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Jorge Zepeda Patterson: “La literatura como discurso político es una mala obra”

El escritor Jorge Zepeda Patterson es director del sitio web Sinembargo.mx | Cortesía Planeta

El escritor Jorge Zepeda Patterson es director del sitio web Sinembargo.mx | Cortesía Planeta

El escritor ganó el Premio Planeta 2014 con una historia de ficción llamada Milena o el fémur más bello del mundo, que se basa en casos de redes de prostitución en México. Quiere continuar su saga de thriller político protagonizada por el trío de los Azules

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Durante más de 25 años Jorge Zepeda Patterson ha ejercido el periodismo. No solo ha trabajado en diarios, sino que también ha publicado libros como Los intocables, El presidente electo y Los amos de México, todos relacionados con la política de su país.

Sin embargo, hace pocos años se atrevió a inmiscuirse en las libertades de la ficción, sin alejarse del contexto que impulsa sus líneas como articulista de opinión y director de medios.

Los corruptores (2013) fue su debut en los derroteros de la literatura. En 2014, sin querer perder el tiempo, publicó Milena o el fémur más bello del mundo, con la que ganó el año pasado el Premio Planeta.

Una vez más la historia vuelve a ser protagonizada por el trío justiciero llamado los Azules, que aparecieron en su primera obra. En esta ocasión el reconocido periodista, la jefa de un partido político y el experto en seguridad se ven envueltos en un escándalo bastante turbio de una red de prostitución, a la que es forzada a pertenecer una mujer desde la adolescencia.

“Los Azules son un detective colectivo. En nuestros países, México y Venezuela, es muy difícil creer en un detective solitario, un comisario honesto que resuelve crímenes. No es fácil de tragar”, dice el autor por teléfono desde Ciudad de México.

—Tiene documentados casos de prostitución. ¿Cuánto de periodismo y de ficción hay en la novela?
—Es un libro muy investigado. El caso de Milena es de ficción, pero lo saqué de testimonios reales sobre redes de trata. Los métodos para someterla son extraídos de documentos. La ruta desde los Balcanes que pasa por el sur de España es un canal normal.

—¿Cuánto duró ese trabajo de investigación?
—Durante muchos años estuve vinculado a casas de refugio para víctimas de la violencia, donde conocí a muchas mujeres que escapaban de la prostitución. La idea sobre la novela de Milena me surgió al conocer a una venezolana en Cancún. Fue llevada a México bajo engaño. Cuando escapó, fue golpeada tan brutalmente que terminó en un hospital. No hice a Milena venezolana porque mi primera novela tuvo buena acogida en Europa, así que no quise hacer una historia ambientada exclusivamente en Latinoamérica.

—No quiere llamar a su novela una denuncia social, pero muchos lectores reflexionarán sobre el tema.
—Las historias policíacas y el thriller político componen un elemento de denuncia. La novela negra indaga en las alcantarillas, en las zonas oscuras, las bajas pasiones de una sociedad. Al describirlas se ofrece un retrato de diversos problemas, en este caso la lacra que constituye la trata de personas. Hacer literatura como discurso político lleva a una mala obra.

—¿Qué le ofrece la ficción que no halla en el periodismo?
—Un escritor tiene que acostarse en el diván de la introspección para fabular. Como periodista ofrece un potencial de comunicación enorme. Si escribo en una columna sobre 25.000 personas explotadas sexualmente en España es solo una estadística. Si hago una novela de 400 páginas que atrape la atención, después de leerla habrán experimentado con Milena lo absurdo de la situación.

—¿Encontró entonces un alivio al experimentar en la literatura?
—El buen periodismo sigue siendo imprescindible, pero hay rincones ocultos difíciles de describir desde ese punto. A veces uno sabe que las cosas ocurrieron de tal manera, pero no lo puedes demostrar porque no tienes los documentos o los testimonios. Además, es muy útil para dar muestra de la antropología del poder.

—¿Cómo le influyó la obra de Stieg Larsson?
—Bastante, porque fue un periodista que hizo un thriller político. Los grandes protagonistas de la trama no son el mayordomo, el asesino en serial, sino la élite empresarial y política. Quise hace una novela de estas, pero en un código más latino.

—¿Qué escribe ahora?
—Otra novela con los Azules, un thriller político. Voy por la última parte. Divido mi tiempo con la conducción del portal de información Sinembargo.mx.

—México es uno de los países donde es más peligroso ejercer el periodismo. ¿Ha estado su vida en peligro por algún trabajo publicado?
—Tengo más de 25 años en esto. Ha habido épocas en las que he recibido amenazas de muertos, presiones explícitas o implícitas. Uno quiere seguir. Al final, forma parte del oficio. Hay que asumirlo como tal o dedicarse a otra cosa.