• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

El piano de José Vaisman Sandino se quedó en silencio

Vaisman compartió sus conocimientos con alumnos humildes de Caracas / Archivo

Vaisman compartió sus conocimientos con alumnos humildes de Caracas / Archivo

Nacido el 23 de julio de 1950 en Cabimas, fue director musical de la Fundación Teatro Teresa Carreño y también docente

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Cheo”. Así llamaban cariñosamente a José Vaisman Sandino, el destacado pianista venezolano que falleció a los 65 años de edad en su residencia.

“Lo encontraron meditando en su silla, asunto que me alivia y satisface. Hizo su tránsito de la mejor manera, eso me tranquiliza y me da paz por él”, expresó a través de las redes sociales el músico y amigo Rubén Cedeño.

La directora coral Isabel Palacios también le dedicó unas palabras en su cuenta de Facebook. “¿Cómo conocí a Cheo? En la Escuela Juan Manuel Olivares. ¿Cuándo? Hace mucho, más de cincuenta años ¿Por qué? Pues porque éramos polos atraídos irremediablemente. ¿Y qué hicimos? Nos hicimos hermanos. No paramos de estar juntos, de hablar, de reír, de oír música y de soñar con lo que seríamos de ‘grandes”.

La música clásica era el motivo de Vaisman desde muy joven. Cuando tenía 10 años de edad compró dos discos de conciertos: El lago de los cisnes La bohemia. “Empecé tarde a estudiar piano, a los 16 años. ¿Por qué? ¡Porque soy de Cabimas, mi amor!”, dijo en una entrevista que le hicieron en 1985.

Nacido el 23 de julio de 1950, Vaisman se desempeñó como director musical de la Fundación Teatro Teresa Carreño. Fue pianista repertorista, solista y clavecinista. Compartió sus conocimientos con alumnos de escasos recursos, en institutos de Catia y La Casa de la Cultura de Petare.

“En Venezuela no hay muchos músicos que se atrevan a salirse de la norma. Aquí la cultura se practica como un rito sagrado, con solemnidad insoportable. Es típico del subdesarrollo”, criticaba el artista, que pasaba hasta 10 horas ensayando en su casa. “Si continuaba mis vecinos protestarían. Pero nunca he tenido problemas con ellos, más bien les gusta oírme tocar. Sobre todo mis vecinos de enfrente, que son alemanes y les gusta la música”.