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Ismael Cala: "No soy un gurú ni un maestro, soy un estudiante"

Ismael Cala desde Madrid/ Foto: Lisbeth Chourio

Ismael Cala desde Madrid/ Foto: Lisbeth Chourio

Alegre, con una gran sonrisa, una mirada atenta llena de luz preparada para escuchar y de trato cercano. Así es Ismael Cala, un hombre multifacético que se pasea entre el periodismo, conferencias, seminarios, retiros espirituales y su más reciente faceta, escritor

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Cala aterrizó en Madrid para presentar sus dos últimas publicaciones: Un buen hijo de p y El secreto del bambú, fábulas en las que se busca ayudar a despertar la conciencia, para descubrir todo lo que se puede conseguir cuando se logra controlar los pensamientos y enfocarlos para tener una vida con propósitos.

A través de sus libros y conferencias es un vehículo,“no soy gurú ni maestro, pero si un estudiante de todo lo que pueda hacerme sentir mejor ser humano y, encontrar un propósito de existir, más allá de todo lo que tenemos fuera de nosotros, ese propósito tiene que estar por dentro”.

El periodista asegura que el éxito de sus entrevistas y la facilidad con la que puede un día entrevistar a un jefe de Estado, como a un emprendedor está en el trato que les da: “yo trato de buscar en todos los seres humanos lo que nos une, no lo que nos divide,  la calidez trato que sea en el mismo tono”.

El sugerente nombre de su segunda publicación Un buen hijo de p, se lo atribuye a un tuit que recibió de una persona insultándolo: “Si yo le respondía de mala manera iba a tirar al trasto todo lo escrito en mi primer libro, El poder de escuchar, así que escuche y le di un vuelco a ese insulto y me dije sí, es verdad, soy un buen hijo de pe, pero de las  que me han traído éxito: pasión, paciencia y perseverancia”.

Este libro que ya se encuentra en más de doscientas librerías de Venezuela, siembra la duda en el lector de “¿hasta dónde hice mi tarea de superar eventos en los que todavía me echo la culpa?Todos los seres humanos tenemos alguna o varias situaciones que nos toca trabajar para superar esa etapa y crecer en el camino de desarrollo personal”.

Ismael Cala dice haber podido escribir sus tres libros, gracias al arduo trabajo que realiza el equipo de su empresa Cala Enterprise y personas cercanas, quienes lo han ayudado a desarrollar las historias de lo que él ha querido contar. “Me siento orgulloso, porque ninguna inteligencia individual, por muy genial que sea va a poder superar la suma de las inteligencias en un equipo, y es lo que tratamos de hacer en nuestra empresa”.

Y de una queja del CEO de su empresa Bruno Torres, nació la semilla que me impulsó a crear su más reciente publicaciónEl secreto del bambú. “Él me decía, Ismael relájate, tienes que ser como el bambú, flexible”. En las páginas donde se desarrolla esta fábula, recreada en la Amazonía peruana a finales del siglo XXI,  se plantea cómo puede afectar el desarrollo tecnológico a las relaciones humanas: “El desarrollo tiene que ser avanzar tecnológicamente, sin que esos avances nos separen aún más de nuestra esencia humana y nos empobrezcan espiritualmente.  Y esa es la contradicción que vemos hoy día”. La idea es que “se regrese a lo simple, abrazar la tecnología, al mismo tiempo que respetamos y abrazamos la naturaleza, que es nuestra gran maestra”.

 

Crecí con una mentalidad de carencia, no de abundancia y eso lo tuve que trabajar, considero que eso ya lo superé.

La niñez y la juventud de Ismael Cala no fueron como la de cualquier niño. Su historia personal estuvo enmarcada por el suicidio de su abuelo, episodios de esquizofrenia de su padre  quien también intentó suicidarse, lo que llevó a debilitar su autoestima.  A pesar de haber crecido con una mentalidad de carencia, trabajó sus pensamientos y hoy día goza de éxitos que se ha ganado gracias a la perseverancia de sus metas. “Debemos estudiar qué paradigmas nos limitan y eso es lo que hay que trabajar siempre. Eso es un proceso diario y todas las mañanas que cuando me despierto, me repito que hoy puedo ser mejor que ayer, yo veo la vida así, que todos los días puedes mejorar y evolucionar, el crecimiento y el entrenamiento es constante”.

