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Jesús Torrealba: En Globovisión no hay resistencia al cambio

El animador Jesús Torrealba / Manuel Sardá

El animador Jesús Torrealba / Manuel Sardá

Para el conductor de Del Dicho al Hecho , el que quiera operar la televisora de la Alta Florida debe entender que ésta expresa a la mitad del país y que, por eso, hay que cuidar a la audiencia. "Poner al canal de rodillas al poder sería contra la naturaleza propia del periodismo", dice

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Cuando se prendieron las alarmas entre los empleados de Globovisión al conocerse la noticia de la venta del canal no se activaron las de Jesús Torrealba, asegura. Para él, la presencia de nuevos accionistas en el canal informativo implica más bien otro reto, pues considera que debe concienciarlos sobre la importancia del trabajo que hace en su programa Radar de los Barrios, en el que cobran importancia los habitantes de los sectores populares venezolanos, que conoce a profundidad.

"Allí vive 54% de la población y abarcan 170.000 hectáreas en todo el país. En ellos ocurren procesos de construcción de ciudadanía muy importantes. Son sectores que los medios tradicionales miran sólo cuando hay una desgracia y los oficiales sólo cuando pueden sacar provecho político. Nosotros como asociación civil nacimos en medio de mucha polarización política, cuando la gente pensaba que la intolerancia era grandísima, pero descubrimos que no es así, que en donde menos hay polarización es en los sectores populares (...). Por eso aquí hay Radar para rato, porque tiene que ver con un proceso de empoderamiento popular auténtico", dice el comunicador sobre su programa.

--¿Cómo vivió la noticia de la venta de Globovisión?

--Somos productores nacionales independientes. Tenemos poco contacto físico con el canal. Yo llego en la madrugada, hago Del Dicho al Hecho y no regreso hasta el otro día. Pero entendemos que la transición no se está viviendo sólo en el canal sino en toda Venezuela. El rumbo de Globovisión será reflejo del que tome el país, hay una relación estrecha entre una cosa y otra. Como medio nos vemos obligados a contribuir en que esa transición sea pacífica, democrática y constitucional.

(...) Pero para nosotros en la asociación civil no ha habido funeraria, no hay duelo, no hay ayayay.

La venta es un momento más, un paso más en el proceso de ampliación de espacios de libertad y democracia. Cuando nos dijeron que el canal se iba a vender, dijimos OK, hablaremos con los nuevos dueños.

--¿No temió que su programa pudiera salir del aire ?

--El tema no es temor, porque siempre hemos tenido que educar a los profesionales y dueños de los medios con relación a la importancia de lo que hace el equipo del Radar de los Barrios .

Hemos vivido en una permanente cruzada, conversando y enseñando que los barrios no son únicamente escenarios de desastre sino espacios de construcción de ciudadanía. Nuestros anclas son personas que llegan donde más nadie puede llegar sin correr riesgos de vida, y eso es así porque tienen años validando su presencia en barrios con su liderazgo. Eso es atractivo para todos los que quieren trabajar con la noticia. Yo no tengo dudas de que cualquier gerencia profesional de Globovisión o de cualquier otro medio puede estar interesada en eso.

--La junta directiva del canal anunció que no habrá cambios en Globovisión, ¿qué opinión tiene usted?

--No creo que no haya cambios, y lo dije en la asamblea del miércoles. Sólo tengo 6 años en el canal versus muchos de mis colegas que tienen 18 años, que crecieron profesionalmente allí y están, como yo, muy orgullosos de lo que han hecho, pero que no son viudos del pasado. No están negados a los cambios. Allí todo el mundo tiene propuestas de cómo refrescar pantalla, cómo generar nuevos negocios... El personal de Globovisión está lleno de ideas.

Allí no hay resistencia al cambio.

El tema es el sentido de la realización de esos cambios. Si son para ponernos de rodilla frente al poder es contra natura, contra la naturaleza misma del periodismo (...) El que quiera operar Globovisión tiene que entender que ese canal expresa a la mitad del país.

Si existe la idea de expandir la cobertura y ampliar la línea editorial con el acceso a fuentes oficiales que antes era imposible, es estupendo. Pero hay que cuidar a la audiencia actual. En ese sentido, la reunión que tuvimos con la junta directiva no me pareció sorprendente sino lógica, dentro de una perspectiva profesional y de negocio.

-- ¿En los barrios se habla de la venta de Globovisión?

--Sí, como en el resto del país.

Han expresado preocupación porque, dicen, si se les cierra esa ventana no tendrán esa tribuna y se quedarán mudos. Han sentido nerviosismo. Hay expectativas, pero más que estar teñidas por lo político ideológico son mucho más pragmáticas. Se preguntan si lo van a cerrar, si se va a convertir en un canal que sólo muestre el lado rosado de la realidad, donde no se puedan hablar las cosas de la vida real.