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José Gregorio Araujo dosifica su verbo para estar en Mamma Mía

José Gregorio Araujo | LEONARDO GUZMÁN

José Gregorio Araujo | LEONARDO GUZMÁN

Tras dos años de ausencia, el presentador regresa con la promesa de seguir siendo crítico, pero enfocado en lo profesional

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José Gregorio Araujo está listo para su vuelta. Bajó 8 kilos por motivos de salud, pero en Mamma Mía sus compañeras —Ligia Petit, Sharyl Chacón y Luisana Beyloune— podrán seguir diciéndole gordo. No teme que con eso se haga alusión al papel descarnado que jugó en La Bomba, aunque está dispuesto a bajarle un poco el picante a los comentarios que emita en el nuevo magazine de La Tele.

Mamma Mía es su regreso ante las cámaras luego de su controversial salida del programa de chismes de Televen, en mayo de 2011. Durante ese tiempo se alejó de los estudios y reflexionó sobre su paso por la televisión. Y aunque desde hace unos meses se había instalado en La Tele bajo el ala protectora de Germán Pérez Nahim, el gerente general del canal, es hasta este momento que fue dispuesta su reaparición como parte del refrescamiento que se planifica en la televisora.

—Usted había dicho a El Nacional que no le atraía estar delante de las cámaras. ¿Por qué vuelve?

—Porque estar en la calle me demostró que la gente quería mi regreso. Se me acercaban para decirme que les hacía falta. Estoy muy agradecido con las madres y abuelitas que me veían, porque son ellas las que me garantizan el rating. Por otro lado, Germán Pérez Nahim quería que yo estuviera al frente de un programa de farándula nocturno, aunque yo lo quería semanal. Le dije que me daba miedo, porque me gustan más las mañanas. Pero cuando hicimos un especial sobre el Miss Venezuela, la empresa AGB nos informó que los números se movieron a nuestro favor, entonces, él cambió de opinión y quiso incluirme en un programa matutino.

—¿Cómo será Mamma Mía?

—A mí me gusta mucho el magazine Hoy de Televisa, pero acá haremos uno más modesto, porque este canal no tiene dinero. Haremos algo fresco, más en joda, con parodias de telenovelas, del Miss Venezuela, pero también tendremos una especialista en salud. Habrá de todo. También apuntamos al target de las peluquerías, para complacer a ese sector en el que me decían: "Mira gordo, cuando tú salías nosotros soltábamos el secador para ver lo que iba a decir tu lengua viperina".

—¿Esta vez será igual de mordaz?

—Estoy en un período de transición, además Venezuela está pasando por un momento muy delicado. Sin embargo, pienso que se me va a salir lo crítico, porque yo no soy complaciente. No voy a apoyar a actrices que se repiten, por ejemplo. Acá haremos críticas de telenovelas, de actores, de directores, de moda. Yo admiro Joan Rivers y, aunque no es mi especialidad, no dejaré de decir cuando alguien haga una mala elección o tenga mal gusto. No obstante, ahora me enfocaré en la parte profesional, no haré críticas al aspecto humano de las personas. A las que tenga que tirarles flores, lo haré.

—¿En Mamma Mía habrá personajes o serán ustedes mismos?

—Tenemos unos perfiles, pero cuando haya que hacer críticas cada quien dará su opinión. No vamos a decir que estamos en personaje para justificar lo que digamos. Claro está, habrá un guión, con una línea editorial, pero la esencia de los comentarios será nuestra. Luisana Beyloune será una villana, viuda de tres maridos, y hará que el programa tenga un hilo dramático. Ligia Petit es la divina, la que siempre quiere estar de punta en blanco, y Sharyl Chacón dará el look juvenil, que me recuerda a la Catherine Fulop de hace 20 años. Yo seré como una voz de la experiencia, porque soy mayor que las muchachas, ya voy para los 40 años.

—¿A quién le interesa ganarle el rating?

—Es muy ambicioso decir eso, porque cuando yo llegué a este canal no sabía lo quebrados que estábamos. Pero yo acepté el reto y saldré adelante. Es muy fácil llegar a una televisora que tiene buenos números de rating, buen presupuesto y ser un gran creativo. Pero también es bueno cuando reúnes con las uñas medio con medio para hacer algo en pantalla. Estamos en tercer lugar, pero muy pronto nos colocaremos en el segundo.