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Isaac Rosa: El franquismo es materia pendiente en la literatura española

Isaac Rosa: “Hemos cerrado un capítulo de la historia y hemos abierto el siguiente sin saber muy bien hacia dónde vamos” | Omar Véliz

Isaac Rosa: “Hemos cerrado un capítulo de la historia y hemos abierto el siguiente sin saber muy bien hacia dónde vamos” | Omar Véliz

El ganador del Premio de Novela Rómulo Gallegos 2005 estará en Caracas hasta hoy, invitado por Monte Ávila Editores. El autor sevillano admira la literatura mexicana

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Isaac Rosa fue uno de los invitados internacionales al Encuentro de Narradores que terminó ayer en Caracas. El novelista nacido en Sevilla en 1974 ganó el Premio Rómulo Gallegos con El vano ayer en 2005, a los 31 años de edad, y dice que esto le abrió las puertas a una comunidad latinoamericana, no tanto de lectores, sino de lecturas, pues el galardón rompió con el chovinismo cultural en el que vivió hasta entonces y le permitió descubrir como un gran valor de las letras en castellano a la literatura mexicana, como la de Elena Poiatowska y Yuri Herrera.

Otras obras que ha publicado hasta ahora son Otra maldita novela sobre la guerra civil (2007), El país del miedo (2008) y La mano invisible (2011). Todas sus ficciones rondan los problemas sociales y los dramas de la cotidianidad como el miedo o la falta de memoria.

—La “novela en marcha”, género en el que algunos críticos han etiquetado a El vano ayer (2005) muestra las reflexiones del narrador sobre la guerra civil española ¿Cómo esta técnica de la fragmentación identifica las relecturas actuales de esa época?

—La novela creaba el artificio de que el libro se estaba escribiendo a la misma vez que el lector lo estaba leyendo; así hacía al autor visible, permitiéndome demostrar que la visión que tenemos de la guerra civil se ha construido a través de la ficción y que por ende no es neutral. A veces leemos novelas, como si fuesen salidas de la nada y no nos damos cuenta de que detrás de ellas hay un autor que nos está llevando por una serie de reflexiones.

—¿Es la guerra civil es el momento definitorio de la España moderna?

—No tanto la guerra civil como el franquismo. La España actual tiene más que ver con la década de los años sesenta y setenta que fueron los años finales de la dictadura, en los que se ponen las bases de la democracia. Pero a esta época se acerca menos la literatura.

—¿Qué aspectos del franquismo necesitan ser revisitados por la literatura?

—Lo que está pendiente en la literatura española es el franquismo tardío y los años que actúan de bisagra entre la dictadura y la democracia. Me refiero a los elementos de tipo económico, cultural o social que tienen un hilo de continuidad con el presente. También ha sido poco tratado el tema de la represión policial de esos años. Otro aspecto que falta analizar es cómo se construyó entonces el poder económico, que en buena parte resultó del espolio de los vencidos en la guerra, y también cómo se consolidó y se validó durante la democracia sin que se le pidiera cuentas a nadie.

—En El país del miedo (2008) reflexiona sobre los temores urbanos, exagerados o reales, se refirió en una entrevista a que el miedo es una forma de control político, porque distrae de inseguridades reales.

—Es una novela muy diferente a El vano ayer, en su forma y en su tema. No es una metaliteraria y reflexiona sobre el mundo después del 11 de Septiembre y la extensión de las inseguridades. Lo que está de fondo allí es el miedo al terrorismo, que ahora ha sido sustituido por el miedo a la crisis social, y otros relacionados con la salud, por ejemplo, que confluyen en la sensación de vulnerabilidad del tiempo en el que vivimos. Esto es consecuencia de que hemos cerrado un capítulo de la historia y hemos abierto el siguiente sin saber muy bien hacia dónde vamos.

—¿Cómo esta vulnerabilidad se convierte en herramienta política?

—El miedo siempre ha sido herramienta de la política: allí está eso tan repetido de Maquiavelo, que decía que al príncipe era mejor que los súbditos le quisieran a que le temieran, porque es un instrumento de control. Más recientemente el miedo al terrorismo después del 11 de Septiembre justificó una serie de medidas que no hubieran sido posibles si la población no hubiese estado asustada. Ahora en España vemos una serie de retrocesos en el estado de bienestar y la privatización de lo público, que ocurren porque la gente tiene miedo de quedarse sin trabajo.