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Jorge Palacios: “Debemos reunificar al país con la cultura”

Jorge Palacios | Foto El Nacional

Jorge Palacios | Foto El Nacional

El actor continúa con las funciones de la obra teatral Monna Lisa. Considera que las comedias de grandes autores invitan al público venezolano a reflexionar acerca de la crisis del país

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La memoria de Jorge Palacios se afina luego de las 9:00 pm. A esa hora empieza a estudiar los guiones de los personajes a los que les alquila su cuerpo. Con Sigmund Freud se reunió varias veces hasta casi el amanecer. Se conocieron gracias a Luigi Sciamanna, quien con su pluma los hizo una misma persona en Monna Lisa.

La comedia que se centra en el hurto de La Gioconda ha traído grandes satisfacciones al intérprete español que comenzó su carrera en 1957. Vino a Venezuela enamorado de la actriz Bárbara Teide. Los genes de ambos están en el cuerpo de una Miss Universo, Bárbara Palacios.

Actualmente está casado con la actriz Patty Oliveros, con quien comparte el espacio radial Entre aplausos. En televisión, Palacios es el conductor de Entreversos en Canal I y participa en el seriado que estrenará Televen, Escándalos.

— ¿Cómo ha sido su experiencia en Monna Lisa?
— He vivido algo que no había conocido en toda mi carrera: ovaciones de hasta 15 minutos. En tres funciones de la primera temporada llegué a oír los aplausos desde el carro, cuando estaba listo para irme a mi casa. Luigi Sciamanna tenía que abrir el telón y pedirles que cesaran.

— ¿A qué se debe el éxito de la obra?
— El público encuentra paralelismos con la realidad actual. Por eso amo hacer comedias con contenido social e histórico. Cuando estrené La nona, en 1985, advertí que íbamos a ser dominados por el militarismo de izquierda. En ese entonces, políticos como Teodoro Petkoff iban a ver la obra todos los jueves, día en el que los universitarios abarrotaban la sala. En una segunda versión, que titulé ¡Qué vaina con la abuela!, predije la caída de ese régimen militarista, como ocurrió en 2002. Lo que no pude predecir es que esa caída iba a ser muy breve. Esa abuela es una metáfora del mal gobierno que vivíamos y que seguimos viviendo.

— ¿Es crítico también con su trabajo?
— Nunca estoy totalmente satisfecho con lo que hago. Tengo episodios de pánico antes de los estrenos. Caigo en situaciones depresivas tremendas por esa búsqueda del perfeccionismo. No puedo comer ni dormir, ando de mal humor. Todo se me quita apenas estreno, es una terapia automática; siento que me libero.

— ¿Por qué dejó la ingeniería por el arte?
— Mi padre era coronel de Aviación, le costaba mucho concebir que su hijo dejara la carrera de Ingeniería para ser artista. Durante dos años perdí su ayuda económica y mi beca como estudiante. Di clases de Química, Matemática y Física para mantenerme durante el tiempo que estudiaba Cinematografía.

— ¿Teatro, cine, radio o televisión?
— El teatro es mi madre, mi padre, el gran amor de mi vida.

— ¿Cuál es el principal problema que afronta el sector?
— La ayuda gubernamental sigue siendo muy pobre y sesgada. Si la compañía o la pieza no se suma a los intereses políticos del gobierno no se reciben ayudas. En el cine se ha logrado superar esa barrera.

— ¿Vive de su trabajo como artista?
— En Venezuela no tenemos una industria teatral, cinematográfica ni televisiva que permita que el artista viva de su trabajo. He tenido que poner dinero de mi bolsillo en los montajes que protagonizo. El ingreso que puede producirme una buena temporada equivale a un sueldo mínimo al mes. El teatro es una prueba de amor.

— Actualmente tiene dos proyectos en televisión: Entreversos y Escándalos, el primero al aire y el otro en producción.
Escándalos es un seriado que transmitirá Televen. Se basa en casos que conmocionaron al país. Yo interpreto al padre de Cibelle Naime, la joven que en la década de los años noventa mató a dos hombres por un gato. Es una producción con una estética muy cinematográfica, un despliegue técnico que incluye hasta un dron con el que incluso se hacen tomas dentro de la casa. Entreversos ha sido una revelación para mí. Llevé el carro a reparar y en tres talleres me dijeron que ven el programa. Es un orgullo que no solo la intelectualidad lo vea. Recibo felicitaciones de gente conocida de ambas tendencias políticas. Los del oficialismo me expresan sus diferencias con respecto a mi pensamiento; sin embargo, están de acuerdo con la labor cultural que desarrollo y eso lo agradezco.

— ¿Cuál es el papel de los artistas durante la crisis?
— Hay que sumar, permanecer, seguir creando. Debemos reunificar al país con la cultura. Con el arte se logra la unión entre las distintas facciones del pensamiento político.

— ¿Cuál es el problema del país que más lo conmueve?
—La diáspora y la inseguridad. Tres de mis cuatro hijos viven en el exterior. Es una sensación triste, pero tranquilizante. Duele la ausencia, pero sé que están lejos del peligro que significa vivir en medio de la inseguridad, una guerra que está ganando el hampa.