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Juan Cruz: El problema del periodismo es educativo

Las memorias de Juan Cruz como periodista cultural, tituladas <i>Egos revueltos: una memoria personal de la vida literaria</i> ganaron en 2010 el Premio Comillas de Tusquets | Foto EFE

Las memorias de Juan Cruz como periodista cultural, tituladas Egos revueltos: una memoria personal de la vida literaria ganaron en 2010 el Premio Comillas de Tusquets | Foto EFE

El director adjunto del periódico español El País asegura que los lectores se acostumbraron a una información menos profunda

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El director adjunto de El País estuvo hasta ayer en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y respondió algunas preguntas sobre la situación del periodismo en la patria de la Ñ. Autor de Egos revueltos: Una memoria personal de la vida literaria , Juan Cruz es un veterano de casi 40 años en este oficio y ve la crisis de los soportes en papel como una de contenidos.

“Desde hace tiempo hemos vivido dentro de ese tsunami de la cultura del soporte tecnológico como instrumento de difusión del periodismo, con lo cual ahora tenemos un verdadero problema: que el periodismo se ha vuelto de menor calidad. Esto se debe a la falta de educación. Ahora sabemos menos porque los instrumentos del conocimiento se han simplificado. Es un problema educativo de los lectores que se han acostumbrado a que nosotros les informemos con menor profundidad y con menos palabras, y también es un problema nuestro”, indica el editor y reportero.

—Ahora, ¿cómo se revierte esto con la migración hacia Internet y la pérdida de superficie redaccional de los medios impresos?

—Pero al mismo tiempo The New York Times no ha rebajado su capacidad para informar y llenar el periódico y la web de notas. Lo que pasa es que nos dejamos convencer de que tenemos que ser peores para afrontar la crisis, en lugar de ser mejores. Las empresas digitales que difunden contenidos han rebajado las exigencias del formato digital porque no los cobran. Los aparatos tecnológicos a través de los cuales accedemos a los contenidos son caros e imprescindibles para recibir gratis lo que otro produce con su intelecto, y que a este le cuesta bastante hacer.

—Qué ironía que en la sociedad de la información el que menos se beneficia es el que produce conocimiento.

—En el mundo editorial está pasando algo grave: que algunos de los gigantes, como Amazon, están propiciando la idea descabellada de que es posible tener edición sin editores. Y los autores creen que les conviene esto, pero no al lector que recibe mucha información basura.

—El editor está mal visto y eso es una injusticia, porque este profesional es el único que invierte en una idea que no es de él.

—El editor es la espina dorsal de su catálogo, el lugar en el que confluye la energía de la cultura que constituye una editorial.

—Se habla últimamente de una vindicación de la crónica en el mundo hispanohablante, ¿cree que este es el momento de la crónica? ¿Que este género, como dicen algunos, salvará el periodismo?

—¿Cómo somos tan ciegos que creemos que la crónica es una invención del periodismo actual? Estamos metidos en un cúmulo de tradiciones que se precipitan siempre en géneros ya sabidos. The New York Times es bueno porque conserva el espíritu de la crónica. El periodismo se compone de hechos contados en palabras, cuanto mejor escritas estén las palabras, mejor serán entendidos los hechos. Esto no ha cambiado nada. El problema es que los periodistas estamos frustrados y creemos que tenemos que inventar una cosa para decirle a los lectores: “Oye, sí que hacemos periodismo” y parece que la crónica es una cosa aparte que viene a salvarnos.

—Pero también la crónica trabaja donde el diario ya no puede y lo que los formatos electrónicos no quieren pagar: en los libros, en las revistas.

—Cuando un periódico quiere que haya espacio lo hay. Lo de la falta de espacio es mentira, es una falacia inventada por los redactores jefes para no publicar lo que el pesado del redactor le trae y no le interesa.