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Joaquín Sabina presentó un diario Muy personal

Sabina dice que no se siente un dibujante, sino un “garabateador” que emborrona papeles con sus obsesiones, desvelos o conversaciones | Foto EFE

Sabina dice que no se siente un dibujante, sino un “garabateador” que emborrona papeles con sus obsesiones, desvelos o conversaciones | Foto EFE

El material es una especie de recompensa del autor ante su incapacidad para escribir las memorias que prometió a la editorial

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A Joaquín Sabina siempre le ha gustado “emborronar” papeles con versos, citas o pequeños relatos. Es el universo creativo del artista que queda al descubierto en Muy personal, un libro repleto de dibujos, intentos fallidos de crear canciones o comentarios sobre la “apestosa” actualidad.

“España me produce rabia, vómito, asco e indignación. Cada día se despierta uno con una noticia nueva y más apestosa. (...) Con este clima de desesperación cruzar el mar da mucho gusto, aunque también gusta volver a casa y encontrarse a estos cabrones dictando leyes”, comentó Sabina en la presentación del libro.

Muy personal (Planeta) está compuesto por fragmentos de lo que se podría considerar el diario que el cantautor nunca fue capaz de escribir. Una selección de las páginas más sugerentes de los cuadernos privados de un Sabina que descubre al lector su mundo interior cargado de esa mirada mordaz, crítica e irónica con la que mira la realidad en sus canciones. Cuadernos que le sirven a Sabina para hablar consigo mismo, para expresarse cuando le impiden hablar entre concierto y concierto y que están inspirados en momentos de felicidad y alegría.

“Lo bueno de dibujar o garabatear es que se parece mucho al onanismo, y eso a mi edad es más recomendable que el sexo entre dos, porque ahí nunca hace uno el ridículo”, argumentó el intérprete, que presentará un nuevo disco en marzo de 2014.

No se siente un dibujante, sino un “garabateador” que emborrona papeles con sus obsesiones, desvelos o sugerentes conversaciones con amigos. En ellos se plasma el universo íntimo de este cantante al que hasta ahora solo había tenido acceso su círculo más cercano.

“Dibujar es una actividad más feliz que escribir canciones o poesía, que nacen más del desamor y la desesperación. No se me ocurre ponerme a escribir cuando estoy feliz paseando con mi novia, pero sí cuando me ha dejado, me han dicho que tengo cáncer de pulmón o he perdido la fortuna de ‘los Sabina’ en el póquer”, dijo.

“Son retratos de mamarrachos”, expresó, pinceladas que dibujan las mañanas de la madrileña plaza de Tirso de Molina, pinturas con notas en verso de Nueva York, Santo Domingo o París, que llegaron a la editorial como una especie de recompensa del autor ante su incapacidad para escribir las memorias que un día les prometió.