La inspiración de iniciarse como escritor y seguir con las conferencias, surgió luego de ser invitado a participaren charlas con jóvenes en Guayaquil y Lima, donde vio el efecto que causaban sus palabras de ayuda y liderazgo en ellos, en quienes se vio reflejado.

“Me parece que en este momento es lo que más sentido le da a mi profesión como comunicador, poder compartir en directo ideas y herramientas con mucha gente. Repetirle a la gente dónde están tus prioridades, dónde está realmente lo esencial de la vida, qué queremos para ser felices, porqué hipotecamos la verdadera felicidad en cosas que sólo nos dan un momento de alegría pero no un verdadero propósito con felicidad plena y constante”.

 

El Papa se convirtió en el “anti Trump”

El comunicador celebró que en su más reciente visita a los Estados Unidos, el Papa Francisco, le recordara a los políticos y legisladores en el mundo entero que ese país norteamericano es una nación de inmigrantes y  que “si se les había olvidado, en algún momento, todos los que están ahí, con excepción de los aborígenes, fueron inmigrantes y descendientes de inmigrantes.  La inmigración hace crecer las a los países: aporta cultura, diversidad, competencia. No creo que los inmigrantes quitan trabajos, más bien está comprobado que ellos asumen los trabajos que la gente, por vagancia, que nació en esos territorios no quieren asumir”, esto en relación a la campaña que mantiene Donald Trump, precandidato para las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, en contra de los inmigrantes en ese país.

“Yo siendo inmigrante tengo una posición abierta, aunque es un tema complicado para cada país por la defensa de sus fronteras, pero más allá de las políticas de cada país debe prevalecer el sentido de solidaridad humana… yo creo que es un deber que le corresponde a muchos países del mundo”.

 

La inmigración requiere un sacrificio para el inmigrante

Cala decidió emigrar a Canadá cuando tenía 28 años, dejando atrás la fama que poseía como presentador de programas en radio y televisión. En Toronto trabajó como mesero y tuvo que pedir limosnas en las iglesias para poder comer. “Yo llegaba a mi casa devastado y me atormentaba pensando que había salido de Cuba, donde tenía cierto éxito, y ahora me tocaba hacer colas para pedir alimentos, entonces yo iba a mi plan de vuelo, y pensaba  que esa no es la realidad que iba a tener mañana”.

El comunicadoraconsejaa la población inmigrante trazar un plan de vida, “encontrar una intención en lo que hiciste (emigrar),  buscar un propósito y escribirlo. Establecer un plan de vida, qué quiero hacer, cómo lo voy a estructurar” y además recomienda escribirlo de puño y letra en un papel, “hay algo mágico cuando se hace de esta manera, hay una conexión entre el cerebro, el lápiz y el papel, no sé qué es, pero lo hay”.

 

Nuevos proyectos

La versatilidad de Cala no se queda allí, el empresario firmó un convenio académico con la universidad Atlantis Universityy crearon el Centro Académico Cala “Centro académico de liderazgo delas américas”, que ya lanzó su primer curso online llamado Liderazgo Emocional. Además en noviembre habrá una nueva edición de El reto de la meditaciónonline, que realiza junto a DeepakChopra, esta vez llamado “Relaciones extraordinarias” y será totalmente gratuito.

El próximo año Ismael Cala lanzará al mercado otra publicación llamada Analfabeto emocional. “Me he dado cuenta que he sido y sigo siéndolo, porque nunca nos han enseñado a gerenciar nuestra emociones y qué haces tú siendo un almacén de conocimientos, si no le puedes sacar el mayor provecho porque no te conoces a ti mismo yel conocerse a sí mismo, es gerenciar emociones” acotó.