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Jorge Castillo capturó las barreras de la intolerancia

“La exposición sirve para recordar que la experiencia de la intolerancia y de la segregación fue un error histórico”, expresa Jorge Castillo | Foto LEONARDO NOGUERA

“La exposición sirve para recordar que la experiencia de la intolerancia y de la segregación fue un error histórico”, expresa Jorge Castillo | Foto LEONARDO NOGUERA

Las imágenes que se exhiben las tomó el fotógrafo en Berlín durante 1989, antes y después de la caída del muro

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Por esas casualidades de la vida, Jorge Castillo presenció uno de los momentos históricos más importantes del siglo XX mientras estudiaba Diseño de la Comunicación en Alemania: los acontecimientos previos y posteriores a la caída del muro de Berlín.

En aquella época, 1989, el fotógrafo contaba con 27 años de edad y había viajado en febrero desde Essen a Berlín con un grupo de estudiantes de intercambio para empaparse de la historia y cultura de ese país. Al llegar al lugar se encontró con la muralla que dividía al sector occidental, la República Federal Alemana, del lado oriental, la República Democrática Alemana.

Castillo, con cámara en mano, retrató el muro y a las personas que por allí pasaban. Pero la curiosidad de ser testigo de lo que ocurría detrás de la barrera, en la zona administrada por los soviéticos, hizo que intentara cruzarla.

Las imágenes que capturó tanto en Berlín Oriental como Occidental, más lo que vio los meses anteriores a la caída del muro, serán exhibidos desde hoy en Grietas invisibles en la Asociación Cultural Humboldt, que retoma con esta muestra su área de exposiciones.

"Tenía como punto a mi favor que Venezuela estaba entre los países que podía visitar Berlín Oriental. Hice la gestión y pasé por una especie de garita. Fue muy intimidante, los agentes hablaban entre ellos y me preguntaban qué quería hacer allí. Les dije que deseaba comprar libros y me dejaron pasar, pero con la condición de que regresara antes de las 12:00 y que gastara 25 marcos allá", señala el fotógrafo.

Castillo logró su cometido y empezó a retratar todo lo que veía a su paso. Le llamó la atención la ausencia de publicidades, de marcas, las vitrinas vacías o las panaderías en las que se ofrecían sólo dos tipos de panes. "La gente caminaba muy lento, era como si no tuviesen ninguna motivación porque no hay premio a la eficiencia", recuerda.

Del lado occidental, el autor de Grietas invisibles también detuvo su mirada. "Era todo lo contrario, hicieron una inversión gigantesca de dinero. Había bares abiertos hasta la madrugada, grandes conciertos", expresa Castillo, que regresó al lugar, después de la caída del muro el 9 de noviembre de 1989.
"Agarré una mandarria que estaba allí y empecé a derribar los ladrillos. Regalaban pedazos de pizza, era como una fiesta... Creo que el valor de esta exposición es que sirve para recordar que la experiencia de la intolerancia y de la segregación fue un error histórico, aunque siempre volvemos a caer en eso. Como pasa en Venezuela, en Cisjordania o en la frontera entre Estados Unidos y México".


Grietas invisibles

Asociación Cultural Humboldt, San Bernardino

Inauguración: hoy, 11:00 am