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El genio de Isaac Chocrón sube a escena para ganarle al olvido

Armando Cabrera, Javier Vidal, Samantha Castillo y Eben Renan protagonizan la historia  | Leonardo Guzmán

Armando Cabrera, Javier Vidal, Samantha Castillo y Eben Renan protagonizan la historia | Leonardo Guzmán

Michel Hausmann y Javier Vidal comparten la dirección de la obra y rinden homenaje al dramaturgo

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Para Palo de Agua Producciones montarla de nuevo -luego de haberla estrenado en 2006es algo más que rendirle un homenaje al dramaturgo. Es luchar contra el olvido.

La versión, que respeta la puesta en escena original, se presentará a partir de mañana en el Trasnocho Cultural con la dirección compartida de Michel Hausmann y Javier Vidal, y el apoyo de la Fundación Isaac Chocrón.

"Cada vez que estreno una obra en Nueva York, en el fondo, cierro los ojos y me imagino que es para el público de Caracas. El teatro genera una conversación en la ciudad y eso es fundamental. Las obras de Chocrón siempre fueron muy importantes, despertaron la conciencia en el país e impulsaron una generación de relevo", expresa Hausmann.

El montaje -que cuenta con las actuaciones de Vidal, Armando Cabrera, Samantha Castillo y Eben Renan, que comparte el papel con José Manuel Suárez- sitúa en Margarita a dos personajes que hablan sobre esa vida que se está yendo. Juan y Brauni son dos cincuentones cuya jubilación es perturbada cuando aparece el sobrino de uno de ellos. La enfermedad y la cercanía de la muerte los hará reconstruir sus perspectivas de la familia y todo lo que ella implica.

"Isaac siempre escribía a Venezuela. Hay frases en Los navegaos que me resuenan de una manera distinta a la primera vez que la montamos. Aunque la pieza está llena de humor, habla sobre una gente que está envejeciendo en un entorno que se cae. Hay mucho del autor en esta obra, también hay mucho del país", agrega el director y desde la calle la melodía que hace sonar el heladero se confunde con el ladrido insistente de un perro vecino.

Hausmann tenía dos años sin venir a Venezuela, el reencuentro le ha dejado dos sabores distintos en el alma: "Es un placer inmenso estar aquí, porque me encuentro con todos mis amigos y siento que se hace un teatro que importa.

Pero estos dos años parecieran haber sido en realidad dos décadas. El país está en un franco deterioro".

Pero, como una de las consecuencias de la crisis es la fortaleza de carácter, el director -que volverá a llevar a escena su The Golem of Havana - se alegra de saber que existen personas que siguen luchando por el arte. "Están Karin Valecillos, Luigi Sciamanna... Son artistas con nuevas propuestas. No sé cuál será el futuro de Venezuela, pero soy muy optimista con el futuro del teatro.

Hay una generación que siente que tiene algo que decir, en la que tengo mucha esperanza. El teatro es muy difícil de censurarlo. Siempre va a tener ese espacio vivo de profunda libertad".

Javier Vidal, quien asumió la dirección del montaje hasta la llegada de Hausmann al país -"Yo le entregué el cuerpo de la obra, Michel le sopló el espíritu", dice-, habla de su doble rol en el montaje: "Me resulta más fácil agarrar una pieza, estudiarla y montarla a mi estilo.

Con esta tenía que respetar la lectura de Michel. Con el personaje hay todo un encuentro de nuevas sensaciones. El tiempo en el teatro pesa. Uno se da cuenta de las sutilezas en una historia en la que todo lo que no se dice es mucho más importante".