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Jacqueline Goldberg registra en poesía horrores de la historia

Mañana la autora bautizará el poemario «Nosotros, los salvados» en la librería Kalathos de Los Galpones a las 11:30 am | Foto Henry Delgado

Mañana la autora bautizará el poemario «Nosotros, los salvados» en la librería Kalathos de Los Galpones a las 11:30 am | Foto Henry Delgado

Basa su más reciente obra en testimonios de supervivientes del Holocausto que se residenciaron en Venezuela

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Una madre mandó a comprar pan a su hija. La niña obedece, pero al ver unos gansos los alimenta. Al rato, sin darse cuenta, había terminado el pan de toda la semana para la familia.

No eran tiempos normales, sino los del exterminio judío por parte de los nazis los que generan una serie de relatos hechos poesía por Jacqueline Goldberg. Nosotros, los salvados es el título de la obra que se basa en los testimonios de supervivientes del Holocausto residenciados en Venezuela que fueron reunidos en Exilio a la vida, una serie de libros editados por la Unión Israelita de Caracas en 2004 y 2011.

Es lo que llaman poesía documental. Cada historia se narra desde el horror, la angustia, el desasosiego y la culpa en cada uno de los entrevistados. Son las memorias que siempre están. Aunque la vida después sea exitosa y apacible, el recuerdo de la calamidad se superpone. 

Lloró mucho y por diversas razones. La primera vez que los leyó, la autora empezó a preocuparse por ciertos mensajes antisemitas en el país. Era la época en la que comenzaron a aparecer en zonas como San Bernardino o La Florida, con importante presencia de la comunidad judía en Caracas, pintas en contra. “La situación política empezaba a preocuparme. En eso textos había tantas cosas para comparar, siempre salvando las distancias históricas. Trabajaba en el Nuevo Mundo Israelita, en el centro de todo eso”.

A pesar de los epítetos contra los judíos, Goldberg considera que en Venezuela no hay negacionismo del Holocausto. “El antisemitismo es muy reciente y creo que proviene de la ignorancia. Solo repiten o malentienden lo que otros les dicen”.

Pocos años después, con el tomo que hablaba de niños, lloró por esa perspectiva infantil. Por más historias que se conozcan, no hay inmunidad. Goldberg no descubría los crímenes, pero sí las confesiones que marcaron a una persona que ha hecho cursos en Yad Vashem sobre el Holocausto.

“Se conoce sobre prostitución, violaciones, ayuda a los nazis. Pero no hay manera de juzgar. Era un momento crítico de supervivencia en el que se perdió contacto con la ética humana”.

Nosotros, los salvados, que la autora bautizará mañana en la librería Kalathos, también es un poemario sobre la resiliencia, aunque la supervivencia al horror genere culpa entre quienes cuentan cómo escaparon a la muerte. “Se habla de muy pocos suicidios. Hubo, pero mayormente entre intelectuales como Primo Levi o Paul Celan. Las personas aún se preguntan por qué sobrevivieron ellos y no otros”.

A Goldberg le preocupa el hambre, ese que ve cercano en el país, al igual que el fenómeno de la emigración. “Todos sabemos de alguien cercano que ha partido. “Todos los supervivientes del libro pasaron por varios exilios, todos dolorosos. Quizá, como dice  Cristina Peri Rossi: Si el exilio no fuera una terrible experiencia humana, sería un género literario”.