• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

José Balza: Hay que obligar a los políticos a leer bien

JOSÉ BALZA | FOTO ALEXANDRA BLANCO / ARCHIVO

JOSÉ BALZA | FOTO ALEXANDRA BLANCO / ARCHIVO

En Caracas descubrió a otros que como él se apasionan por la lectura. Aun le fascina la ciudad, pero lamenta el deterioro en el que se encuentra

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Me falta dar y recibir más felicidad”, dice José Balza sobre lo que aun tienen pendiente a sus 74 años de edad. Se siente conforme como escritor, pero asegura no reconocerse. “Se cambia en la vida diaria, también en la expresión escrita, en sus búsquedas y formas”, afirma.

Balza se considera una persona de poco hablar que hace bastante tiempo se apartó de la vida pública literaria. ¿Las razones? “Primero, por una gran decepción política, aunque no practico la política. Segundo, habían desaparecido autores nuestros muy valiosos. No quería sustituirlos ni ser un emblema del país. Si bien no tengo inconsciente ni nada íntimo, prefiero la soledad. Tercero: me gusta y lo estimulo, que siempre aparezcan nuevos autores”.

¿Y cuál fue esa decepción? “Creí en la idea de desarrollar el eje Orinoco-Apure. Pero aquel tonto cambió eso y todo lo demás por Castro”, contesta el autor nacido en el delta del Orinoco y que este año es homenajeado en la sexta edición del Festival de la Lectura Chacao, que se realiza hasta el domingo 23 en la plaza Francia de Altamira.

En la rueda de prensa para presentar el evento el lunes pasado, el cuentista afirmó que durante el período democrático no se estimuló el lenguaje, lo que considera una grave falla en el porvenir de los dirigentes de la nación.

Al querer indagar en esa idea, el autor explica que lamenta que solo se haya promocionado a un solo autor, Rómulo Gallegos, a quien considera un buen novelista, pero que su exaltación dejó a un lado a personajes como Julio Garmendia o José Antonio Ramos Sucre.

“Es necesario, como, por ejemplo, hacen México, Francia, España, colocar en sitios de trabajo intelectual, internacionalmente, a escritores verdaderos de fuste. Y difundir las obras de nuestros autores, con excelentes ediciones, traducciones. Y, de manera simple, obligar a cualquier político a aprender a leer bien en español, también en otros idiomas”, acota.

Cuando joven solía leer día y noche, en soledad alumbrado por una precaria lámpara que guiaba sus ojos al mundo que recreaba a partir del papel y la tinta. Creía ser el único con esa pasión, hasta que llegó a Caracas y descubrió la Biblioteca Nacional. Ahí encontró a otros con la misma curiosidad.

La capital aun le fascina. “La amo minuciosamente. A esta y a las grandes ciudades a las que vuelvo siempre. Hoy el deterioro de Caracas es casi alarmante: pronto seremos una chivera de carros inmóviles y en vez de calles tendremos un solo gran hueco, lleno con nuestros cadáveres. Sin embargo, la luz del Ávila, la alegría y la amistad crean un cerco contra el ruido, la vagabundería, la estupidez gubernamental”, afirma.
A pesar de ese aislamiento, Balza está atento. Es un acucioso de novedades y da sus recomendaciones: “No he tenido tiempo de leerlos a todos, me gustaría hacerlo. Veo una tendencia, importantísima a la abstracción psíquica en Carolina Lozada, Jesús Miguel Toro. Un acertado y desafiante mundo en Roberto Martínez Bachrich, Gabriel Payares, Gisela Kozak, Dayana Fraile”.

Resalta además la obra de otros, no noveles, como Krina Ber, Juan Carlos Méndez, y Silda Cordoliani. “La novela Gemelas de Juan Carlos Chirinos es excepcional”, acota.

Aun no tiene mucho qué comentar de su experiencia como miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. “Acabo de entrar allí. Apenas he escuchado dos sesiones”.