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Juan Carlos Chirinos convierte Madrid en un zoológico

Chirinos prepara una novela sobre Rufino Blanco Bombona | FOTO: Leonardo Noguera

Chirinos prepara una novela sobre Rufino Blanco Bombona | FOTO: Leonardo Noguera

Presentará el título Gemelas esta noche en la Feria del Libro de la Universidad de Carabobo

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El origen de la novela más reciente de Juan Carlos Chirinos fue un consejo de Edgar Allan Poe: escribir sobre la muerte de una mujer hermosa. El también autor de Nochebosque (2011) invirtió las dos horas que duró un viaje por tren entre Sevilla y Madrid para escribir el suicidio de Susana Pereira, la reportera ambientalista que abandona la obra en el primer capítulo de Gemelas, el “thriller ecológico” –así lo clasifica el autor nacido en Valera en 1967– que publicó con la editorial española Casa de Cartón y que presentará hoy a las 7:00 pm en la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo.

Distinta de su obra anterior –una novela de terror en la que aparecen un peluche vivo, un bosque hecho de pesadillas humanas y hasta un licántropo–, en Gemelas animales exóticos invaden Madrid y las denuncias de Pereira descubren un complot criminal, mientras el alcalde de la ciudad intenta convencer a los votantes de que todo es consecuencia de la inconformidad de algunos con sus mascotas. “Hago una tenue referencia a la crisis de España y a cómo aquellos verdaderamente poderosos, los que manejan los hilos del delito, nunca son castigados. Además, en el libro exploro el mal en la ciudad y cómo los animales representan lo salvaje”, dice el autor, que se mudó a Madrid hace 15 años.


Emigrar y escribir. Una característica de Gemelas es su lenguaje, que aunque mezcla los acentos latinos de la capital española también evidencia la experiencia híbrida del autor, que ha vivido en Valera, Caracas y Madrid.

En la compilación Pasaje de ida Chirinos cuenta cómo su experiencia de extranjero en España es una lingüística. “Si uno se muda a Alemania o Francia el impacto cultural y del idioma es menos fuerte. En España, como no puedes decir cambur, patilla ni pantaleta tienes que decir plátano, sandía y braga. Eso me parece un choque mayor que traducir pantaleta al francés”, dice y agrega que en su literatura no puede ir contra la corriente: “Cuando escribo de primeras me dejo ir y anoto todo lo que salga, de la manera como sea. Mi regla es que mientras dentro de la coherencia del texto esté justificada una expresión, un vocablo o una manera de decir hay que dejarlo”.

Chirinos participa en la Filuc como representante de la Cátedra Vargas Llosa, para hablar de la experiencia literaria latinoamericana, y es uno de los más entusiastas promotores de las letras de su país en España. Señala que aunque no se trata de un fenómeno acelerado, en los últimos tres lustros la presencia de la literatura venezolana ha ido en aumento. “Me he conseguido con poetas españoles que me dicen que tenemos que unirnos para conseguirle el Premio Cervantes a Rafael Cadenas”, cuenta, alegre.

Supone que a esa visibilidad contribuyen el Premio Herralde de Alberto Barrera Tyszka, las novelas de Boris Izaguirre y libros como La revolución sentimental de la periodista de Navarra Beatriz Lecumberri, así como también el galardón de la cineasta Mariana Rondón y las presentaciones a casa llena de Gustavo Dudamel. “Además está la diáspora que, en el caso de los escritores, permite establecer relaciones con nuestros pares españoles y latinoamericanos y que empiece un intercambio”, concluye.