material, si se puede decir así, de leer cosas que todavía no existen, como una especie de adivinación”, reflexiona Becerra, autor que visita Venezuela para presentar La interpretación de un libro (Candaya, 2012).

La novela puede leerse como un recurso para hacer crítica de otra obra de Becerra, Miles de años. Y es justamente ese matrimonio entre la historia de amor entre dos estereotipos del entorno cultural y el análisis literario lo que otorga fuerza al relato que se extiende por 124 páginas.

—¿Puede analizarse un libro escrito por uno mismo?
—Es posible siempre que esa crítica sea un recurso de la ficción. Una relación no artística entre una crítica propia y un libro propio sería indecente, además de imposible. ¿Qué sabe uno sobre lo que escribe?

—¿Cree en quienes dicen que un autor escribe el mismo libro una y otra vez?
—Sí, pero no en lo que dicen. Uno puede volverse pesado, confiar equivocadamente en el “rendimiento” de su escritura y darle aire a eso que llamamos obsesiones, pero no se entra dos veces a la misma literatura. Entre un libro y otro siempre ocurren cosas del orden vital o artístico que nos arrastran, aun imperceptiblemente, a la variedad.

—Tomando en cuenta que este libro reúne a un autor y una lectora, ¿qué significa para usted cada una de estas actividades?
—Como, por lo general, se tiende a considerar ambas actividades como asuntos antagónicos, preferí olvidar por un minuto lo que pienso y tratar de narrar el drama de esa guerra de sentido que siempre está latente: la guerra entre el lector y el escritor. Es muy común, cuando un escritor habla con alguien que ha leído sus libros, sentir que ocurre un error de transmisión, sea porque no lo entendieron o porque no se hizo entender. No hay que asustarse porque, en el fondo, el único mensaje que puede dar la literatura es la interferencia.

—¿Cómo se relacionan sus ensayos y sus novelas?, ¿qué género disfruta más al escribir?
—Disfruto casi todo. Nunca me pareció que escribir fuera trabajar. Salvo alguna excepción, los asuntos de mis novelas y mis ensayos ocurren en la actualidad. En el caso de las novelas quizás se deba a que confío más en la percepción que en la reconstrucción, con lo cual no soy un buen candidato a la novela histórica ni al futurismo. Los ensayos sobre la actualidad argentina, como Grasa o Patriotas, los escribo básicamente en un estado de indignación contra mi enemigo número uno: el lugar común, la boludez.

Presentación de La interpretación de un libro
Hoy, 8:00 pm
Librería La Ballena Blanca, Avenida 3 Independencia, entre calles 34 y 35, edificio Notre Dame, Mérida
Mañana, 1:00 pm
Librería Kalathos, Centro de Arte Los Galpones, Los Chorros, Caracas