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La ausencia que dejan las balas del crimen

En la historia, seis mujeres que han perdido a sus seres queridos se reúnen para un cumpleaños y para hablar del recuerdo | FOTO Leonardo Guzmán

En la historia, seis mujeres que han perdido a sus seres queridos se reúnen para un cumpleaños y para hablar del recuerdo | FOTO Leonardo Guzmán

Escrita por Karin Valecillos y dirigida por Jesús Carreño, hoy se estrena la pieza Jazmines en el Lídice. La historia escenificada por Tumbarrancho Teatro desnuda las emociones de madres que han perdido a sus hijos a causa de la inseguridad

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"Cuando el dolor es tan grande lo olvidas todo o lo recuerdas todo". Una de seis mujeres suelta al aire esta frase. Se han reunido en una casa llena de ausencias para hablar de aquellos que se han ido, también para celebrar la vida. “¿Por qué será que hay tantas balas perdidas que se encuentran con nuestros hijos?”, se pregunta otra de ellas. Pero en la escena no hay sangre, ni pistolas ni violencia; lo que hay es el enorme vacío que deja el paso del tiempo y la impunidad.

La joven dramaturga Karin Valecillos transformó los testimonios de madres que han perdido a sus hijos a causa de la inseguridad en una pieza teatral que muestra distintos rostros del luto, las historias que esconden las cifras rojas y la necesidad imperiosa por sobrevivir. Jazmines en el Lídice, presentada por la agrupación Tumbarracho Teatro con la dirección de Jesús Carreño, se estrenará hoy en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural. Cuenta con las actuaciones de Gladys Prince, Omaira Abidané, Samantha Castillo, Rossana Hernández, Patrizia Fusco y Tatiana Mabo; y con la composición musical de Abiram Brizuela, ganador en dos ocasiones del Premio Municipal de Teatro.

“Basamos el montaje en la naturalidad, muy al estilo de Tumbarrancho. Nos alejamos un poco del dolor para que no fuera tan cargada la escena, porque ya el texto es bastante fuerte. No queremos que el espectador piense que lo van a matar cuando salga del centro comercial. La puesta tiene también un toque de realismo mágico, personajes que no han entrado aún a la casa pero que están en su mundo”, indica el director. “Tumbarrancho Teatro se ha dedicado a contar nuestra propia historia como país. Lo hacemos porque hay algo de redención, una búsqueda de paz”, agrega.

Para las mujeres de esta y otras tantas casas la tristeza no es un número. Ese sentimiento tiene nombre y apellido. Se llama Raúl, se llama Yendrix, se llama José. Meche, Dayana, Anabel, Sandra, Aída y Yoli lloran, ríen, bailan, evocan, pero sobre todo se acompañan. Se han juntado por el cumpleaños de la más joven de ellas. Hablan de las anécdotas divertidas, pero también del momento final, de esa última frase que le dijeron al que ya no está. “Ojalá la gente de afuera escuchara. No entiendo por qué nos odiamos tanto”, dicen.


Proyecto Esperanza. El barrio Lídice, donde la loca de los jazmines se empeña en no tenerle miedo al hombre que le mató a su hijo, lleva su nombre en homenaje a los caídos de un pueblo de Checoslovaquia que fue arrasado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. “Yo quisiera saber a cuántos barrios en el mundo le ponen Caracas todos los fines de semana”, se preguntan los personajes.

La idea del montaje surgió con el proyecto Esperanza Venezuela, que busca despertar conciencia sobre la inseguridad. De 54 testimonios que la organización recolectó, Valecillos depuró la tragedia para representarla a través de 6 mujeres. “Era necesario que esas historias llegaran al espectador de una manera humana, artística, para dejar de normalizar el hecho de que vivimos en un país violento. Hay gente que ha optado por apagar el televisor y no leer periódicos, pero debe ser todo lo contrario, no puedes transformar algo si no lo afrontas. Es una manera de comunicarnos y como agrupación siempre hemos tenido la necesidad de decir qué es lo que nos angustia”, expresa la autora.

Pero más allá de la muerte, lo que muestra la obra es lo que sucede con esa ausencia. “Es ver cómo estas mujeres encuentran las herramientas para salir adelante. Es un homenaje a las madres que a pesar del dolor están allí”, agrega Valecillos. Tal como dicen los personajes sobre por qué se levantan todos los días: “Porque sale el sol, porque hay jazmines, porque hay café en la mañana y a veces en la tarde, porque llueve y huele a tierra mojada. Porque estamos vivos”.

Jazmines en el Lídice

Espacio Plural, Trasnocho Cultural, Paseo Las Mercedes

Estreno: hoy

Funciones: sábado y domingo, 4:00 pm

Entrada: 160 bolívares