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Javier León inmortaliza a la ignorada Caracas

El creador busca entender la desmemoria caraqueña | FOTO MANUEL SARDÁ

El creador busca entender la desmemoria caraqueña | FOTO MANUEL SARDÁ

El artista hace un recorrido cronológico por la simbología de la ciudad en cinco grandes aristas urbanas

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Caracas padece de memoria difusa. Entre el ajetreo diario de esta susceptible ciudad, son pocos los interesados en conocer los orígenes del nombre que la determina, los cambios urbanos trascendentales que ha tenido o los elementos icónicos que definen su identidad.

Esta serie de símbolos recurrentemente ignorados integran la muestra Caracas inmortal del artista Javier León, exposición que desde el domingo a las 11:00 am tomará la sala 1 de La Caja en el Centro Cultural Chacao. Una serie de pinturas, gráficas, fotografías y bocetos digitales que se pasean por distintos escenarios de la ciudad, que irán acompañadas de un documental y de una conferencia sobre el proceso creativo.

“Es un trabajo simbólico. Quería subrayar una arqueología de la memoria, seleccionar íconos de Caracas y presentarlos incoloros, transparentes, que se vea a través de ellos, despojados del habitante”, indica el artista.

El trabajo curatorial recayó en manos de Marisela Chivico, que proyectó una exposición en cinco núcleos principales: Orígenes, Siglo XIX, Urbe, Fragmentos y Epílogo, además de un conjunto de testimoniales. El recorrido está atravesado por los espacios en blanco, que contrastan con el dramatismo excesivo de color que compone una ciudad como Caracas. De ahí lo interesante de la propuesta de León, quien se imagina una urbe desde las líneas, limpia, planificada. Son sus recuerdos gratos de modernidad.

El epílogo de la exposición, sin embargo, es una sola foto. La imagen de las ruinas de la estación de tren de Caño Amarillo, vista desde El Calvario, la única que remite a la actualidad y que expresa la decadencia arquitectónica de Caracas.

“Las obras tienen un rasgo que las unifica, se mantiene el gris amanecer, con esa carga poética e irónica a la vez, y aparece de igual forma lo fantasmal como un recordatorio de esa utopía que siempre quedó en promesa”, señala la curadora.